Chile en la OCDE: las ventajas y tareas pendientes a casi 4 años de su ingreso
La incorporación de Chile a la OCDE es el inicio de un nuevo camino cargado de futuro, que nos abre nuevas y grandes oportunidades para avanzar con mayor rapidez hacia ese anhelado desarrollo". La frase, fue parte del discurso de la entonces presidenta Michelle Bachelet el 11 de enero de 2010 tras la firma del ingreso oficial de nuestro país a la organización.
En la oportunidad, la actual candidata presidencial celebró el reconocimiento, apuntando a que el país se acercaba a pasos firmes al desarrollo.
Y es que, efectivamente, desde la incorporación de Chile a uno de los foros mundiales más influyentes del orbe, ha significado que los índices y políticas públicas, son comparados con los de las economías con mejores indicadores, lo que impulsa a elevar los niveles nacionales.
En ese marco, el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, visitará Chile la próxima semana en el marco de la 32ª reunión de centros de Gobiernos, donde hará un discurso sobre reformas para el crecimiento inclusivo en América Latina, y entregará un balance de la evolución de Chile durante estos años.
En este sentido, existen notorios avances exhibidos por nuestro país tras su ingreso, como la creación del Ministerio de Medio Ambiente y el el intercambio de información bancaria con fines tributarios (para evitar la doble tributación).
Sin embargo, también aparecen tareas pendientes para el país, en los cuales la misma organización ha puesto especial énfasis de que Chile debe mejorar.
REQUISITOS DE INGRESO Y BENEFICIOS PARA EL PAÍS
Para su ingreso, Chile debió implementar cuatro reformas legales: Ajustar su legislación para dar cumplimiento total a las obligaciones de la Convención Internacional para el Cohecho a los funcionarios públicos extranjeros en transacciones de negocios; modificar el gobierno corporativo de Codelco; reforma a los gobiernos corporativos privados; y ajustar las normas tributarias para intercambio de información con otras autoridades.
Todas ellas fueron cumplidas, a las que se sumaron las mejoras en el sistema de protección de datos, en la información que el Sernac da a los consumidores, y transparentar la investigación científica que se haga con fondos públicos.
Asimismo, ser miembro de la OCDE significó para el país mayor confianza y credibilidad por parte de inversionistas internos y externos, lo que ha generado un aumento significativo de la inversión extranjera directa en los últimos años.
En tanto, se redujeron los costos de transacción, mayor poder de negociación a nivel internacional, y un aumento del flujo comercial entre otras ventajas.
En ese sentido, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, ha manifestado "que Chile se ha desempeñado de forma muy sólida durante un período considerable, y que la calidad de sus instituciones, la solidez de su marco macroeconómico, así como las medidas que ha tomado para liberalizar el comercio, aumentar la inversión y reforzar las políticas sociales, han dado frutos importantes, resultando en una mejora considerable de los niveles de vida de la población".
DESAFÍOS PENDIENTES
Pero a pesar de estos avances, todavía quedan materias pendientes en los que nuestro país está llamado a avanzar.
En ese sentido, la misma OCDE ha manifestado que la productividad, el emprendimiento, el mercado del trabajo, la calidad de la educación, la modernización del Estado y el perfeccionamiento de las regulaciones de mercado son aspectos claves en los que Chile tiene un desafío.
Al respecto, la OCDE ha cuestionado, por ejemplo, la baja productividad de nuestra fuerza laboral, junto con la rigidez del sistema de contratación y despidos.
En esa línea, la organización destaca que aún faltan temas por resolver en cuanto a la baja tasa de empleo femenino, indicando que "una mayor tasa de participación femenina incrementaría la oferta laboral y la tasa de empleo, contribuyendo a un mayor crecimiento económico".
Cabe destacar que la tasa promedio de los países OCDE en participación laboral femenina es de 65%, y en América latina es 60%, mientras que en Chile solo llega al 47,2%.
En tanto, el foro de países ha advertido también que la jornada laboral en Chile es relativamente extensa en relación a sus miembros, con más de 2.000 horas anuales, ubicándonos en el tercer lugar del ranking de horas trabajadas, entre los países integrantes.
Por su parte, y a pesar de haber mejorado levemente su indicador, nuestro país cuenta con la brecha más alta entre ricos y pobres dentro de la OCDE, por lo que la organización ha manifestado la necesidad de mejorar la redistribución de los ingresos.
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