Por David NogalesBanco Central no descarta que empresas hayan postergando proyectos de inversión a la espera de la megarreforma
En el análisis y discusión de los antecedentes que sirvieron para argumentar la mantención de la tasa, el Central dijo era necesario entender qué elementos explicaban la debilidad más reciente de la inversión, la que, a diferencia del consumo privado, sí era una sorpresa respecto del escenario del IPoM.

En su última reunión de política monetaria, el Banco Central decidió mantener la tasa en 4,5% situándose en ese nivel desde diciembre de 2025 y, de acuerdo a las minutas que publicó el emisor, no se evaluó otra posibilidad.
“Todos los Consejeros coincidieron en que el escenario macroeconómico seguía desarrollándose en un contexto de elevada incertidumbre, destacando el resurgimiento de los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente”, consigna el documento.
En ese marco, hubo acuerdo en que la estrategia delineada en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio seguía vigente y, “en coherencia con ello, el Consejo estimó que la única opción plausible para esta Reunión era mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%”.
La minuta agrega que “hubo acuerdo en que era necesario que la cautela continuara guiando el accionar del Consejo”, dado que “el conjunto de antecedentes daba cuenta de mayores riesgos tanto en lo interno como en lo externo, con implicancias de corto y mediano plazo que debían ser evaluadas cuidadosamente”.
La decisión fue unánime y a la sesión asistió también el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Petróleo, Ormuz y una actividad global sostenida por la IA
El diagnóstico externo estuvo dominado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Tras el cese al fuego firmado en junio se había producido una nueva escalada de ataques, lo que empujó al alza los precios del petróleo y mantuvo la incertidumbre sobre la normalización de su oferta.
El valor del crudo (promedio WTI-Brent) había vuelto a niveles cercanos a US$ 100 el barril, alrededor de 14% más que en la Reunión anterior, con un avance que se moderaba en el margen.

En la discusión se hizo presente que los desarrollos de las últimas semanas ratificaban que “la economía se enfrentaba a un entorno donde persistía un alto grado de incertidumbre asociado a los riesgos geopolíticos y financieros, en medio de un shock de oferta de magnitud significativa”.
Inflación algo mayor a lo previsto y actividad más débil
En el plano local, la variación anual del IPC de junio fue de 4,3%, algo por sobre lo previsto en el IPoM y sobre las expectativas del mercado. La diferencia se explicó por la inflación subyacente, que llegó a 3,4% anual, mientras el IPC volátil se mantuvo en línea con lo anticipado.
El Consejo consignó que el traspaso del shock de los combustibles al resto de los precios “continuaba siendo coherente con los promedios históricos” y que las expectativas de inflación a dos años plazo, tanto de la Encuesta de Expectativas Económicas como de la Encuesta de Operadores Financieros, seguían en 3%.
De acuerdo al documento, el Central dijo que el Imacec total y el no minero estuvieron por debajo de lo proyectado en el IPoM de junio. Parte de la diferencia siguió explicándose por factores de oferta en sectores de recursos naturales, con la contracción de la producción de cobre a la cabeza, por una elevada base de comparación y menores leyes del mineral, además de una menor producción de la industria alimenticia vinculada a la pesca.
El factor megarreforma y la inversión
Con todo, el Consejo señaló que “el escenario macroeconómico interno se ubicaba dentro de lo planteado en el IPoM de junio”, pero identificó aspectos que debían analizarse con cuidado.
Por el lado del consumo, mencionó la necesidad de evaluar el rol de las expectativas de los hogares, que se deterioraron de forma importante respecto de inicios de año, y de entender cuánto de ese deterioro se originaba en el shock del precio del petróleo y cuánto en la percepción de fortaleza de la economía chilena.

En el mercado laboral, el punto era distinguir qué parte de su comportamiento respondía a elementos cíclicos y qué parte a factores estructurales.
Una de los puntos que llamó la atención de las minutas es aquel relacionado a la inversión, particularmente el tema de las expectativas, considerando el debate en torno a la megarreforma.
El documento consigna que para el central era necesario entender qué elementos explicaban la debilidad más reciente de la inversión, la que, a diferencia del consumo privado, sí era una sorpresa respecto del escenario del IPoM.
“Se mencionó el rol que podrían estar jugando las expectativas, en particular por los posibles impactos que tendría la aprobación del Proyecto de Ley de Reconstrucción que había presentado el Gobierno. No podía descartarse que el comportamiento reciente de la inversión respondiera a una postergación de proyectos a la espera de poder utilizar las normas que contenía el citado Proyecto de Ley”, dijo el emisor.
El documento señaló en ese sentido que “se hizo presente” que este sería un tema relevante de seguir en los próximos meses.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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