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Tres oportunidades y tres riesgos para la economía chilena en 2026

Los economistas creen que las grandes amenazas para el nuevo año que comienza están en las eventuales burbujas bursátiles mundiales, el efecto del recorte de gasto fiscal por US$ 6 mil millones en la economía y las tensiones sociales. Por contrapartida, las posibilidades que se abren están centradas en el rally del cobre, una economía más estable y un mercado laboral más dinámico.

Foto : Andrés Pérez Andres Perez

Luego del último Informe de Política Monetaria (Ipom) del Banco Central, donde se mejoraron las proyecciones de la economía chilena para 2026, el semblante de muchos analistas de la plaza financiera cambió. El primer año del gobierno del republicano José Antonio Kast a partir de marzo tendrá un escenario mejor al previsto hace algunos meses, cuando muchos apostaban a un nuevo año de estancamiento de la actividad y una inversión menos boyante.

Más allá de un nivel de inflación que se consolidará en el entorno del 3% durante este año, las expectativas del Banco Central abren la puerta a que la economía crezca incluso un 3% en 2026 (proyectó un rango de 2% a 3%) junto a la expansión de la inversión, que bordearía el 5% y un consumo privado más elevado de lo que se preveía meses atrás.

Sin embargo, el panorama para 2026 no estará exento de amenazas. El propio Banco Central ha dicho que los riesgos del panorama internacional continúan siendo elevados, de la mano de las tensiones geopolíticas que no han amainado. “Las tensiones bélicas se mantienen y las economías desarrolladas -en particular en Europa- están aumentando su gasto en defensa, lo que podría agravar su situación fiscal. Se suman las dudas sobre la valoración de los activos globales”, resumió el instituto emisor en su Ipom de este mes, al referirse también a la posible sobrevaloración de las empresas asociadas a la IA y el impacto macro financiero que tendría una corrección significativa de los precios de los activos.

El precio del cobre ha subido de forma relevante, lo que mejora las perspectivas para los términos de intercambio, añadió el BC en diciembre.

En base a este escenario, los economistas y analistas de la plaza intentan aterrizar los tres principales riesgos y tres oportunidades clave que tendrá la economía chilena durante el próximo año.

Las Oportunidades

1. Efectos virtuosos del rally del cobre

El valor del metal rojo, la principal exportación de Chile al mundo, ha roto todas las expectativas en 2025 y se prevé que este año siga consolidando su rally. En las últimas dos semanas del año el commodity se posicionó cerca de los US$ 5,5 la libra en la Bolsa de Metales de Londres, lo que implicó nuevos máximos históricos en términos nominales. De esta forma, el metal rojo acumuló un salto de casi 40% en 2025, su mejor desempeño anual desde 2009.

Javier Mella

Los especialistas proyectan que el esperado súperciclo del cobre se consolide y que genere efectos virtuosos en la economía chilena. “El escenario del cobre para 2026 representa una oportunidad para Chile, considerando que los precios se mantendrían estructuralmente altos en perspectiva histórica, en parte explicado por temas relacionados a transición energética y el aumento en su consumo asociado a nuevas tecnologías. En términos de la producción, esta sería más bien una recuperación y normalización para Chile, más que una expansión muy elevada. Todo esto permite generar mayores ingresos fiscales, mejorando la posición financiera del país y su moneda. Es importante también tener en cuenta que existen desafíos, como sostener la competitividad de este sector clave en tiempos de expansión más compleja”, estima Javier Mella, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes y PhD en Finanzas.

Valentina Apablaza, economista de OCEC-UDP, ve también un atractivo escenario en los términos de intercambio para la economía local. “Todo parece indicar que la economía chilena enfrentará un shock positivo de términos de intercambio durante el año 2026, liderado principalmente por las perspectivas de un mayor precio del cobre. Esto es una excelente oportunidad para la economía chilena, toda vez que se esté shock implicaría un impulso adicional de carácter más bien persistente. En este sentido, se observan mejoras vía valorización de exportaciones, pero sobre todo a partir de un mayor consumo e inversión, abriendo espacio para impulsar nuevos proyectos que mejoren la capacidad productiva de la economía en la minería, pero también extender sus efectos hacia otros sectores de la economía que requieren este impulso adicional”, precisa la economista.

2. Escenario económico más favorable

Para la mayoría de los analistas, la incertidumbre generada por dos procesos constitucionales fallidos, la pandemia y un programa económico original refundacional del actual gobierno quedaron atrás. Este mejor escenario sirve de base para un mayor crecimiento de la actividad y la inversión, coinciden. El último Ipom del Banco Central reafirma este mejor panorama para 2026.

Valentina Apablaza

“Con una inflación anclada a la meta y una brecha de actividad que se encuentra virtualmente cerrada, el año 2026 comenzará con condiciones macroeconómicas óptimas para impulsar reformas procrecimiento, pero que hasta ahora se habían postergado por la necesidad de cerrar los desequilibrios macroeconómicos. Por ejemplo, hasta ahora era difícil promover reformas proinversión efectivas en un contexto donde se requerían altas tasas de interés, toda vez que estas tasas permitieron controlar la inflación, pero también desincentivaban la inversión en línea con mayores costos de financiamiento. En este nuevo contexto, con una política monetaria que debiera mantenerse neutral y presiones inflacionarias que se prevén más bien controladas a lo largo de 2026, está el espacio de impulsar la actividad económica sin fuerzas que contrapongan este impulso, ni miedo a generar presiones inflacionarias perjudiciales para la economía”, afirma Valentina Apablaza.

Natalia Aránguiz, socia y gerente de Estudios en Aurea Group, coincide y aporta nuevos elementos al escenario macro de este año que se inicia. Cree que la convergencia política hacia un “fast track” regulatorio para grandes proyectos de infraestructura constituye una ventana de oportunidad crítica para reactivar el crecimiento y dar un impulso a la inversión. “El fortalecimiento de la certeza jurídica, sumado a un mayor apetito por el riesgo, podría incentivar el retorno de activos financieros de residentes que migraron al exterior”, añade la economista de Aurea Group.

3. Un mercado laboral más dinámico

Luego de años de deterioro del mercado laboral y una tasa de desempleo de que cumple 34 meses consecutivos sobre el 8% (se ubicó en 8,4% en el trimestre agosto-octubre de 2025), los analistas apuestan a que el empleo pueda tener una mejoría en 2026.

“Veo que se abre una oportunidad importante para la disminución del desempleo y un aumento de la formalidad. Esto, ya que el próximo gobierno ha hablado acerca de bajar los impuestos, lo cual es positivo para la creación de empresas y el crecimiento de éstas, lo cual implica más trabajo para los chilenos”, dice Ricardo Ruiz de Viñaspre, de la Universidad Finis Terrae.

Ricardo Ruiz de Viñaspre

Javier Mella, de la Universidad de los Andes, cree que la disminución de la incertidumbre y la recuperación de la inversión configuran una oportunidad relevante para 2026, también en el mercado laboral. “Durante la segunda mitad de 2025 ya se ha observado una recuperación significativa de la inversión según las cifras de cuentas nacionales, tendencia que debería consolidarse hacia 2026 en un contexto de menor incertidumbre de política económica a nivel internacional, así como de una reducción de las tensiones asociadas al comercio internacional. A nivel local, un mayor énfasis en el crecimiento y en la recuperación del empleo debería reforzar este impulso, particularmente si las condiciones de financiamiento continúan mejorando. Esto último sería clave para dinamizar el sector de la construcción, que representa un componente relevante de la inversión total y un canal importante de transmisión hacia la actividad y el mercado laboral”, sostiene Mella.

Los Riesgos

1. Los efectos del ajuste fiscal

La promesa de José Antonio Kast de avanzar en un recorte de gasto fiscal de US$6 mil millones en 18 meses tiene en ascuas a los analistas por su posible efecto en una economía que aún muestra altas tasas de desempleo. “Sin duda, el principal riesgo se vislumbra a nivel fiscal, toda vez que en 2026 debiera concretarse un ajuste relevante del gasto público con la entrada de la nueva administración. Esto supone un riesgo en la medida que un menor gasto público repercute negativamente en el PIB de nuestra economía. Además, este efecto podría acentuarse en la medida que el ajuste se realice de forma abrupta o bien no se consideren los efectos diferenciados que tienen diversos tipos de gasto público”, reflexiona Valentina Apablaza de OCEC-UDP.

Con todo, Ricardo Ruiz de Viñaspre, director de la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad Finis Terrae, cree que de todas formas es clave avanzar hacia un Estado más eficiente. “El Estado chileno ha crecido en términos de ministerios pero no en mejoras de la función pública. En esta línea, es correcto plantear un Estado que haga menos cosas, pero mejor; a muchas cosas, pero mal. Es clave poder avanzar en esa línea”, afirma.

Pero el economista va más allá y estima que es importante seguir buscando la eficiencia del Estado, ya que rentas sobre el promedio, con un alto precio del cobre, pueden, eventualmente, ser transitorias. “Las necesidades en Chile son muchas y los recursos escasos; así, el mayor deber de todo gobierno es utilizarlos bien”, sostiene el economista.

2. Corta “luna de miel” y riesgo político

Para los analistas, la instalación del nuevo gobierno a partir de marzo no será baladí. Un eventual riesgo de descontento social y un entrampamiento de las reformas en el Congreso son posibilidades que no son descartadas en el primer año de gobierno. “Hay un riesgo de inestabilidad social. La potencial reactivación de dinámicas de alta conflictividad, así como la polarización política, representan una amenaza directa para el dinamismo económico y la generación de empleo”, alerta Natalia Aránguiz de Aurea Group. “El gran riesgo que veo es que las medidas (económicas de Kast) se entrampen en el Congreso”, añade, a su vez, Ricardo Ruiz de Viñaspre.

Javier Mella de la Universidad de Los Andes conecta el riesgo político con las complejidades fiscales con que se encontrará el próximo gobierno. “Un riesgo relevante para el 2026 es el escenario fiscal exigente, el que plantea restricciones relevantes para la agenda del próximo gobierno, tanto por la magnitud del déficit fiscal, como por el acotado período inicial disponible para avanzar en áreas prioritarias como seguridad, salud y empleo. En este contexto, el margen para impulsar reformas de mayor alcance durante la fase inicial de la administración se ve limitado, considerando además un espacio fiscal reducido, un crecimiento potencial estimado en torno al 2% y la existencia de un presupuesto ya aprobado para el primer año de gobierno. Resultará clave fortalecer las expectativas económicas y avanzar en medidas acotadas y de rápida implementación que permitan generar señales tempranas de efectividad, ampliando gradualmente el capital político necesario para abordar desafíos de mayor envergadura”, afirma el experto.

Valentina Apablaza también ve riesgos asociados a un eventual descontento social, derivado de la eventual incapacidad que pueda tener el gobierno entrante de cumplir sus promesas de campaña. “Esto puede estar ligado directamente al ajuste fiscal en la medida que el ajuste implique recortes de gastos sociales mínimos, o bien que el recorte fiscal limite la capacidad de que los ministerios impulsen su propia agenda por escasez de recursos. Como consecuencia, durante 2026 se podría generar un contexto local complejo, lo que repercutiría directamente a nivel económico en la medida que se podría debilitar el tan anticipado clima procrecimiento”, explica Apablaza.

3. Burbuja bursátil mundial

Una gran incertidumbre para los expertos está asociada a la posible inestabilidad de los mercados internacionales durante 2026 y su posible contagio a países como Chile. De hecho, el propio exvicepresidente del Banco Central, Pablo García, ha alertado de que el principal riesgo para Chile hoy viene desde el exterior.

“Hay una sensación de que algo en el mundo no está funcionando bien y que hay algo que va a tener que ajustarse. Esta situación de efervescencia financiera, de descuadres fiscales bastante monumentales en Estados Unidos, en Japón… Con una dinámica fiscal en Europa que es bien compleja. Uno dice: ‘esto no puede simplemente seguirse acumulando sin que nada pase’”, dijo el economista en una reciente entrevista a Pulso.

“Está el tema de las valoraciones bursátiles, de inteligencia artificial. Si uno mira las valoraciones, está la percepción de que a todas las empresas les va a ir excelente. Pero estas cosas no resultan siempre así. El mundo financiero siempre tiene burbujas… Siempre hay momentos de efervescencia que después se corrigen”, añadió Pablo García en la oportunidad.

Natalia Aránguiz

Natalia Aránguiz, de Aurea Group, coincide: “Persiste el riesgo de una contracción severa de la liquidez global derivada de un posible deterioro en los mercados internacionales (…) Existe un desajuste importante entre las cotizaciones de empresas vinculadas a la IA (inteligencia artificial) y tecnológicas con sus valoraciones a través de fundamentales, sugiriendo una vulnerabilidad importante en las bolsas en mercados desarrollados. Este tipo de riesgo viene acompañado un riesgo de contagio relevante”, alerta la economista.

Javier Mella también opina que hay que estar atentos a la evolución de los mercados internacionales, especialmente por la amplia exposición que tiene Chile al ciclo externo. “Adicionalmente, en particular en mercados accionarios internacionales, hemos visto que gran parte del soporte en la valorización de los activos está relacionado a empresas asociadas al éxito e implementación de nuevas tecnologías e inteligencia artificial, con valores que presentan acotados espacios alcistas, con mayores riesgos asociados ajustes en los precios de estos activos… con las potenciales consecuencias en los mercados financieros internacionales y la afectación de mercados emergentes como el nuestro”, concluye el especialista.

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