Mejora calidad del empleo: Índice de Precariedad Laboral llega a menor nivel desde noviembre de 2013

Indicador, construido por PULSO, ha mejorado en los últimos meses llegando a 18,2% de los dependientes en septiembre, retomando en parte la tendencia a la baja registrada hasta 2013 y dando luces de un mercado laboral más saludable. La mala noticia es que precariedad sube en mujeres.


Si bien la discusión sobre el mercado laboral ha estado marcada por el incremento de la tasa de desocupación, hay datos que están mostrando un panorama más alentador.

El Índice de Precariedad Laboral, construido por PULSO a partir de la información de la base de datos de la Encuesta de Empleo del INE, registró en el trimestre móvil julio-septiembre una tasa de 18,2% (en relación al total de trabajadores dependientes), su menor nivel desde septiembre-noviembre de 2013.

El indicador considera a un trabajador en situación precaria si una o más de las siguientes condiciones les afecta: (1) No se les pagan cotizaciones de pensión o salud; (2) No tienen contrato firmado; (3) No reciben ni entregan ningún comprobante por sus ingresos laborales. Esta metodología fue utilizada previamente por el think tank Horizontal, hasta 2014.

El investigador del CEP y autor de la versión original del indicador, Andrés Hernando, afirma que desde el comienzo de la encuesta actual del INE (2010) hasta 2014 hubo una tendencia a la baja en el índice de precariedad.

“Obviamente, esto era una buena noticia en cuanto representa mejores condiciones laborales y de seguridad para los trabajadores en el corto plazo y una mayor adscripción a seguridad social lo que tiene efectos importantes en el bienestar de largo plazo.

Lamentablemente, entre 2014 y 2018 la serie no muestra una tendencia clara, lo que indica que se habría perdido la capacidad de reducir la precariedad laboral, lo que no es extraño en mercados laborales más bien deprimidos, como experimentamos en ese periodo”, sostiene el experto.

Detalle

La tasa de precariedad laboral de julio-septiembre equivale a 1.100.630 personas, 0,8% menos que en el mismo período de 2017. Sin embargo, al comparar la tasa (18,2%), contra la misma variable de 2017 (18,6%), la caída es de 2,1%.

Esta disminución fue empujada principalmente por los hombres, cuyo índice de precariedad pasó de 17,8% a 16,9% en un año, lo que equivale a un retroceso de 5,3%.

Pero, la mala noticia es que la precariedad laboral de las mujeres ha aumentado. Las cifras muestran que pasaron de 19,7% en septiembre 2017 a 20% en la última medición, un salto de 1,7%, lo que corresponde a 19,740 mujeres más en esta condición.

De las tres variables consideradas, la falta de pago de cotizaciones es la más recurrente, con 17,1%, seguida de los contratos no escritos (13,7%).

El investigador de Clapes-UC, Juan Bravo, puntualiza que “las cifras muestran una mejoría en materia de calidad del empleo. En el segmento de trabajadores dependientes las cifras revelan que en el último año se crea empleo dependiente con cotizaciones para la vejez, mientras que se está destruyendo empleo dependiente sin cotizaciones”.

Además, el experto agrega que “mientras en 2017 en promedio se destruyeron más de 22 mil empleos asalariados en el sector privado, las cifras recientes muestran un aumento interanual de más de 49 mil puestos de este tipo.

Por ello es tan relevante el análisis de la composición de la creación de empleo, ya que la tasa de desempleo como indicador aislado es un muy mal termómetro de la salud del mercado laboral y en particular del impacto del crecimiento económico sobre éste”.

En la misma línea, la economista de Libertad y Desarrollo (LyD), Carolina Grunwald, afirma que el Índice de Precariedad “se encuentra en niveles inferiores a los últimos cuatro años (mes a mes) desde marzo.

Que se dé esto en una situación donde el desempleo no cede, puede deberse a que se están copando holguras de capacidad, y el traspaso de trabajadores que estaban informales, a una condición formal, por ejemplo. Es el mismo trabajador, pero con mejores condiciones”.

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