Por Paulina ReyesEstudio de ChileMujeres pone el foco en los directorios a través de modelos que aceleran la diversidad de género
La segunda edición del estudio "Modelos de diversidad de género en los directorios", elaborado por ChileMujeres, analiza la experiencia internacional de los diferentes modelos que existen para avanzar hacia una mayor diversidad de género en las altas gerencias, transformando así un impulso normativo hacia cambios culturales y organizacionales.

En un contexto marcado por el avance de la participación femenina en los espacios de decisión económica, Fundación ChileMujeres presentó la segunda edición de su estudio Modelos de diversidad de género en los directorios, un análisis comparado que revisa la experiencia internacional, los impactos de la diversidad en las empresas y los desafíos que enfrenta Chile ante la entrada en vigencia de la Ley “Más Mujeres en Directorios”.
El documento, elaborado por María José Díaz y Sofía Kreuyzberger, actualiza cifras globales y locales y entrega evidencia para comprender por qué la diversidad de género en los directorios no solo responde a una demanda de equidad, sino que también se vincula con mejores prácticas de gobernanza y toma de decisiones.
A nivel mundial, la presencia de las mujeres en los directorios ha aumentado de manera constante durante la última década, pero sigue lejos de la paridad. Según datos recopilados en el estudio, en 2025 las mujeres representan en promedio un 28,5% de los cargos en directorios entre los países que reportan información, un alza importante con respecto a los años anteriores, pero insuficiente para cerrar la brecha en el corto plazo. Por ende, de mantenerse el ritmo actual, la paridad no se alcanzaría antes de 2038.
En los países de la OCDE, el promedio sube levemente hasta un 29,6%, con marcadas diferencias entre naciones. Mientras países como Nueva Zelanda, Francia o Islandia superan el 40% de participación femenina, otros —entre ellos Chile— se mantienen en la parte baja del ranking.
Chile bajo el promedio y con brechas persistentes
El estudio muestra que Chile registra un 17,1% de mujeres en directorios, cifra que lo sitúa por debajo del promedio de la OCDE y entre los países con menor representación femenina. Además, más del 90% de las empresas analizadas presenta directorios donde más del 60% de sus integrantes pertenece a un mismo sexo, y un tercio corresponde a las denominadas “empresas cero”, sin ninguna mujer en sus mesas directivas.
Este diagnóstico importa especialmente en el marco de la Ley N°21.757 “Más Mujeres en Directorios”, publicada en 2025 y vigente desde enero de 2026, que establece un mecanismo gradual para aumentar la diversidad de género en sociedades anónimas abiertas y especiales fiscalizadas por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

Uno de los principales aportes del estudio es el análisis comparado de los distintos modelos que han utilizado los países para impulsar la diversidad de género en los directorios. El documento distingue entre cuotas obligatorias, cuotas recomendadas y esquemas de autorregulación empresarial.
La evidencia internacional muestra que los países con cuotas obligatorias alcanzan, en promedio, un 38,2% de mujeres en directorios, mientras que aquellos con cuotas recomendadas llegan a un 31,7%, con ritmos de avance similares en el tiempo. En cuanto a los países que dependen exclusivamente de la autorregulación muestran niveles significativamente más bajos de participación femenina.
En Chile, la nueva legislación adopta un modelo híbrido que comienza con una cuota sugerida bajo el principio de “cumplir o explicar” y contempla la posibilidad de activar una cuota obligatoria si las empresas no alcanzan ciertos umbrales de cumplimiento en el tiempo. Para evitar ese escenario, el estudio estima que será necesario incorporar al menos 511 mujeres adicionales en directorios, lo que da cuenta de la magnitud del desafío.
El informe indica además que el lento avance de las mujeres hacia la participación en directorios no tiene que ver con una falta de talento, sino con barreras que persisten en la oferta como en la demanda. La desigual distribución del trabajo de cuidados y las responsabilidades domésticas siguen limitando las trayectorias laborales femeninas, reduciendo su disponibilidad para acceder a cargos de alta responsabilidad.
Junto con esto, se suman sesgos culturales y estereotipos en los procesos de selección, que asocian el liderazgo a atributos tradicionalmente masculinos y penalizan especialmente a las mujeres que son madres. Estos factores refuerzan la segregación vertical y explican por qué, incluso con experiencias y estudios similares a la de los hombres, las mujeres acceden en menor medida a los espacios de mayor poder.
Impactos positivos en las empresas
Pero además del diagnóstico, el estudio recoge evidencia que vincula la diversidad de género en los directorios con efectos positivos en las organizaciones. Una mayor presencia de mujeres en las mesas directivas se asocia con un “efecto derrame” hacia la alta gerencia, reducciones en las brechas salariales y mejoras en la calidad de las decisiones estratégicas.
Si bien los impactos económicos directos son mixtos y dependen del contexto, la investigación destaca que los directorios diversos tienden a más deliberativos, a ampliar la agenda de discusión y a fortalecer la supervisión y la rendición de cuentas, elementos clave para una buena gobernanza corporativa.
Ante esto, Fundación ChileMujeres plantea que el principal desafío a futuro es transformar el impulso normativo en cambios culturales y organizacionales permanentes.
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