El cara a cara más duro de los jesuitas: cómo las denuncias por abuso sexual marcarán su cónclave íntimo

Las acusaciones de abuso sexual en contra del sacerdote Renato Poblete detonaron una crisis sin precedentes al interior de la Compañía de Jesús y encendieron un debate -hasta ahora soterrado- que amenaza con estallar en el Encuentro de Provincia que se desarrollará en los próximos días.


Fue un ataque silencioso. Estaba en la primera fila, sentado, escuchando a un expositor, como todos sus compañeros jesuitas, en una de las salas de reuniones de la casa construida por el Padre Hurtado. Era la víspera del anual Encuentro de Provincia de la Compañía de Jesús. De pronto, la cabeza del sacerdote cayó hacia un costado, en el hombro de otro jesuita. Primero, pensaron que se había quedado dormido. Lo empezaron a mover. No despertó. Sin sacarlo de su silla, lo llevaron a una pieza.

Paro cardiaco. Cerca de las 9:30 de la mañana del 18 de febrero de 2010, a los 85 años, Renato Poblete, uno de los sacerdotes más emblemáticos y queridos de los jesuitas, murió.

Poblete volvió a ser noticia hace pocas semanas, cuando se hizo pública una denuncia en su contra por abuso sexual, de conciencia y de poder. A menos de un mes del cónclave jesuita 2019, la situación del excapellán del Hogar de Cristo generó un escenario totalmente incierto para la Compañía.

El día en que el jesuita murió no se escucharon ni gritos ni caos. Solo silencio. El mismo que reina en la Compañía hoy. Exactamente 9 años después cuando Renato Poblete vuelve a ser el protagonista del encuentro.

Examen de conciencia

La reunión de este año, que convoca a todos los jesuitas de la provincia, será distinta de las 51 anteriores que se han realizado. Probablemente, explican algunos miembros, la más difícil que ha vivido la Compañía. La tensión previa al encuentro es tal que -aunque no hay una instrucción oficial por parte de la congregación de no hablar sobre la cita- ninguno de los más de 20 jesuitas contactados por Reportajes accedió a dar su nombre.

El tema de los abusos sexuales al interior de la Iglesia y la Compañía es una conversación que se ya ha abordado. Pero las denuncias en contra de Jaime Guzmán, Leonel Ibacache, Juan Pablo Cárcamo, Raúl González, Eugenio Valenzuela y, por último, Renato Poblete, develadas en los últimos meses, encendió un intenso debate entre jesuitas, que amenaza con monopolizar las discusiones del encuentro. E incluso generar un quiebre al interior de la Compañía.

El caso de Poblete -denunciado por una teóloga de la UC- fue una bomba. La magnitud fue tal que al interior de la congregación se han alzado varias voces críticas. Estas exigirían una discusión, no una reflexión, explican algunos jesuitas. ¿Cuáles son los principales puntos que generan controversia? Algunos reclaman mayor transparencia respecto de los jesuitas que fueron o están siendo investigados por casos de abusos: lo que piden es una reforma al proceso canónico para conocer las sentencias que hoy son secretas. Otros miembros demandan una reestructuración interna porque, explican miembros de la congregación, hay ciertos enclaves de poder en grupos específicos de jesuitas. Y también hay varios que piden responsabilidades pasadas, respecto de casos de abusos, que implican a exprovinciales, superiores de casas, consultores y otros.

Es en esos aspectos que se espera un debate duro, quizás el más sincero cara a cara de los jesuitas.

Las voces críticas no son un grupo estructurado. Hay jóvenes, viejos, algunos incluso están fuera de Chile. Pero no hay líderes, ni son un conjunto. Pero sí hay nombres que se reconocen: Pedro Labrín, Antonio Delfau, Luis Roblero, Nemo Castelli, Cristóbal Emilfork, Rubén Morgado.

Este año, a ninguno de los 145 jesuitas que se encuentran en distintas partes de Chile -novicios, estudiantes de filosofía, maestrillos, estudiantes de teología, sacerdotes- le ha llegado el mail oficial del Encuentro de Provincia. En él se informa, como todos los años, el tema que se abordará y el horario de llegada. El resto de los detalles, como la descripción de cada una de las actividades, se entrega el mismo día que parte el encuentro.

Desde el área de comunicaciones de la Compañía admiten que este año la reunión se ocupará, principalmente, de recoger el difícil año que han vivido la Iglesia y la congregación. Y el tema de las denuncias de abusos sexuales, su prevención y la reparación será un eje del encuentro. De varias formas.

Jesuitas aseguran que se realizará un taller sobre abusos y sexualidad, el que estará a cargo del jesuita Larry Yévenes, que a la luz del actual escenario cobra nueva perspectiva. El sacerdote, además de integrar el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos del Episcopado desde 2016, es parte del Comité de Escucha que anunció el arzobispo de Malta y secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles Scicluna. La instancia también esta vez será dirigida por una mujer.

Además, se hará una reflexión del tema a partir de la propuesta de un nuevo protocolo para enfrentar las denuncias, elaborado por la Comisión Especial de Trabajo sobre Abuso Sexual de Menores. El nuevo protocolo, explican algunos jesuitas, ya está en manos del provincial Cristián del Campo y será dado a conocer a toda la comunidad en la reunión. Por primera vez, explican miembros de la Compañía, el documento será presentado, entregado y firmado por todos los jesuitas asistentes al encuentro.

Una cita accidentada

Los organizadores del Encuentro de Provincia de este año será, según cercanos a la Compañía de Jesús, los jesuitas Roberto Saldías y Cristóbal Madero. El primero es uno de los asesores clave del provincial. Saldías tiene el cargo de “socio”, que es un consejero o gran secretario. Es un puesto de confianza: debe, por ejemplo, enviar los informes a la curia romana, elaborar el catálogo de Provincia, llevar la agenda del provincial, entre otros. Y, además, el “socio”, es decir, Saldías debe organizar el encuentro.

La primera de estas reuniones -llamada “Primer Aggiornamento”- se realizó en 1967. En esa ocasión se reunieron 150 jesuitas. ¿Dónde? A 25 kilómetros de Santiago, en la comuna de Padre Hurtado. En el lugar donde, hasta el día de hoy, se realiza el encuentro: la Casa de Retiro Padre Hurtado, que hoy se conoce como Casa Loyola. El inmueble es el que el provincial Pedro Alvarado, en 1937, le encargó construir a Alberto Hurtado. El lugar -el mismo en el que vivió durante casi tres años el Papa Francisco- tiene tres pisos y cerca de 90 habitaciones.

El encuentro es siempre en febrero, justo después de las vacaciones de los jesuitas, y dura tres días. Este año será entre el lunes 18 y el miércoles 20, y asistirán las 16 comunidades jesuitas que hay en Chile. Aunque no hay prohibiciones de ningún tipo, se da por entendido que lo que ocurre durante esos días no es público. Pero tampoco es secreto: es privado. Es algo así como un cónclave -que hace referencia a las puertas cerradas con llave-, donde no hay llave, pero nadie puede abrir la puerta.

La cita se comienza a preparar con anticipación, a principios del segundo semestre o a más tardar en noviembre. Eso, hasta este año. Según algunos jesuitas, el encuentro se vio afectado luego de la denuncia en contra de Poblete.

Fuentes jesuitas explican que hay detalles listos. Por ejemplo, algunos expositores como la hermana Nelly León, capellana del Centro Penitenciario Femenino San Joaquín. Otro de los laicos que expondrá será Danilo Frías, el rector nombrado a partir de este año en el colegio San Ignacio Alonso Ovalle.

También ya estaría confirmada la lista de jesuitas que conmemoran años de sacerdocio y años dentro de la congregación: tres religiosos celebrarían 60 años en la Compañía, y dos, 25 años de sacerdocio.

Cómo cayó la noche

Este 2019, Cristián del Campo termina su periodo como provincial. El día final del encuentro, el miércoles 20, es la cuenta pública. No es un discurso ni una exposición. Es el momento en que el provincial, durante dos horas, hace un balance de su gestión durante el año y los desafíos próximos.

Fuentes cercanas a Del Campo aseguran que está de buen ánimo, preparando la cuenta. Que ya pasó el golpe inicial. Una de las metas que se ha propuesto antes de que termine su periodo es culminar la investigación previa en contra de Poblete.

Los cuestionamientos frente a los últimos meses de Del Campo al frente de la Compañía de Jesús son varias: ¿Ha sido capaz de mantener la influencia de la Compañía?, ¿podrá Del Campo avanzar en los casos de denuncias por abusos sexuales en contra de sacerdotes jesuitas y entregarle al nuevo provincial un escenario más ordenado?

Al menos en la reunión de febrero quedará delineado el perfil de quien lo sucederá. La elección del provincial es un proceso largo, que dura varios meses. Y comienza justamente en el Encuentro de Provincia. Ahí se discuten abiertamente las características que debería tener este nuevo líder. A partir de eso se propone una terna. Después el provincial actual, junto con su Consulta de Provincia -que son sus asesores más cercanos-, determina la terna con los nombres más populares y se envía a Roma.

¿Hay candidatos? El único nombre que repiten varios jesuitas es el de Francisco Jiménez, uno de los hombres más cercanos a Del Campo, el encargado del equipo de vocaciones y uno de los delegados para la gestión de prevención y denuncias de abusos.

Anatomía de un cambio

A poco más de una semana del cónclave, algunos jesuitas se quedan con los recuerdos de reuniones pasadas. Las noches en que, luego de las exposiciones y las discusiones, entre botellas de whisky, vino, cerveza y cigarrillos, jesuitas desde Arica a Punta Arenas e incluso extranjeros, compartían y se relajaban. Jesuitas que conversaban, jesuitas que aprovechaban la piscina en las noches de verano, jesuitas que jugaban bridge. Justo antes del día en que, en el frontis de la Casa Loyola, se toma una foto grupal.

La captura de un momento que, en este año, quizás marque un antes y un después. La crisis que vive la Compañía de Jesús se sumerge en una aún más profunda, que vive la Iglesia Católica completa. ¿Cómo se supera la crisis? Los jesuitas aún no tienen respuestas. Pero sí -sostienen algunos- dando señales simbólicas. La noche luego de la fotografía, luego de la cuenta pública de Del Campo y luego de las discusiones que podrían significar incluso un quiebre al interior de la compañía, todos los jesuitas comenzarán el acostumbrado retiro luego del Encuentro de Provincia.

Son los llamados “ejercicios espirituales”, por los que son reconocidos los jesuitas. Estos duran ocho días. Durante ellos, como lo dicta el método ignaciano, la gran mayoría de los 145 jesuitas estará en silencio absoluto. Se come en silencio, se reza en silencio. No se habla con nadie ni dentro ni fuera del retiro.

Excepto con quien da el retiro. Ese guía en ciertos momentos del día, y basado en el libro de los ejercicios espirituales de San Ignacio, va dando énfasis en ciertos ejes temáticos, propone claves de lecturas e interpretaciones de ciertos textos. Es la persona que dirige y orienta durante ocho días a todos los jesuitas.

Esa persona, por primera vez en la historia de la Compañía de Jesús, no será un sacerdote. Ni tampoco un hombre. Será una mujer: Maria Clara Lucchetti Bingemer. Una mujer, una laica, una teóloga

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