Ministro Alberto Espina: “No está en el programa del gobierno abordar el tema de las pensiones del personal militar”

Alberto Espina. Foto: Patricio Fuentes Y.
Alberto Espina. Foto: Patricio Fuentes Y.

El ministro de Defensa sostiene que este gobierno no tiene contemplada una reforma a las pensiones de los uniformados, pero que “si el Congreso quiere discutirlo está en su derecho”. Explica que -en cambio- se optó por modificaciones por etapas y que la primera de ellas es alargar la carrera militar.


El día que le ofreció el cargo de ministro de Defensa, el Presidente Sebastián Piñera le dijo a Alberto Espina: “Usted se va a acordar de mí”. Y así ha sido. El abogado y exsenador RN reconoce que hasta ese momento esperaba asumir la cartera de Justicia, un mundo que conocía y para el cual se había preparado. Pero, además de sorprenderlo, el Mandatario le dio dos misiones: “Modernizar las Fuerzas Armadas de acuerdo con los nuevos desafíos que existen en el contexto internacional y contar con los más altos estándares de probidad y buen uso de los recursos del Estado”. En estos ocho meses de gestión, dice, ha llevado adelante ese mandato aun cuando ha significado decisiones “dolorosas”.

Espina asegura que se detectaron serios déficits en el control administrativo y de finanzas, errores en los procesos de licitación y compra, en las rendiciones de cuentas, entre otras falencias, que permitieron que “algunos” funcionarios del Ejército -y en eso hace hincapié- cometieran irregularidades. Pero agrega que en esa materia el gobierno no se ha quedado solo en el diagnóstico y que se están tomando medidas inéditas. En esta entrevista, además, el ministro de Defensa adelanta los cambios que se pretenden implementar en la carrera militar y descarta que esté en los planes de gobierno modificar el sistema de pensiones de los uniformados.

El gobierno planteó ampliar la carrera militar en cinco años. ¿Cuándo se hará efectiva esa medida?
Ese proyecto será anunciado por el Presidente en las próximas semanas. Ya está acordado con él, solo falta que le dé el visto bueno final. Contempla el cambio más radical a la carrera militar en décadas, porque también incluye el respaldo al ascenso por mérito y no solo por antigüedad.

¿El gobierno se va a jugar por modificar el sistema de pensiones de las FF.AA. considerado por algunos como un privilegio?
No. En todo el mundo el sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas es distinto por las condiciones especiales que tiene la carrera militar. Entre otras, estar dispuestos a morir por la patria. Los militares son 24/7, tienen que estar operativos las 24 horas del día. Realizan cinco misiones distintas y su carrera es muy corta. Si salen no pueden entrar a otro Ejército. Por lo tanto, tienen situaciones especiales. Lo que esperamos es que sean austeras esas situaciones especiales. Respecto de las pensiones, lo que haremos es alargar la carrera militar, con lo cual será menos el tiempo que esas personas estarán pensionadas, lo que es un importante ahorro para el país.

¿A usted le parece correcto el sistema especial de pensiones que tiene el personal de las FF.AA. en Chile?
Creo que el sistema de pensiones que tienen las FF.AA. chilenas es el que se tiene en todas partes del mundo de acuerdo a las condiciones especiales que tiene la carrera militar. Lo que me gustaría es que las pensiones de todos los chilenos suban, eso es lo que importa. Se habla mucho de que bajemos las pensiones a los militares, cuando lo que importa es que suban las pensiones de todos los chilenos.

¿Hay temor en las autoridades civiles a tocar las pensiones de los militares, más aún cuando el comandante en jefe del Ejército les dice a sus subordinados que tienen que defender ‘con dientes y muelas’ el sistema actual?
Ya emití mi opinión sobre los dichos del general Martínez. Porque la decisión del sistema de pensiones del mundo militar es del mundo civil, es una decisión de políticas públicas. Aquí no se trata de no atreverse. Nos atrevemos a todo lo que sea legal. Pero esto hay que hacerlo por etapas y la primera es alargar la carrera militar. No está en el programa del gobierno abordar el tema de las pensiones del personal militar. Si el Congreso quiere discutirlo está en su derecho, nosotros daremos nuestra opinión.

Probidad

¿Se equivocó el Presidente Piñera al calificar de exceso el costo de la ceremonia de cambio de mando Fach -que fue de 438 millones de pesos-, una cifra menor de la que supuso inicialmente?
El Presidente nos ha pedido que apliquemos en todos los ministerios un plan de austeridad. Y en el caso de las FF.AA. eso tiene una razón especial: recibimos una gran cantidad de dinero para nuestras capacidades estratégicas, que son esenciales para el cumplimiento de las cinco misiones que tienen las FF.AA. -protección de nuestra soberanía e integridad territorial; reacción ante catástrofes y emergencias; cooperación internacional y apoyo a la política exterior; desarrollo social y cooperación con el Estado, y la protección de nuestros intereses marítimos y nuestra seguridad-; yo estoy orgulloso de la capacidad de las FF.AA. chilenas, y eso hay que decirlo fuerte y claro. Pero si, además de lo que le mencioné, tenemos el monopolio de la fuerza, tengo que cumplir, a lo menos, con tres requisitos: ser de alto nivel profesional, que lo son -las FF.AA. chilenas tienen un prestigio mundial como pocas tienen-. En segundo lugar, tenemos que ser estrictamente respetuosos de los derechos humanos, que es un valor universal. Y, en tercer lugar, tenemos que tener los más altos estándares de probidad. Y la probidad significa actuar con corrección y simultáneamente ser austeros. Es decir: cuidar los recursos públicos. Por lo tanto, el Presidente está en lo correcto cuando apunta en esa dirección. Y le puedo asegurar que los tres comandantes en jefe, con quienes me reúno periódicamente, están total y absolutamente comprometidos en lo que he dicho.

Mario Desbordes, presidente de su partido (RN), y parlamentarios de su sector han criticado la actitud del gobierno hacia las FF.AA. señalando que “cada vez que el gobierno requiere dar un golpe de autoridad, golpea a las FF.AA.”. ¿Qué opina de esos comentarios?
No estoy de acuerdo, por lo siguiente: el Presidente ha señalado que valora, aprecia y apoya a las FF.AA. Pero, simultáneamente, les exige los más altos estándares de probidad y eso es lo correcto. Y yo, como ministro de Defensa, puedo decir que, tal como tenemos FF.AA. de un nivel profesional altísimo, quiero decirles que hay serias deficiencias en el control administrativo del uso de los recursos. Por eso hemos liderado cambios que no se habían hecho en el pasado.

¿Qué responde a quienes dicen que las FF.AA. no están supeditadas al poder civil?
No es verdad eso de que las FF.AA. se mandan solas. Llevo ocho meses de ministro y las Fuerzas Armadas, en lo que dice relación con su acción militar, están absolutamente subordinadas al poder civil.

FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA

Me refería a la falta de control de parte del mundo civil para evitar los escándalos de corrupción…
Aquí hay que distinguir dos cosas. Las FF.AA. no son deliberantes, son disciplinadas y obedientes. Donde tienen un serio déficit es en el control administrativo en el uso de recursos, donde existen hoy día vacíos y autonomía en la administración y gestión de recursos que, a mi juicio, han dado lugar a irregularidades. Yo escucho hace años hablar de esto, pero nadie metía el dedo en la llaga. Nosotros lo estamos cambiando de raíz, con acuerdo con los comandantes en jefe. En primer lugar, al mes de asumir hicimos un convenio con la Contraloría -eso nadie lo había hecho-, para que ella fuera capaz de acompañar, de revisar las áreas críticas de la defensa.

Desde el 2002 la Contraloría tiene por ley la facultad de auditar a las FF.AA., sin embargo, hay varios casos en tribunales que no fueron detectados. ¿Qué pasó?
Porque la falla está fundamentalmente en las auditorías internas. De todo el trabajo que hizo la Contraloría, sacamos las siguientes conclusiones que son fallas, ausencias de controles efectivos en el área administrativa y de finanzas. Errores en los procedimientos de compras y déficit en las licitaciones. Falta de información en los procedimientos de pagos. Errores en las rendiciones de cuentas. Falta de capacitación de personal en la materia. Aquí hay una falla grave. ¿Y que hicimos por instrucción del Presidente?, no nos quedamos callados, ni escondimos los errores ni las irregularidades bajo la alfombra. Formamos un plan, una agenda de probidad que contiene siete puntos, que está funcionando. En primer lugar, el comité de auditoría externa. Lo integran cinco civiles, entre otros, los dos subsecretarios de la cartera y el auditor general de gobierno, Eugenio Rebolledo, designado por el Presidente para auditar a la administración pública.

¿Y este comité va a fiscalizar las adquisiciones y pagos de las FF.AA. o su labor se limitará a revisar riesgos? Se lo pregunto porque el senador Guillier dijo que la creación de este comité era publicidad engañosa…
Le pediría al senador Guillier que fuera un poquito más responsable. Este comité de auditoría lo que busca, por primera vez, es que civiles intervengan en la gestión de administración de recursos de las FF.AA. Esta es una etapa para obtener toda la información -ya se pidió las matrices de riesgo, el funcionamiento de las contralorías internas, el seguimiento de todos los sumarios y todos los planes de auditoría para revisarlos-. Pero esto va a tener que ir evolucionando. Mi opinión es que debiera llegarse a un momento en que empresas auditoras externas, paralelas a la Contraloría, fueran contratadas para realizar auditorías en determinadas zonas. Eso no lo descartamos.

Mencionó siete medidas que han tomado…
Establecimos un registro único de proveedores, algo que no existía. La obligación de rendir cuentas al Ministerio de Defensa de toda la gestión financiera. Después, control de la contratación de familiares. Los familiares civiles van a tener que concursar ante la Alta Dirección Pública. Estamos elaborando un nuevo reglamento de viajes al extranjero. ¿Cómo dicen que aquí no hay acción? Regulamos las relaciones con las mutualidades, para impedir que un funcionario activo tenga, a la vez, un cargo remunerado en el directorio de una mutualidad y, por último, tenemos un canal de denuncias que no existía antes. Todos los meses tiene que llegarme el total de denuncias por irregularidades. Hemos hecho lo que nunca se había hecho. Tengo cariño, respeto y admiración por las FF.AA. chilenas y me siento orgulloso de ellas, pero quien quiere a las FF.AA., cuando detecta que hay déficit en algo, en este caso en el uso de los recursos, la obligación es corregirlo. Aquí hay que decir algo, no todas las ramas de las FF.AA. están en las mismas condiciones, no es justo generalizar, hay una que concentra más situaciones. Había deficiencias y a veces esas deficiencias eran aprovechadas por algunos inescrupulosos, pero estamos hablando de un ejército de 44 mil hombres y nueve mil mujeres. Es de una enorme injusticia decir que es todo el Ejército.

¿Qué tan incómodo fue para el gobierno y en particular para usted tener a un comandante en jefe del Ejército dando explicaciones públicas en el Senado, Cámara de Diputados, ante una ministra en visita y ante un fiscal regional?
Ya lo calificamos en su momento. Los hechos se conocen, el comandante en jefe recibió las instrucciones que corresponden, cumplió a cabalidad lo que le habíamos dicho. Ya pidió las excusas y hoy día lo respaldamos para que lleve adelante el proceso de modernización del Ejército.

¿Cuántas veces ha tenido que llamar la atención al comandante en jefe del Ejército en los últimos meses?
No voy a contestar esa pregunta. Las conversaciones que tengo con los comandantes en jefe son privadas, personales. Intercambiamos puntos de vista, si tenemos un desacuerdo se los planteo, pero le diría que de ellos he tenido la mayor colaboración. Quiero decirle que han sido leales colaboradores, disciplinados, obedientes y reflexivos, porque también les pido que me den su opinión. No quiero que se interprete a la luz de su pregunta que, porque no hablo de mis reuniones con los comandantes en jefe públicamente, es que diga que le he llamado muchas veces la atención. No se deduce eso. Hemos tenido, por supuesto, conversaciones en las cuales he tenido que dar instrucciones y se han cumplido.

¿Y usted no ha sentido que le han mentido en el último tiempo? Porque algunas situaciones las desconocía…
Sí, hay casos, muy excepcionales, pero no de los comandantes en jefe. Para ser exacto, nunca he tenido información que me muestre que un comandante en jefe me ha faltado a la verdad. Pero ha habido otras situaciones en las que otros mandos me han dado una visión…, no diría mentir, me han dado una visión distinta a la que he considerado era la real, particularmente en casos de algunas irregularidades. Quiero decirle otra cosa, porque dicen que a mí no me cuentan las cosas. No es así, a mí me cuentan todas las cosas que ocurren. La única vez que no fue así, lo hice ver de manera muy clara.

El general Martínez ha reconocido que desde sus propias filas está recibiendo golpes y que, de hecho, a él le llama la atención el trato que ha recibido. Me refiero a las filtraciones de audios, la seguidilla de rumores que se han esparcido. ¿Qué está pasando?
Eso no debería jamás ocurrir, porque son instituciones disciplinadas. Es una materia que nosotros estamos estudiando a fondo. Pero lo que es claro, es que el Ejército es disciplinado, y que el general Martínez tiene un gran ascendiente sobre los militares.

El general Martínez pretende llevar a cabo un proceso de reflexión sobre el rol del Ejército en los últimos 50 años, que revise el papel que jugaron los militares en el gobierno de Salvador Allende y el rol represivo en los años de Pinochet, y que termine ese proceso en medidas concretas a partir del 2020, como cambios en la malla curricular de la institución. ¿El gobierno respalda esa idea?
No conocemos ese plan. El general Martínez habló conmigo una vez y me señaló que iba a hacer esta reflexión sobre el papel del Ejército y que su objetivo era hacerlo analizando la historia del Ejército en estos últimos 50 años. Le dije que me preparara un documento para ver cuál era el objetivo y cuál sería el procedimiento. Él me dijo que lo hacía siempre y cuando contara con la autorización del gobierno. Le dije que me mandara el documento y que lo íbamos a analizar con el Presidente. Él tiene todo el derecho de plantear lo que pretende hacer como idea en su conducción del Ejército, él tiene un plan del Ejército. Pero materializarlo, llevarlo adelante requiere de autorización mía y del Presidente. Eso Martínez lo tiene absoluta y completamente claro.

¿Le envió ese documento?
No, no se ha hecho aún, porque hemos tenido uno que otro problema.

¿De qué manera la nueva ley de financiamiento de las FF.AA. ayudará a impedir nuevos escándalos de corrupción?
Servirá de mucho. Primero, porque impone nuevos sistemas de control. El ministro de Defensa tendrá que informar a las comisiones de Defensa de la Cámara y del Senado de las nuevas adquisiciones de armas. Además, la Contraloría podrá observar las nuevas compras y va a poder hacer reparos a esas adquisiciones. Hasta ahora, la Contraloría opera ex post, pero a partir de la ley podrá intervenir desde el momento en que le llegue un decreto de compra para ver si se ajusta a la parte legal, no al mérito de esa compra, pero imponen más controles. Nosotros queremos más controles.

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