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El abrupto final de Sora: por qué OpenAI decidió apagar su producto más ambicioso desde ChatGPT

La herramienta de generación de video deslumbró al mundo creativo, pero internamente se convirtió en un costo insostenible. Según reveló The Wall Street Journal, la escasez de procesadores y el avance de rivales como Anthropic forzaron a la compañía de Sam Altman a priorizar el mercado empresarial.

El abrupto final de Sora: por qué OpenAI decidió apagar su producto más ambicioso desde ChatGPT

El desarrollo de la inteligencia artificial es, en el fondo, un problema de hardware y recursos. Cuando OpenAI presentó Sora en 2024, la promesa era revolucionar la industria audiovisual con videos realistas generados a partir de simples instrucciones de texto.

Sin embargo, la reciente decisión de cancelar abruptamente el proyecto demuestra que incluso los productos con más marketing y ruido mediático pueden caer ante la fría realidad de los balances financieros y la escasez de infraestructura técnica.

Según un reporte de The Wall Street Journal, el cierre de Sora responde a un reajuste estratégico severo de OpenAI en su transición hacia un modelo de negocio más maduro.

La matemática detrás de una cancelación

El abrupto final de Sora: por qué OpenAI decidió apagar su producto más ambicioso desde ChatGPT

Tras el rotundo éxito de ChatGPT, Sora fue promocionada como la próxima frontera de la IA orientada al consumidor: una aplicación sencilla que permitía a los usuarios colocarse a sí mismos y a sus amigos en cualquier escenario de video, desde bailar como BTS hasta colarse en una escena de alguna película de Miyazaki.

El ex-CEO de Disney, Bob Iger, se sumó a la visión, comprometiéndose a que su compañía invirtiera mil millones de dólares en OpenAI y permitiendo que los personajes de Marvel, Pixar y otras franquicias del estudio aparecieran en los videos de Sora. En medio de los temores generalizados sobre la protección del trabajo creativo en Hollywood, OpenAI obtuvo un respaldo con el valioso sello de Disney.

Entonces, OpenAI decidió repentinamente cerrar Sora.

En la práctica, el entusiasmo inicial no logró sostener su modelo. Los datos sobre su funcionamiento revelan un escenario complejo que llevó a la directiva de OpenAI a tomar una decisión drástica.

La generación de video mediante inteligencia artificial requiere una cantidad masiva de cómputo. Al momento de su cierre, mantener Sora operativo le estaba costando a OpenAI un estimado de 1 millón de dólares diarios.

Aunque el producto alcanzó un peak de adopción inicial de un millón de usuarios impulsado por la novedad, el interés decreció rápidamente. En sus últimos días, la plataforma registraba menos de 500.000 usuarios.

La cancelación fue tan inesperada que ejecutivos de Disney se enteraron apenas una hora antes del anuncio público. Esto dejó en el aire una potencial inversión de 1.000 millones de dólares por parte del gigante del entretenimiento, congelando una alianza estratégica clave.

El modelo “Spud” y la reasignación de recursos

El abrupto final de Sora: por qué OpenAI decidió apagar su producto más ambicioso desde ChatGPT Sam Altman logró presionar a la junta de OpenAI para que le restituyera como director ejecutivo. FOTO: ELIZABETH FRANTZ/REUTERS

En el ecosistema tecnológico actual, las GPUs son el recurso más escaso y valioso. OpenAI se enfrentó a un dilema crítico: continuar quemando capital en una herramienta de video de alto costo o redirigir ese poder de cómputo hacia donde está el verdadero retorno económico.

Los servidores que hasta hace unos días renderizaban videos de alta definición ahora han sido reasignados a tareas estructurales.

Según el WSJ, OpenAI necesitaba liberar recursos urgentes para finalizar un nuevo modelo conocido internamente bajo el código “Spud”. Este nuevo desarrollo está diseñado específicamente para potenciar herramientas de programación y productos orientados a empresas, fortaleciendo infraestructuras como Codex.

El verdadero campo de batalla de la IA

El abrupto final de Sora: por qué OpenAI decidió apagar su producto más ambicioso desde ChatGPT

El movimiento interno, que Sam Altman justificó ante su equipo como una decisión difícil pero indispensable para el largo plazo, marca un giro pragmático en la narrativa de la inteligencia artificial.

Una fuente de OpenAI citada por WSJ afirmó que la compañía prioriza rigurosamente sus recursos informáticos en función de dónde generan mayor valor económico a largo plazo. “Este enfoque disciplinado en la aplicación de la computación nos permite crecer, innovar con mayor rapidez y ofrecer soluciones más eficientes a empresas y desarrolladores”, declaró.

La decisión también es una respuesta directa a la presión de la competencia. Mientras OpenAI dedicaba enormes recursos a la experimentación creativa con Sora, rivales directos como Anthropic (con su modelo Claude) y Google han ganado un terreno sustancial en el desarrollo de agentes de IA y herramientas de alta utilidad para el mercado corporativo.

El fin de Sora representa un baño de realidad para el sector: la etapa de las demostraciones tecnológicas impresionantes está dando paso a una fase de consolidación.

Dicho de otra manera: en la actual carrera de la inteligencia artificial, el software capaz de automatizar código y resolver problemas empresariales complejos es, en última instancia, mucho más valioso y viable financieramente que las herramientas diseñadas para la industria del entretenimiento.

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