3 señales de que estás apretando los dientes y tienes bruxismo, según los especialistas
Apretar los dientes es un hábito involuntario y más común de lo que parece. Especialistas explican por qué ocurre y cómo identificarlo.

Apretar o rechinar los dientes es un hábito mucho más común de lo que parece y, en la mayoría de los casos, ocurre sin que la persona lo note.
Ya sea durante el día o mientras se duerme, este comportamiento involuntario, conocido como bruxismo, puede pasar desapercibido hasta que comienzan a aparecer molestias o daños en la boca.
En un artículo publicado en The Conversation, los especialistas Arosha Weerakon, profesora y dentista general de la Universidad de Queensland, y Amit Arora, profesor de Salud Pública de la Universidad de Western Sydney, proponen tres preguntas simples que pueden servir como señal de alerta.
Al menos una vez a la semana, usted:
- ¿Siente dolor en la sien, la cara, la mandíbula o cerca de la oreja?
- ¿Tiene dolor al abrir la boca o masticar?
- ¿Sientes que tu mandíbula se traba, hace clic o se queda atascada?
Si la respuesta es afirmativa, seguramente es que tienes bruxismo.

Este comportamiento es completamente involuntario. Al hacerlo, los músculos masticatorios se activan de manera inconsciente, empujando la mandíbula inferior y ejerciendo presión sobre los dientes.
Los autores señalan que casi una de cada seis personas rechina los dientes mientras duerme y una de cada cuatro lo hace estando despierta.
En el caso del bruxismo nocturno, el ruido característico del rechinamiento suele ser advertido por quienes comparten la cama.
Consecuencias del bruxismo
En general, apretar o rechinar los dientes de forma leve y ocasional no representa un problema grave.
Sin embargo, cuando ocurre con frecuencia o con mucha fuerza, puede provocar desgaste dental, fisuras o fracturas en los dientes, además de afectar las articulaciones de la mandíbula y los músculos.
También puede contribuir a dolores de cabeza tensionales, molestias en el oído e incluso a la interrupción del sueño.

Causas del bruxismo
Las causas del bruxismo suelen ser múltiples. Estrés, ansiedad y depresión son factores frecuentes, al igual que el consumo elevado de cafeína, alcohol o nicotina.
Algunos medicamentos, especialmente aquellos utilizados para tratar trastornos psiquiátricos, también pueden aumentar el riesgo.
A esto se suman los problemas del sueño, incluidas las interrupciones nocturnas y la apnea del sueño, una condición que reduce el oxígeno durante la noche y activa respuestas de estrés en el organismo.
Los especialistas explican que el diagnóstico suele comenzar en la consulta dental, donde se revisa el estado de los dientes y se pregunta por dolores de mandíbula, cefaleas o dificultades para masticar.
El tratamiento puede incluir férulas nocturnas, fisioterapia o analgésicos, aunque estos abordan principalmente las consecuencias del bruxismo.
Por eso, concluyen, también es clave pensar en las causas de fondo.
Reducir el estrés, mejorar los hábitos de sueño y limitar el consumo de estimulantes como la cafeína pueden marcar una diferencia importante.
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