Cómo es vivir sin combustible, según el testimonio de 19 cubanos
Apagones prolongados, transporte paralizado y escasez de alimentos marcan el día a día en la isla, donde la falta de combustible ha obligado a miles de personas a reinventar su rutina para sobrevivir.

Cuba está pasando por una de sus mayores crisis desde que Estados Unidos aplicó el bloqueo económico en la isla el siglo pasado.
Desde el ataque estadounidense en Venezuela en enero, que terminó con la captura de Nicolás Maduro, el país norteamericano cortó el suministro de combustible hacia Cuba.
Este bloqueo ha desencadenado una crisis que combina desabastecimiento de alimentos y combustible, además de largos apagones energéticos que han marcado los últimos meses de la isla.

El “primer bloqueo efectivo”
De acuerdo con The New York Times, este ha sido el “primer bloqueo efectivo de Estados Unidos desde la Crisis de los Misiles”.
Incluso, la llegada esta semana de un barco petrolero ruso no sería suficiente para abastecer a la isla y, según el medio neoyorquino, las cerca de 100.000 toneladas de crudo “solo le dará a la isla unas pocas semanas antes de que se agoten las reservas de combustible”.
Sin embargo, quienes han pagado el costo de esta crisis son los habitantes de la isla, quienes han tenido que adaptarse a esta nueva realidad de Cuba.
Para saber cómo estos cambios están afectando a los cubanos, The New York Times tomó el testimonio de 19 ciudadanos que se encuentran viviendo en la isla y que cuentan cómo están viviendo esta crisis.
Qué dice la gente en Cuba
“Solo voy a lugares cercanos a los que puedo llegar a pie”.
Lia Rodríguez, 23 años. Especialista en comunicaciones
“Vivimos en un país donde siempre es domingo. Sales a la calle y prácticamente todo está cerrado”.
Arsenio García, 69 años. Productor de televisión
“Si no tienes acceso a divisas fuertes –dólares, euros– estás en problemas”.

Inversor bursátil, 56 años
“Mi salario como médico no me alcanza para cubrir todas mis necesidades básicas”.
Médico residente, 24 años
“Tengo dos trabajos y una pensión de jubilación. Sobrevivo, pero no tengo una vida digna”.
Jubilado, 67 años
“Los cubanos nos adaptamos y aprendemos a vivir con lo que sea que nos depare la vida, pero es muy difícil”.
Gustavo Torres, 25 años. Crítico de arte e historiador
“Espero que esto cambie y que, al menos económicamente, la gente pueda salir adelante”.
Gabriel Sánchez, 24 años. Ingeniero
“Hay muchas cosas que se han convertido gradualmente en la norma, pero que en realidad no son normales”.
Yamil Orlando, 30 año. Artista visual
“Los pobres tenemos que intercambiar comida entre nosotros. Algunos pequeños comerciantes incluso aceptan comida como forma de pago”.
Leonardo, 19 años. Estudiante
“Me ha dejado sin trabajo porque paraliza el turismo, que es el sector en el que trabajo”.
José Enrique González, 29 años. Guía turístico
“Como no hay electricidad, no hay herramientas de diagnóstico, ni transporte médico, ni medicamentos”.
Alfonso de Jesús, 65 años. Jubilado
“La gente tiene que desplazarse en triciclo eléctrico, en bicicleta o a pie, porque los taxis se han vuelto demasiado caros”.
Iván García, 60 años. Periodista

“Tuve que dejar el teatro donde trabajaba porque ahora no puedo costear el transporte, ya que los precios se han disparado por las nubes”.
Víctor Manuel, 27 años. Músico
“Voy andando a todas partes. En las raras ocasiones en que necesito transporte, recurro al autostop, esperando a que alguien me lleve”.
Claudia Terry, 22 años. Licenciada en Historia del Arte
“Mi esposa pasó algunos días sin comer solo para que su hijo pudiera tener algo que comer”.
Inversor bursátil, 56 años
“La única forma de conseguir gasolina o diésel es a través del mercado negro”.
Profesor universitario, 26 años
“Cojo el aceite que usé para freír, que antes tiraba sin pensarlo dos veces, lo cuelo con un paño fino y lo reutilizo varias veces”.
Giraldo Benítez, 65 años. Ingeniero jubilado
“Mientras los edificios se derrumban día tras día, los líderes y sus familias se enriquecen. Nos piden resiliencia sin ningún plan de mejora, pero ellos mismos no se resisten a nada”.
Una mujer de 28 años
“No puedo imaginar el futuro de Cuba. Si seguimos por este camino, es como estar ante un cadáver”.
Yamil Orlando, 30 años. Artista visual
“La culpa de ser cubano... ¿sabes lo que es eso? ¿Sentirse culpable por haber nacido aquí? Quiero irme, ver el mundo, conocer cosas más allá de las cuatro paredes de mi casa”.
Víctor Manuel, 27 años. Músico
“Soy uno de los pocos jóvenes que no quiere irse del país, pero veo cómo mis aspiraciones se ven truncadas”.
Claudia Terry, 22 años. Licenciado en Historia del Arte
“Mi principal aspiración es encontrar trabajo de nuevo”.
Francisco Delgado, 60 años. Ex empleado de una empresa turística.
“Cuba es un fracaso, una vergüenza de país debido a la dictadura que ha gobernado durante 67 años. Me preocupa profundamente que estemos constantemente al borde de una nueva crisis, sin que el gobierno muestre el menor interés en resolver absolutamente nada”.
Una mujer de 28 años
“¡Dios mío! ¿Por qué Estados Unidos no deja en paz a Cuba? Déjenla en paz. Levanten todas las sanciones. Dejen a Cuba en paz”.
Roberto Blanco, 82 años. Jubilado

“Desde que se anunciaron las restricciones al combustible, los cubanos no hemos hecho más que añadir más incertidumbre al destino de nuestras vidas .
Lia Rodríguez, 23 años. Especialista en comunicaciones
“Para relajarme y mantener el estrés a raya, planté boldo. Pongo dos hojas en una taza pequeña y se prepara un té delicioso”.
Giraldo Benítez, 65 años. Ingeniero jubilado
“Si sucede algo bueno, intentamos ver el lado positivo. Nos reímos un poco y seguimos adelante”.
Gustavo Torres, 25 años. Crítico de arte e historiador
“Cuando me siento agobiada, mi vía de escape es sentarme en el malecón al atardecer, justo antes de que oscurezca”.
Lia Rodríguez, 23 años. Especialista en comunicaciones
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