Monte Patria: Los primeros expatriados climáticos del país

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Los habitantes de Monte Patria están considerados los primeros migrantes climáticos documentados del país. Se estima que el 15% de la población ha partido por la sequía. Alcalde dice que su pueblo está deprimido económica y sicológicamente. Un crudo relato testimonial de la cara más dura de la megasequía.




Verónica Castillo está dudosa. Es la misma inquietud que la acompaña estos últimos meses: no sabe si utilizar los 35 litros de agua disponibles que tiene por día para bañar a sus dos hijos, para cocinar o para beberla. Lo que sí tiene claro es que hoy reservará una parte para lavar ropa, y la restante del enjuague la destinará para la ingesta de su ganado caprino. Es el dramático escenario en la Quebrada Pelícana, al norte de la localidad de Punta Colorada, en la comuna de La Higuera. Entre cerros semidesérticos y caminos sinuosos, cada gota de agua vale oro. La masa de cabras de Castillo está compuesta por 150 cabezas. Al menos una decena ya ha muerto por la cruda sequía que afecta a la Región de Coquimbo. “

Nos dan 1.050 litros y el resto lo costeamos nosotros.

Estamos en un sector donde no hay agua. Cómo traemos el agua de otros lugares, si no tenemos motor, mangueras ni bombas. A lo mejor, como vecinos, nos podríamos unir, pero la plata tampoco está, porque el animal tampoco da para comprar una bomba. El ganado se está muriendo por la falta de agua”, se lamenta.

Eleuterio Rodríguez y Elsa González, del sector Los Pajaritos -también en La Higuera-, definen su terruño como una “preciosura” perdida en la montaña. “Pero este año no ha llovido nada. La ausencia de agua nos perjudica gravemente, pues para tener estos animales vivos, tenemos que trabajar casi todo para ellos: hay que gastar una cantidad enorme de forraje”, alegan. Dicen que destinan $ 70 mil, en promedio, cada vez que piden distribución de agua a un camión privado, y el panorama es una constante. Así lo cree José Campos, presidente de la Asociación Comunal de La Higuera, quien afirma que “esos problemas son los mismos en las distintas localidades de la comuna: animales muertos, sin alimentos y sin agua”. Mientras, los vecinos hacen de todo para reservar el vital recurso, como levantar improvisados tranques con pallets, solicitar ayuda a empresas y pastorear en la alta cordillera para mantener vivos a sus animales. Pero este año no hay praderas naturales en las cumbres, lo que merma la producción de cuero, leche, charqui, carne, chicharrones y queso. “Cuando están flacas no hay ni que mirarlas”, comenta Aroldo Canihuante.

El 15% de la población de Monte Patria ya ha dejado la ciudad por razones climáticas.

Son considerados los primeros migrantes de este tipo certificados en Chile, según un estudio de la ONU, en la muestra más dramática del cambio climático

. Para la intendenta Lucía Pinto, la Región de Coquimbo “está atravesando por un proceso de desertificación que no tiene retorno. Este 2019 ha sido uno de los años más secos de los últimos 40 años”, dice. Los sectores más afectados, agrega, pertenecen al secano regional, aquellas zonas fuera de la influencia de riego, donde se concentra la agricultura familiar campesina y la actividad criancera. Las escasas precipitaciones de los inviernos en 2018 y 2019 han repercutido en el estado de los caudales, que están bajo lo normal en las tres cuencas (Elqui, Limarí y Choapa). Pinto cree que el 5,4% (unas 41 mil personas) de los 757 mil habitantes de la Región de Coquimbo es el que más sufren con la falta de lluvias.

“Unas 22.500 personas son abastecidas de agua potable con camiones aljibe. Esta es la población más vulnerable”.

Del total, la concentración de beneficiarios (11 mil personas) y la mayor demanda están en la provincia Limarí, específicamente en las comunas de Punitaqui, seguido de Combarbalá, Monte Patria, Ovalle y Río Hurtado.

Cinco mil personas han partido

Camilo Ossandón, alcalde de Monte Patria, dice que la sequía ha persistido los últimos 15 años y existe una tardanza estructural para mejorar las condiciones que obliga el cambio climático. La agricultura representa el 75% de la fuerza laboral en la comuna. “Evidentemente, hay que hacer inversiones públicas para mantener las condiciones de vida.

El 17% de la población de Monte Patria (cifra actualizada por el edil) se ha ido en los últimos años, unas cinco mil personas (…). De los 33 mil habitantes de la comuna, hoy tenemos 1.428 inscritos buscando un empleo, casi el doble a la misma fecha del año pasado”

. El jefe comunal relata que existen unos 80 agricultores de hortalizas que no tienen agua. Además, existen sectores como el río Huatulame que han sido afectados severamente, debido a que es el principal valle de exportación frutícola, concentrando más del 50% de la producción comunal de uva de mesa, con 1.700 hectáreas. El municipio estima que existe una reducción del 23% de su superficie cultivada, lo que implica una pérdida de dos millones de cajas de uva. Mientras, la única solución para los desempleados son las cajas con víveres que ya comenzaron a entregarse a las familias que sufren la emergencia. Erika Castillo, del sector de Los Tapia, confiesa que “la mayoría de las mamás no tenemos pega, porque no podemos irnos”. Y continúa: “Antes trabajaba en los parrones y hoy está muy mala la pega, (si nos contratan) pagan lo que quieren y están cerrando los packing”.

Domingo Ponce, de La Chacarilla, comparte que “la mayoría de la gente está sin trabajo o con trabajos intermitentes. Toda la gente está en esa, la cosa está bastante complicada”. Los ocho embalses de la Región de Coquimbo -La Paloma, Cogotí, Recoleta, Puclaro, Culimo, Corrales, La Laguna y El Bato- tienen una capacidad para almacenar 1.325 millones de m3 de agua, los que están al 64% de su capacidad total. Pablo Álvarez, ingeniero agrónomo y director del Laboratorio Prommra de la U. de La Serena, sostiene que el “efecto embalse” es relevante, porque hay una capacidad de almacenamiento que no significa que esté esa agua. “Si no lloviera nada y los embalses están llenos, debería ir de a poco vaciándose e ir quedando un remanente, para ir saliendo del paso de la sequía en términos de la precipitación y el escurrimiento en los ríos. Lo que quiero decir es que a nivel de superficie hay dos fuentes: las aguas que escurren y las almacenadas en los embalses. Si llovió poco, el escurrimiento es poco, por lo tanto, lo que los embalses aporten va a definir claramente cómo te va a ir en la temporada”, destaca. Prevé que el agua de los tranques alcanza para esta y la próxima temporada agrícola, “a lo menos en la misma condición” que hoy. El diagnóstico es similar al que realiza el gobierno: en materia de agua acumulada, los embalses de la región aseguran la disponibilidad para las próximas dos temporadas, sin embargo, las organizaciones de riego mantienen una distribución eficiente, tal como lo han hecho durante los últimos años.

Pero Ossandón no es tan optimista. Los ríos Grande, Mostazal y Rapel presentan problemas en sus caudales y el río Ponio está prácticamente seco. “Tenemos un 90% de riego tecnificado, pero aún no tenemos asegurada la distribución. Aún nos falta ver cómo llegamos a la planta con la cantidad de agua correcta y no que la perdamos”, dice. Por ello, el alcalde urge en acelerar la ejecución presupuestaria de proyectos de inversión pública para Monte Patria. “La depresión económica y sicológica se ha tomado la comuna”, asegura.

Daniela Olivares

es una vecina de Montepatria. Un privado le prestó una estancia con parrones secos para darles de comer a sus cabras. Debe comprar leche para suplir la alimentación de las débiles crías que nacen sin fuerzas por la falta de agua.

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