Cuando la innovación no baja el costo de la vida

SEÑOR DIRECTOR:
En los últimos años se ha vuelto cada vez más evidente una paradoja difícil de ignorar. Mientras la tecnología se abarata y se vuelve más accesible, los servicios más relevantes -vivienda, salud y educación- continúan encareciéndose. Es algo que muchos comentamos en la vida diaria y que también se refleja en los mercados bursátiles.
Las industrias que logran aumentar su productividad tienden a reducir costos y, en muchos casos, a generar valor sostenible para inversionistas y consumidores. En cambio, aquellas que avanzan más lento en eficiencia terminan trasladando sus ineficiencias al precio que pagan las personas.
Por eso, más allá de las fluctuaciones en la bolsa asociadas a la IA, la pregunta de fondo es otra, ¿será capaz esta tecnología de reducir los costos estructurales en los sectores donde el impacto es más sensible? Si la IA logra hacerlo en ámbitos como la salud o la educación, el beneficio sería doble, mayor acceso para las personas y nuevas oportunidades de inversión en industrias históricamente rígidas. Si no, corremos el riesgo de que su valor se concentre en márgenes y no en bienestar.
Desde el mundo de las inversiones vemos a diario cómo la productividad transforma mercados. El verdadero desafío es que esa transformación también llegue al costo de la vida cotidiana.
David Cosoi
CEO de Zesty
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