Cartas al Director

“El Edén”: macabra metáfora

Incendio en hogar de Pitrufquén: investigan permisos, denuncias previas y eventuales responsabilidades tras 16 muertes X @g5_noticias

SEÑOR DIRECTOR:

El trágico incendio que destruyó el hogar de ancianos “El Edén”, en la comuna de Pitrufquén, y dejó a 16 adultos mayores fallecidos, debiera avergonzar a Chile. La calidad humana de una sociedad se revela en su trato a quienes no pueden retribuirle materialmente nada y viven en un compás de espera; muchos con paciente resignación. Los adultos mayores, en especial los dependientes en abandono —quienes no pueden bañarse, alimentarse o levantarse sin ayuda ajena— son un espejo social que duele. El problema no solo es la desidia del Estado. ¿Dónde quedó su rol subsidiario? En esta cadena de negligencias hubo algo más. Lo sucedido responde a una “cultura del descarte”, en palabras del Papa Francisco, donde muchas “familias” borran la existencia de ancianos.

El presupuesto fiscal total de Chile para cuidados (2026) es de 0,05% del PIB, o sea, insignificante, en tanto, el promedio de la OCDE es 36 veces superior. Se estima que en Chile hay 290 mil adultos mayores dependientes y un 66% pertenece a los tres primeros quintiles de ingresos. Si los recursos totales para cuidados se dividiesen en todos los adultos mayores sin recursos, daría un monto mensual de $ 26 mil. Es decir, la nada misma.

Ningún ser humano pierde dignidad por perder autonomía. Sin embargo, nuestras políticas públicas parecen operar bajo una lógica inversa y silenciosa: se cuida con generosidad a quien puede seguir siendo productivo, votante, consumidor —y se abandona, a quien ya no puede devolver nada al sistema.

Hannah Arendt escribió que el derecho más fundamental es “el derecho a tener derechos” —es decir, a pertenecer a una comunidad política que te reconozca como sujeto de protección efectiva, no solo declarativa-. Un adulto mayor pobre con dependencia severa, sin cupo en ningún ELEAM, sin cuidador remunerado, sin PGU suficiente para pagar una residencia privada, es en la práctica un desconocido dentro de su propio país: tiene la ciudadanía formal, pero carece de un sustento material que la haga real. En la Constitución existe, es cierto, pero en el presupuesto fiscal se desvanece.

La mala noticia para Chile es que la transición demográfica añadirá en los próximos 10 años un millón doscientas mil personas con más de 65 años. Por lo tanto, tenemos un problema serio de envejecimiento. ¿Cuántos “edenes” más deberán ocurrir para tomar real consciencia que enfrentamos una brutal crisis?

Carlos Williamson

Rector Universidad San Sebastián

Más sobre:IncendioCultura del descarteCuidadosPresupuestoAdultos mayoresEnvejecimiento

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE