El secuestro de la educación pública

SEÑOR DIRECTOR:
No es un secreto que la educación pública ha sido manipulada por actores ampliamente conocidos. Tras muchos años de experiencia como docente y miembro de equipos directivos en los establecimientos educacionales de la Municipalidad de Santiago, he sido testigo de la progresiva decadencia de sus liceos emblemáticos y de las verdaderas causas que la han provocado. He observado cómo algunos adultos han utilizado a los estudiantes para sus propios fines, alentándolos a participar en tomas y manifestaciones violentas. Estas acciones han provocado la destrucción de los establecimientos y han privado, de manera forzada, a los alumnos de su derecho a la educación durante largos periodos, generando una pérdida de aprendizajes irrecuperables.
El secuestro se define como el acto de privar a un individuo de su libertad. En este contexto, los paros, tomas y protestas violentas dentro y fuera de los establecimientos han sido instrumentos de grupos de adultos que, con total descaro, han arrebatado a jóvenes y niños vulnerables el derecho y la libertad de recibir educación.
Puedo dar testimonio de las causas reales detrás de esta situación: adultos organizados, pertenecientes tanto a la comunidad escolar como a grupos extremos, han actuado bajo un manto de impunidad, con la complacencia y omisión de las autoridades gubernamentales y locales. Como resultado, los estudiantes han sido sobreideologizados, adoctrinados y utilizados dentro y fuera de los establecimientos educativos.
Lilian Vicent T.
Exdirectora de los liceos Manuel Barros Borgoño y Darío Salas
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