Futura ministra de la Mujer
SEÑOR DIRECTOR:
La designación de Judith Marín como ministra de la Mujer ha generado debate e incluso molestia en algunos sectores, debido a su conservadurismo de origen religioso. Al respecto, conviene recordar al filósofo norteamericano Michael Sandel, quien sostiene que no es posible separar a las personas de sus creencias, pues estas forman parte constitutiva de su identidad. En consecuencia, tales convicciones no solo no son censurables, sino que deben ingresar al debate público, no como autoritarismo moral, sino como argumentos disponibles para el escrutinio ciudadano.
Siguiendo a Sandel, entonces, no corresponde exigir neutralidad moral a la ministra, pero sí es legítimo esperar que sus creencias se expresen como razones públicas abiertas a la deliberación y no como imposiciones morales.
Álvaro Muñoz Ferrer
Doctor en Filosofía
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