La política de trincheras no gobierna un país

SEÑOR DIRECTOR:
A propósito del quiebre público entre el Presidente Gabriel Boric y José Antonio Kast, más allá de quién tenga la razón, de ambas autoridades se esperaría una conducta acorde a la investidura que representan.
Los emplazamientos por la prensa, los plantones o las cancelaciones abruptas no fortalecen la institucionalidad ni elevan el debate democrático. Cuando están en juego intereses estratégicos del país, lo que debe primar es la responsabilidad y el diálogo, no la confrontación pública.
Estos cargos exigen templanza y altura. De lo contrario, corremos el riesgo de normalizar una política de trincheras que erosiona la convivencia democrática y transmite un mal ejemplo a las nuevas generaciones.
Si quienes lideran el país optan por la disputa mediática en vez del encuentro institucional, ¿qué le enseñamos a los jóvenes sobre cómo resolver las diferencias en democracia?
Roberto Bravo
Director Líderes Escolares
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