Memorias de Ida Vitale serán publicadas en México y España

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El jueves la autora de 95 años ganó el Cervantes.

A fin de mes, la escritora uruguaya y reciente ganadora del Cervantes lanzará Shakespeare Palace. Mosaicos de mi vida en México.


"El Cervantes es un premio a la ancianidad, pero no da la inmunidad", comentó este jueves una enérgica Ida Vitale al teléfono desde Montevideo, ciudad en la que nació hace 95 años y la misma donde supo que acababa de convertirse en la quinta mujer en ganar el llamado Nobel de literatura hispano.

Mucho antes de la aparición de su primer libro, La luz de esta memoria (1949), y de ser considerada una de las voces centrales de la poesía de la Generación del 45, Vitale estudió Humanidades y fue profesora de literatura hasta 1974, cuando tuvo que exiliarse junto a otros intelectuales.

Ese mismo año llegó a México junto a su marido, el también poeta y profesor Enrique Fierro, y vivió allí hasta 1984. Ese período de 10 años es lo que la autora de Procura de lo imposible (1998) y ganadora, entre otros, del premio Nacional de Uruguay, el Octavio Paz, el Reina Sofía y, también este año, el FIL de la Literatura en Lenguas Romances, recoge en Shakespeare Palace. Memorias de mi vida en México, que Lumen publicará el próximo 23 de noviembre en ese país y que llegará a España en enero de 2019.

"No pretendo presentar como memorias las páginas que siguen, aunque estén determinadas por la mía. Aquéllas suelen pretender una ejemplaridad, un zumo moral exprimido de los recuerdos que se ofrecen. No es ésa mi intención, si bien todo lector tiene el derecho a utilizar lo que lee tanto como lo que vive para pensar lo suyo", se lee en las primeras líneas del texto.

A su llegada a la capital azteca, Vitale trabajó en el Colegio de México en distintos proyectos de traducción. Allí conoció también a Octavio Paz, según recuerda en este libro, la única prosa autobiográfica que ha escrito y donde aprovecha de reafirmar también su convicción por las letras: "No es fácil aceptar el riesgo de una escritura sin libertad", escribe. "La memoria se cree poderosa, pero es la libertad la que en su juego, al fin dominante y arbitrario, elige aceptar o borrar".

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