Culto

Apaga tu mente, relájate y flota río abajo

Entre el anuncio de una nueva reedición de Rubber Soul y el próximo aniversario 60 de Revolver, este fin de semana marca el momento ideal para escuchar ambos álbumes juntos y emprender el viaje.

El mercado, el calendario y la devoción incombustible por la banda más importante de la historia han transformado este fin de semana en una invitación a viajar en el tiempo hacia un umbral muy particular: el paso entre Rubber Soul y Revolver, los discos que marcaron el final de la Beatlemanía gritona e histérica y el inicio del momento en que los Beatles ascendieron al Olimpo de la música. El miércoles pasado, el sitio web de la banda anunció el lanzamiento de una edición especial del álbum publicado originalmente en diciembre de 1965 con las canciones remezcladas, versiones y tomas descartadas y el agregado de tres temas que no fueron publicados junto a sus compañeros de parto: Day Tripper, We Can Work It Out -que salieron al mercado como singles- y Little Girl, una maqueta de canción de John Lennon cuya existencia había eludido hasta a los más fanáticos. En sus diferentes variedades -estándar, deluxe o superdeluxe, según cuánto quiera desembolsar el beatlemaníaco contemporáneo- esta edición especial podría ser tuya desde el 2 de octubre próximo.

Al otro lado de este fin de semana, el miércoles 5 de agosto, Revolver celebrará una efeméride redonda y contundente: el aniversario 60 de su lanzamiento original. Disco imprescindible en cualquier lista de un fan real, el álbum donde el estudio de grabación se transformó en un laboratorio y un instrumento más se escucha aún como una invitación a acceder a un estado extraordinario de conciencia musical. Distintos pero hermanos, el ejercicio de escuchar ambos trabajos juntos, casi como una unidad, como un lado A y un lado B de un mismo álbum, constituye una experiencia sublime.

Suele decirse que Rubber Soul es el disco “de la hierba” y Revolver el del ácido lisérgico, y es fácil entender por qué; aunque en el caso del primero la observación se inscribe más como un estado de ánimo general -introspectivo, reflexivo, tranquilo- y un contexto de producción -aunque hay quienes escuchan una aspiración más explícita en el coro de Girl-, mientras en el segundo todo es bastante más explícito.

Rubber Soul Revolver -llamemos así a esta “edición especial”- empieza con una invitación a conducir un vehículo que aún no existe (Drive My Car) y termina con Lennon gritando instrucciones a través de un parlante Leslie citando su propia adaptación del libro The Psychedelic Experience, de Timothy Leary: “Apaga tu mente, relájate y flota río abajo / no es morir, no es morir” (Tomorrow Never Knows). De más está decir -pero digámoslo igual- que esto no se trata de una apología al uso de sustancias; la música de los genios basta para que el viaje sea sublime. Podrán seguir publicando ediciones especiales deluxe y superdeluxe, podrán encontrar nuevas maquetas de canciones en las bodegas de la descendencia de Lennon, Harrison y George Martin, demanda siempre va a haber. Pero a mí sólo déjenme en paz con un par de discos de 1965 y 1966, un par de audífonos y la luz apagada.

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