Por Felipe RetamalCrítica de discos: Foo Fighters y La Ley renacen; Como Asesinar a Felipes relucen
Dos emblemas protagonizan las novedades discográficas de los últimos días: Foo Fighters regresa con su título más visceral en años y La Ley reedita el disco que lo comenzó casi todo en su historia. Por su lado, CAF aplican su fórmula y sus principios.

*Your Favorite Toy - Foo Fighters
En Your favorite toy, Dave Grohl sube el volumen de los amplificadores y los gritos. Promocionado como un regreso a los orígenes del proyecto, el grupo firmó un repertorio de 10 temas que el músico describió como “diesel ardiente”. No llega a ser igual de flamígero, pero claramente es el material más irascible y visceral que han lanzado en mucho tiempo.
Desde el arranque con Caught the echo, una canción directa y que juega con las dinámicas -un recurso del vivo que llegó al estudio-, el disco traza la dirección. No hay que esperar demasiado para notar que Grohl aborda sus fantasmas y problemas personales. “De todas las personas, tú sobreviviste/Cuando nadie más pudo seguir vivo/Sabes que deberías estar muerto”, canta en Of all people, con su habitual gusto por las sentencias. El riff principal de Window, uno de los puntos altos, parece evocar a Nirvana, como si hubiera buscado allí algo de inspiración. También la canción que da título al disco es uno de los buenos cortes, con la voz de Grohl saturada.
La segunda mitad del álbum es mucho menos consistente, pero destaca el buen trabajo de batería de Ilan Rubin, en la difícil misión de reemplazar a Taylor Hawkins (un dolor que aún remece a Grohl). Es un álbum parejo, salvado sin sobresaltos, pero lejos de trabajos como Wasting light, su último gran disco (Felipe Retamal).
*Umbral - Como Asesinar a Felipes
La inquietud sonora es la matriz creativa de los chilenos Como Asesinar a Felipes. Su nuevo disco, Umbral, grabado principalmente en La Salitrera con la ingeniería y producción de “Chalo” González, mantiene ese pulso. Y con una interesante selección de invitados. Desde la percusión que cruza la sucinta Una salida, con DJ Pérez y Vicente Cifuentes, a la aventurada El mundo ya estaba así antes, en que surge con total carácter el theremin del notable Martín Benavides.
En Buscando la luz, con Billy Gould de Faith No More en el bajo eléctrico, el grupo explora un collage sonoro que cruza el rock con samplers de Víctor Jara y Upa! Y sin escalas, pasa a Eufonía, una pieza instrumental concentrada en un cuarteto de cuerdas y clarinete bajo que marca un momento como el de Within you, without you, en el Sgt. Pepper’s.
Pasa a Cómplices uno de los mejores momentos del disco, marcado por la voz profunda de Carlos Cabezas, un sampler de Jim Morrison y los teclados ambientales. Hacia la parte final, aparecen Pablo Ilabaca, Matiah Chinaski y Angelo Pierattini, en Canción de un canción y Simplemente tiempo, dos temas muy diferentes unidos por una cierta oscuridad tonal y los sonidos que entran y salen como un patio de juegos musical. Un trabajo sólido y sin temor a incomodar (Felipe Retamal).
*Desiertos - La Ley
En una era cargada de revisionismo, el recuperar una pieza de la historia del rock chileno siempre es una señal refrescante. La nueva edición de Desiertos, el primer cassette lanzado por La Ley en 1990 -casi como un simbólico adiós a la era del rock latino-, es un reencuentro con la historia del grupo.
En su nueva vida, llega en vinilo doble; uno con la versión original remasterizada a partir del master original y un segundo con la misma música remezclada y remasterizada por Carlos Barros. Así, se redescubre lo bien que sonaba el grupo, pese a ser debutantes, y deja en claro la impronta de Andrés Bobe.
El rescate permite escuchar en buena calidad temas que casi no tuvieron difusión, como Sad, con sus teclados a lo Depeche Mode y el bajo imaginativo de Luciano Rojas; la buena Espina feroz, sostenida en la guitarra limpia y filosa de Bobe, con aire a lo The Edge; la notable Razones vivas, que merece un mejor lugar en la discografía de La Ley; y la pieza Instrumental, casi en el cierre del disco, revela como Bobe articulaba la música del grupo. En suma, Desiertos se lee como una transición entre el sonido que comenzaron a trazar Bobe y “Coti” Aboitiz en 1988, hasta lo que trabajaron en Doble opuesto. Un eslabón que el rock chileno merecía recuperar (Felipe Retamal).
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
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