Dept. Q: una buena reencarnación
Con varios elementos, esta ficción de Netflix es una serie hecha para el éxito, que presenta un refrescante humor negro inglés y escocés, y lo combina con momentos de angustia e intriga.

¿Necesitaba la pantalla chica otro detective lleno de rabia, tristeza y frustración? ¿No era suficiente con el furioso Luther, el afligido River, la impulsiva Marcella y los policías salidos de True Detective, The Sinner, Hannibal…?
Es cierto que cada cierto tiempo, cuando inevitablemente vuelve a estrenarse una serie con un protagonista que intenta superar sus traumas al mismo tiempo que resolver crímenes, son preguntas que se vienen a la mente. Y si bien pueden ser válidas, lo cierto es que la respuesta siempre quedará condicionada a lo que pase en cada episodio.
Si es un detective aburrido, (demasiado) formulaico, poco original o mal actuado, la respuesta será un rotundo no. Pero si es un buen policía dañado; bienvenido sea. Y Carl Morck, el protagonista de Dept. Q, estrenada en Netflix, pasa la prueba.

Matthew Goode (El código enigma, Match Point) es el encargado de dar vida a Morck, un detective que está volviendo a trabajar cuatro meses después de ser una de las víctimas de un violento ataque que dejó a un policía muerto y a otro detective -que parece ser el único amigo de Morck- paralítico. Y no es que antes fuera el más querido del lugar, sino que ahora suma este trauma a su personalidad ya mordaz, pesada, directa y que se cree (o sabe) mejor que todos los demás.
Al regresar, su jefa decide asignarlo a una nueva unidad que tiene por fin resolver viejos casos considerados imposibles. Lo envía a un olvidado espacio en el subsuelo y le da como subalternos a un hombre que lleva días rogando por cualquier trabajo en la policía y una detective que había sido relegada al trabajo de escritorio. Este es el grupo que intenta aclarar el caso de una abogada desaparecida y presuntamente muerta cuatro años atrás.

Con todos estos elementos, Dept. Q es una serie hecha para el éxito, que presenta un refrescante humor negro inglés y escocés, y lo combina con momentos de angustia e intriga. Matthew Goode es un buen protagonista a la cabeza de un buen elenco con algunas caras conocidas y otras nuevas que van contando una historia sin duda atrapante.
Es cierto, podría haber sido más eficiente, dejando ir ciertos hilos secundarios o avanzando más rápido en momentos de la trama, pero de todas formas se trata de una apuesta entretenida e interesante, de esas que pueden ser vistas de una sentada y que hacen tomarle cariño a personajes que pueden seguir volviendo por varias temporadas más.
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