Por Gonzalo ValdiviaMatías Catalán, la nueva revelación del cine chileno: “Esperaba vivir todo esto en unos 15 o 20 años más”
El actor de 28 años es parte clave de La Misteriosa Mirada del Flamenco, la película que triunfó en Cannes y llega a la cartelera local el próximo jueves 12. En diálogo con Culto, conversa sobre el reto que supuso su personaje, sobre el recorrido internacional de la cinta y sobre los próximos pasos de su carrera. “Si rompemos prejuicios y la gente llega a la sala, va a quedar fascinada”, afirma.

“Me bajé del avión hace tres horas”, dice Matías Catalán. Con una taza de café en mano y recién aterrizado en Santiago, el actor de 28 años indica a Culto que apenas está empezando a digerir la experiencia que vivió el sábado pasado en Barcelona en la ceremonia de los Premios Goya, donde La misteriosa mirada del flamenco estuvo nominada a Mejor película iberoamericana.
Ese fue el último hito de un exitoso recorrido internacional que comenzó en mayo de 2025, en el Festival de Cannes, donde la cinta dirigida y escrita por Diego Céspedes se impuso como la gran ganadora de la sección Un Certain Regard, un hito que jamás había alcanzado una producción chilena.

“Siempre me pasa que estas cosas me generan un poco de ansiedad. Digo: ¿qué estoy haciendo acá? Siento que no calzo mucho”, explica a través de Zoom al hablar de su paso por la gala de los principales galardones del cine español, donde la actriz Suran Sarandon fue distinguida con el Premio Goya Internacional y Los domingos y Sirāt fueron las mayores triunfadoras de la velada.
En la premiada ópera prima de Céspedes, que debuta en cines nacionales el próximo jueves 12, Catalán interpreta a uno de los roles principales: Flamenco, la figura materna de Lidl (Tamara Cortés), una niña de 11 años criada por una familia de travestis en un pueblo nortino de los años 80. En una época de desconocimiento en torno al VIH, son culpados de la propagación de la enfermedad por parte de los mineros de la zona y deben convivir con el miedo y la violencia de su entorno.
Hasta antes de postular a través de casting al largometraje, el actor se había enfocado mayoritariamente en el teatro y su participación en el mundo audiovisual se reducía a Oro amargo (2025) y La cacería: En el fin del mundo, la segunda temporada de la serie La cacería.
Si bien reconoce que ambas experiencias fueron de utilidad, considera que recién pudo sintonizar a cabalidad con el proyecto cuando conoció personalmente a Céspedes, responsable de los galardonados cortometrajes El verano del león eléctrico (2018) y Las criaturas que se derriten bajo el sol (2022).

“Siento que entendí su lenguaje. Creo que lo que él estaba buscando es algo que a uno no se lo enseñan. Diego mantiene la escena muy viva. No te estructura como actor y actriz a seguir algo al pie de la letra”, apunta.
“Es un personaje que tiene una carga emocional tremenda”, enfatiza sobre Flamenco. Con el objetivo de llegar a las filmaciones compenetrado con su rol, dedicó cuatro meses de preparación. En ese período todos los días se reservaba un espacio entre 6 y 9 de la tarde para estudiar el guión y buscar referentes, ensayar movimientos y probar una voz más gastada. Hasta el día de hoy conserva videos y un cuaderno lleno de anotaciones sobre su papel y el imaginario desprendido de la cinta.
“Trabajamos de una forma en que, por temas de presupuesto, en Chile no se trabaja, que es tener al director al lado durante varios meses y poder llamarlo y que me contestara, que nos pudiéramos juntar y que pudiéramos ensayar”, indica.
Su preparación también incluyó adelgazar cerca de 10 kilos y teñirse el pelo. Pero una vez que llegó al set se liberó de toda esa preparación y se entregó a las directrices del realizador y a la comunión que se generó con el resto del reparto. “Nunca había confiado tanto en un equipo como en esta película”, declara.

-¿De qué manera el éxito de La misteriosa mirada del flamenco ha remecido el plan que tenía para su carrera?
Estoy muy agradecido de haber vivido lo que viví el año pasado, pero yo esperaba vivir esto en unos 15, 20 años más. Se me dio vuelta todo y ahora tengo que ver cómo procedo de aquí en adelante. Yo amo actuar. Si no actúo, me muero. Es una necesidad y lo hago siempre de una manera muy respetuosa, muy profesional. Siempre intento que sea mi trabajo el que hable por mí, más que yo como actor (...) Mi interior me dice: ándate a probar suerte afuera, aprovecha el boom de la película, es el momento, a lo mejor no voy a tener otro momento de visibilidad. Porque en Chile no tenemos una industria del cine. O sea, no se hacen tantas películas al año y somos cientos de actores los que estamos buscando un papel. Entonces, cuando se da la oportunidad uno siente que tiene que aprovecharla al máximo. Yo tenía mi calendario de vida armado y ahora se me está dando vuelta. Pero estoy feliz también que se me haya dado vuelta de esta forma.
-¿Cómo cree que será recibida la película en Chile?
Yo no he estado en ningún lugar donde la película no haya generado algo. Para bien o para mal. Pero te diría que el 99% de las veces ha sido para bien. Me pasó ahora en el Festival de Cine de Quilpué, que salió una señora y me dijo: yo no veo cine chileno, pero mi hija me obligó a venir a verla y siento que me he perdido de todo, porque es hermosa, es divertida, es preciosa, es triste, es trágica, pero a la vez es linda, porque habla sobre la familia. Lo que más nos han hablado en el mundo entero es qué curiosa forma de retratar a una familia y mostrar el amor y los lazos de personas que se necesitan para poder sobrevivir. El mundo es hostil con ellas, las quieren asesinar todos los días, pero ellas se tienen a ellas y se mantienen vivas. Eso es una familia para mí. ¿Quién no pensaría que es una familia?

“Creo que el gran desafío para nosotros es que la gente vaya al cine y se atreva. Porque ahí está el prejuicio, en atreverse a ir a ver una película de maricones, una película de travestis. Pero creo que si rompemos ese prejuicio y la gente logra llegar a la sala, va a quedar fascinada. Si lo he visto en el mundo entero, ¿por qué no lo tendría que ver en Chile?”.
-¿Qué puede adelantar sobre sus próximos proyectos?
Sabemos que el cine chileno a veces tiene tiempos que son bastante largos, y estoy a la espera de dos películas que tienen que estrenarse. Hoy, de hecho, comienzo el rodaje de una miniserie de televisión que ganó el Fondo CNTV. Habla sobre la historia de tres deportistas chilenos. Voy a interpretar a Cristian Valenzuela, el primer medallista paralímpico de Chile. Y estoy entregado a la vida, a lo que venga. Yo soy feliz actuando, narrando, contando historias. Ya sea en el teatro, en el cine, en lo que sea. Yo si estoy actuando, estoy bien. Así que estoy disponible.
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