Ricardo Villavicencio: el chileno que presentó un cortometraje en Cannes de la mano de Darren Aronofsky
El diseñador y animador chileno Ricardo Villavicencio conversó con Culto sobre su llegada al proyecto, la pasión por el trabajo independiente y la traducción de la narrativa y visualidad desde una escultura hacia un mundo nuevo de animación cinematográfica.

Ricardo Villavicencio fue el creador del mundo de Goodnight, Lamby, el cortometraje presentado en la sección de Cannes Classic, dirigido por el artista Dustin Yellin y producido por Darren Aronofsky y Justin A. Gonçalves, en conjunto con las productoras Primordial Soup, Villavicencio Studio y Google DeepMind, el que tuvo su estreno en el prestigioso festival de la Riviera Francesa.
El animador del cortometraje dejó Chile casi 20 años atrás, pero todo el equipo con que colabora sigue viviendo en el país. “Tuve la suerte de que trabajé en un lugar que fue realmente increíble. Se llamaba Agencia Leche y curiosamente, hasta el día de hoy, gran parte del equipo con el que trabajo viene de ahí. Para mí, son las primeras personas en las que pienso y ya llevamos más de diez años trabajando juntos. Sebastián Carvallo, Sebastián Ryan, Alvaro Zamudio, Catalina Avila y Quena Pérez de Arce son algunos de ellos”.
En ese contexto su carrera ha estado marcada por hitos, siendo éste el de su base fundamental y comunidad que involucra en distintos proyectos. Para el caso de este cortometraje desde Villavicencio Studios, Catalina Ávila fue la productora, y Sebastián Carvallo y Alvaro Zamudio los creativos.

Respecto a su relación con la animación, el diseñador gráfico afirma que fue un tránsito natural que se dio de este mismo vínculo con el grupo. Recuerda cuando Santiago lo invitó a participar en una animación casi 10 años atrás y desde ahí quedó cautivado por esta disciplina artística.
“Ha sido una progresión donde yo también he buscado la temática que me interesa. Y ahí, llegamos al presente, estos días – en Cannes-. Pero yo creo que lo que ha pasado hasta ahora ha sido bien impresionante…hermoso. Tenía que llegar un momento así. Al final veníamos hace tanto tiempo trabajando juntos y de una manera totalmente independientes. Estaba listo”.
Ese es un punto vital para el animador, enfocarse en lo que resuene con él y, finalmente, en lo que él quiere. Por eso prefiere hacer sus proyectos “offline”, más alejado de las redes sociales o de los medios en general, lo que lo ha hecho mantener esa independencia creativa y seguir trabajando con las mismas personas durante mucho tiempo. Fue así también como tuvo su primera experiencia en festivales de cine, en uno de los más importantes de animación, como lo es el Festival de Annecy.
Pero hoy su figura es distinta, porque no solo presentó un cortometraje que lo hizo ser el puente entre el arte de Dustin Yellin (artista, director y guionista) y el storytelling de un grande como es Darren Aronofsky (Requiem por un sueño), sino también, construyó nuevos mundos dándole vida a la “cinematografía congelada” de las obras del artista.
En el caso de este cortometraje, trata sobre la historia de una pequeña niña de tres años (la hija del director, Zia) que se da cuenta que su oveja de peluche se perdió y decide ir a buscarla por estos nuevos universos, inspirados en una de las esculturas de su padre. Es ahí, donde el trabajo del chileno toma absoluta potencia: estuvo a cargo de hacer dialogar las mixturas de formatos y texturas, para convertirlas en un proyecto animado que fuera tan suyo como de ellos.
Aronofsky en el camino
En cuanto cómo partió su relación con el nominado al Oscar por Black Swan, el animador relata que se debe a el trabajo que viene haciendo sostenidamente hace años: “Ellos llegaron por unos cortometrajes que yo estaba realizando y ahí conecté con Dustin (Yellin) y con Darren (Aronofsky), fue casi al mismo tiempo, ellos me invitaron a consultar en este proyecto. Y como admiraba el trabajo de Dustin y lo conocía, le dije: yo soy la persona que buscas y así se dio”.
Primero hicieron un proyecto de un video musical para David Byrne, en el que trabajaron un mes juntos y congeniaron.
“Ahí la pasamos muy bien. Eso fue un proyecto de un mes, hicimos el video y congeniamos”. En esta misión le tocó conjugar estos dos mundos de lenguajes distintos.
“Tenemos a Darren, que es personajes, storytelling y todo el cuento, por otro lado, tenemos a Dustin que es un artista, visual, un universo en sí mismo y al final estoy yo que soy el puente entre esos dos. Es como tomar el arte y las ideas de Dustin, conectarlas y adaptarlas con esta parte que tiene que ver más con historia lineal y narrativa. Así fue como se terminó desarrollando Goodnight, Lamby”. Cuenta además con la participación en la voz del actor Paul Rudd (como papa), Chris Rock y Zia, la hija del director.
El Festival de Cannes: un sueño inesperado
Una de las cosas que el animador del cortometraje presentado en Cannes recuerda de esas primeras impresiones con el artista y el realizador, es que se sentía preparado. Si bien su admiración por el creador y director estaba ahí, creía que esta oportunidad tenía que llegar y estaba listo para tomarla. Y así fue, porque la noticia de la selección del Festival de Cannes se dio cuando el proyecto aún no estaba terminado y de igual manera, se logró hacer a tiempo para llegar al certamen.
Este proyecto en conjunto tomó seis meses para hacerse, y la adaptación del guion es lo que más se demora en la animación, comenta Villavicencio.
“Es interesante, porque estuve conversando en el proceso con Justin A. Gonçalves, que es uno de los productores, ellos vienen de Live Action, donde la forma de trabajar el proceso es diferente. Entonces, ellos tienen la idea, tienen el guion, y luego una vez que tienen el material, van con el editor, se sientan y empiezan a hacer la selección. Porque en la animación se planea todo desde el storyboard. Entonces, cómo, si esta viñeta que es solamente un dibujo de línea se aprueba y esa es la escena que se hace. Entonces, para uno que puede visualizar y proyectar cómo ese dibujo se va a ver acabado es fácil. Pero para alguien que trabaja de otra manera, que necesita ver el short filmado completo, claro, se hace más costoso ver solamente dibujos planos. Es ahí cuando nosotros, de alguna manera, guiábamos en el proceso y calmábamos ansiedades que pudieran aparecer”.

En ese contexto, el cortometraje tenía un calendario, donde la entrega de este proyecto iba a ser a comienzos de junio y se anunció la selección a Cannes Premier del Festival, por lo que tuvieron que acelerar todo el proceso en un mes. El animador lo recuerda de esta manera: “Eso fue una maratón, te juro. Una maratón, maratón tremenda. No sé cómo lo logramos. Tomamos el avión, nos fuimos a Cannes, y yo no tenía ni siquiera el traje, nada…”, continúa.
Respecto a su paso por el festival, la alfombra roja y la premier para el animador chileno afirma que fue una experiencia que no olvidará. “¡Fue increíble! La recepción del público fue muy buena. Las personas se acercaban a comentar el corto, entonces fue una inyección de adrenalina y positivismo que, claro, que, de venir de esta cueva, de estar terminando esta pieza, a saltar literalmente al otro día a la alfombra roja, fue de cero a cien. Pero estamos muy felices”
Su especialización en tecnología
Sobre lo que se viene, el creador dice que quiere seguir colaborando tanto con Yellin como con Aronofsky, sobre todo por la tecnología que maneja y en la que se ha convertido en experto. Villavicencio utiliza la Inteligencia Artificial desde el lado de proliferación de alternativas para su independencia. Si bien, conoce el debate asociado a ella y entiende el recelo que pueda existir, también afirma que muchas veces se da una visión apocalíptica de ella, pero él sabe perfectamente que si se utiliza con fines de amplificación del arte funciona, y muy bien. “Porque se genera un feedback de cómo ellos pueden mejorar. En base a lo que van necesitando las personas, los creativos, los directores, o cosas así. En cuanto a temas morales y éticos, no es un tema menor, pero yo lo uso y veo desde otra perspectiva, desde la del artista independiente, que no necesita de una compañía para financiar cosas y entonces, resulta ser una herramienta que a mí me permite ser más independiente que antes” afirma el chileno.
Para terminar la entrevista y en el contexto del cortometraje Goodnight, Lamby y el viaje imaginativo de esta niña, que conoce distintos mundos paralelos en la búsqueda de su cordero de felpa, nos cuenta cómo mantiene viva esa imaginación innegablemente llena de curiosidad, que se tiende a perder luego de la niñez, a lo que contesta rotundamente que le gusta demasiado lo que hace. “Siento que es demasiado sagrado mantener esa parte creativa. Es fácil que uno se desvincule de ello. Y aparte, siempre he sentido que trabajo para mí. Si tengo ganas de hacer este proyecto. Voy y busco la forma de hacerlo. Lo hago y me siento realizado”, tal como pasó con este proyecto.
Sin duda un gran logro para Ricardo Villavicencio y su compañía productora, una conquista en base a la meritocracia del trabajo, que ha hecho durante más de diez años y que hace unos días lo tuvo cruzando La Croisette por la alfombra roja, de uno de los festivales más prestigiosos del mundo en conjunto con Darren Aronofsky y muchos más.
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