Por Gonzalo ValdiviaSara Becker frente a La Casa de los Espíritus: “Con Fernanda Urrejola creamos a Blanca Trueba muy de la mano”
La actriz nacional asume uno de los roles centrales de la serie de Prime Video que lleva a la pantalla la célebre novela de Isabel Allende. En su primera entrevista sobre el proyecto, aborda su trabajo con sus colegas, desmenuza los temas de la ficción y explica por qué implicó un reto mayor que su personaje en La Contadora de Películas. “Es muy sanador revisar una historia así de difícil”, indica.

En la adaptación de 1995 de La casa de los espíritus, aquella película dirigida por el danés Bille August y protagonizada por grandes estrellas, el personaje de Blanca Trueba recayó en una Winona Ryder en el pico de su popularidad. Eso en el papel, porque en verdad ese personaje aunaba las vivencias de Blanca y de Alba, la hija de la primera en la historia narrada por el clásico de Isabel Allende.
Gracias a su extensión –ocho capítulos de cerca de una hora–, la serie que llegará a la plataforma Prime Video el próximo 29 de abril no tiene esa urgencia por fusionar generaciones y será la primera ocasión en la que Blanca aparecerá en la pantalla en una dimensión similar a la que la escritora chilena la imaginó en su libro de 1982.

Sara Becker (Santiago, 2002), la actriz que la interpreta en la producción durante su juventud, cuenta que nunca había visto ese largometraje y que eso se transformó en una decisión en 2024, cuando se apoderó del rol.
“Yo pensaba: ¿Para qué voy a ver el trabajo de la Winona Ryder, que está defendiendo un personaje que no existe, que no es el de la novela? Si voy a hacer algo que está escrito, lo leo. Pero si hay una versión audiovisual, no me gusta verlo. Puedes perder lo tuyo, un poco”, indica a Culto en su primera entrevista sobre el proyecto.
Conocida por la cinta La contadora de películas (2023) –por la que se convirtió en la primera actriz chilena en lograr una nominación a los Goya– o las series No nos quieren ver y Baby Bandito, Becker gozó de otra fortuna: compartir personaje con una de las creadores de la ficción. En este caso ella encarna a Blanca durante su adolescencia y Fernanda Urrejola –quien comanda el buque creativo junto a Francisca Alegría y Andrés Wood– toma la posta en su adultez.

“Con la Fer creamos a Blanca muy de la mano, con mucha confianza entre las dos. Yo creo que para las dos fue una experiencia muy vertiginosa”, apunta, para luego afirmar: “Para mí al menos ha sido el personaje más desafiante que he tenido hasta el momento”.
¿Incluso más que María Margarita, la protagonista de La contadora de películas? “Es distinto porque es televisión, y la televisión es distinta porque es más expositiva, es otro lenguaje. Pero emocional y físicamente era mucho más desgastante que María Margarita. A Blanca de verdad la vamos a ver en un montón de situaciones muy difíciles de grabar, que eran muy complejas técnicamente. Es una mujer muy dañada. En ese sentido, fue muy desafiante poner mi cuerpo en favor de una mujer que ha tenido tanto sufrimiento y que tiene tantas contradicciones”.
Luego matiza: “Ir a ese espacio tan doloroso fue muy interesante, porque también es muy sanador revisar una historia así de difícil. Blanca vive un mundo emocional con el que creo que muchas mujeres se van a poder sentir muy identificadas”.
No es ningún spoiler decir que esa integrante de la familia Trueba del Valle vive un intenso romance con Pedro Tercero, el rebelde campesino de la hacienda Las Tres Marías al que conoce desde su niñez. De hecho, la actriz se adentra en la dinámica que logró en el set junto a Nicolás Contreras, el actor que asume ese papel en la misma etapa.

“Fue muy lindo, porque lo construimos muy mutuamente. Nos hicimos amigos para poder trabajar los personajes. Teníamos la responsabilidad de traer a Blanca Trueba y a Pedro Tercero a la vida, y debíamos lograr una confianza real. Los dos nos comprometimos mucho con el amor de estos personajes. El Nico lo hace muy bien”, sostiene.
Y profundiza en la relevancia: “Nuestra parte de la historia es un antecedente muy importante para lo que viene, por lo que sentíamos que teníamos la responsabilidad de generar un amor muy verdadero en pantalla para que todo lo de después realmente funcionara. Si ese romance de Romeo y Julieta en la adolescencia de Blanca no ocurría... (La serie) es muy coral: se cae una patita de la historia y se empiezan a caer todas”.
Si con Contreras compartió un romance, con Alfonso “Poncho” Herrera vivió la descarga de otra clase de emociones: el actor mexicano se pone en la piel de Esteban Trueba, el icónico patriarca del clan y papá de Blanca.
“Poncho es un actor increíble, es un siete como persona, es my generoso, muy preocupado de todos”, destaca. Dicho eso, analiza en perspectiva: “A mí me pasaba que como la relación de Blanca con su padre es tan compleja, yo estaba un poco distante. Fue natural, no fue algo que buscara”.

Y reflexiona: “Esteban Trueba es un personaje muy difícil. Debe ser muy desafiante hacer un personaje así y volverlo querible. O lograr poner al espectador en jaque. Para eso se tienen que tomar decisiones inteligentes”.
Una red de mujeres
Sara Becker leyó por primera vez La casa de los espíritus cuando se enteró del proceso de casting de la serie. En ese encuentro inicial con la prosa de Isabel Allende se identificó de inmediato con Blanca, la hija de Clara del Valle y Esteban Trueba, y enamorada de Pedro Tercero.
Sin embargo, en ese instante le propusieron otros dos personajes del libro: Alba (la hija de Blanca y nieta de Clara) o Pancha García, la campesina de Las Tres Marías. Al final, después de sumergirse en el proceso, le informaron que no había sido seleccionada. Tiempo más tarde, cuando ya se había enfocado en otros proyectos y la producción se había pospuesto cerca de un año, la volvieron a contactar a raíz de que había una opción para encarnar a Blanca.
“Hice el casting y a las dos semanas me llama Roberto (Matus) y me sumo a este viaje que fue increíble. Fue muy rápido”, cuenta.

En el set se encontró con lo que ahora denomina una “red de mujeres”: la reunión de actrices y realizadoras que se juntaban a conversar sobre su labor en la serie o a simplemente compartir sus historias de vida. Esas instancias eran lideradas por Fernanda Urrejola y Francisca Alegría, quienes muchas veces ejercieron como anfitrionas en su casa, y congregaba tanto a intérpretes chilenas como a actrices provenientes de fuera del país (la mexicana Fernanda Castillo, las argentinas Dolores Fonzi y Rochi Hernández, entre otras).
“Nos juntábamos a cuidarnos entre nosotras, a hablar de cómo estaba siendo nuestro proceso, a meditar. Hubo un proceso de cuidado antes y en el rodaje. Estábamos muy relacionadas con una manera muy sensible de trabajar y muy femenina. También había mucho cuidado con que no nos quedáramos con esas situaciones que vivían nuestros personajes y que eran realmente terribles. Teníamos esta posibilidad de llegar donde las chiquillas y quitarnos esa energía del rodaje y poder seguir de una manera sana”.
Becker siente un vínculo estrecho con varios aspectos del rol al que representa en pantalla, pero no en lo que tiene que ver con lo religioso y espiritual: mientras se considera a sí misma politeísta, “Blanca no es para nada así”, advierte. Y añade: “Blanca es la única que no engancha con todo este universo esotérico. Está más preocupada de lo práctico, de la casa. Es más pragmática”.

Si bien prefiere reservarse algunos detalles sobre su proceso actoral, comparte una dimensión más íntima. “Pensé mucho en mis abuelas, en mi mamá”, reconoce. “Hay algo del libro –y de la serie– que tiene que ver con la herencia. En ese sentido, creo que ir a mi historia personal, a mi herencia, fue muy llenador para (construir a) Blanca. Aquí, en la entrevista, podría empezar a hablar de mis traumas, pero no creo que sea muy interesante (se ríe). Pero si hay algo que me enseñó Blanca es que parte de nuestro trabajo de independencia tiene que ver con sanar esas heridas que no son nuestras y de las cuales no nos tenemos que hacer responsables, y que eso nos libera como mujeres. Voy a estar eternamente agradecida por ello”.
Entre estrenos aún en proceso de cocción (la película Hijas únicas, de Alba Gaviraghi, que filmó en 2025) y próximos rodajes (una serie producida por María Elena Wood), la carrera de Becker continúa su impulso. Por lo pronto, uno de sus compromisos más inmediatos es la premiere de La casa de los espíritus que se celebrará en México, uno de los varios lanzamientos que la serie planifica en distintos puntos del mundo para las próximas semanas.
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