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El piloto frustrado que cumplirá su sueño en Daytona

<P>El chileno Eduardo Costabal hará equipo con Eliseo Salazar en las 24 Horas de Daytona.</P>

Eliseo Salazar contesta el celular en los boxes del Daytona International Speedway y, cuando le va a traspasar la llamada a Eduardo Costabal, pide que lo espere unos minutos, porque lo están entrevistando para la televisión.

Costabal, un empresario de 51 años, fanático de las tuercas por influencia de su tío Santiago Bengolea, vive en la previa de la 50ª edición de las 24 Horas de Daytona, que largan hoy a las 17.30 de Chile, uno de los grandes sueños de su vida: ser parte de un evento tradicional del automovilismo mundial.

Así como atiende a la prensa especializada, que quiere saber algo más de este piloto sin mayor trayectoria que algunas carreras de autos clásicos y unas temporadas en el karting, también ha debido compartir con los fanáticos.

"Es increíble estar acá. No te lo puedes creer. El entusiasmo de la gente es enorme. Hasta me ha tocado firmar autógrafos y sacarme fotos. No saben quién soy, pero me creen una figura. Todo esto me produce una sensación entre entusiasmo y absurdo", explica.

Uno de los socios de Ditec, la empresa que comercializa en el país a marcas como Porsche, Land Rover, Jaguar y Volvo, cuenta que este proyecto nació en 2011, cuando cumplió 50 años.

"Celebraba que había llegado bien a esa edad y que era tiempo de correr en una competencia de verdad. Y aquí estoy, cumpliendo el sueño de un piloto frustrado", cuenta el miembro del equipo auspiciado por Agunsa, CCNI y La Tercera.

El nexo de Costabal con las 24 Horas de Daytona surge a través de Salazar, a quien conoce desde finales de los 70 y al que acompaña durante el comienzo de su etapa en la F1, entre 1981 y 1982.

Al respecto, comenta que "estuve un año y medio con él. Iba a sus carreras y las oficiaba de asistente. Después me independicé y comencé a trabajar por mi cuenta".

Si bien no posee demasiada experiencia en grandes pruebas, el volante considera que eso lo suple con los cursos para dar clases que ha tomado con Porsche, el mismo auto que manejará en esta ocasión en la categoría GT (el modelo 911 GT3 Cup).

"Eso me aporta bastante bagaje. Además, me he preparado bien físicamente. Siempre me he preocupado de mantenerme, no tomo ni fumo, y corro de forma habitual. Para esta ocasión, además, le agregué más horas al trote, que me permitan aguantar tantas horas de manejo", manifiesta.

Objetivos personales

De los cinco pilotos que se subirán al vehículo, que también conducirán los venezolanos Ardagna y Emilio di Guida, y el colombiano Santiago Orjuela, Costabal es el que suma menos kilómetros competitivos, pero su rendimiento hasta ahora lo tiene satisfecho.

"No fui el más lento. De hecho, estoy en el medio en los tiempos. Lo único que me preocupa es que no quiero ser el culpable de que al auto se dañe. Por eso he andado tranquilo, sin arriesgar. ¿Mi objetivo? Quiero terminar la carrera y después, si se puede, quedar entre los 15 primeros", asume.

La expectación no le ha quitado el sueño a Costabal en las últimas noches. Ha estado relajado, disfrutando de poder, por fin, cumplir un viejo anhelo.

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