Las historias no contadas del caso Eichmann, a 50 años de su arresto
<P>Según documentos judiciales y diplomáticos revelados por la prensa de Argentina, el gobierno de ese país no sólo actuó a destiempo tras la detención y secuestro del ex jerarca nazi, sino que incluso continuó gestionando un exhorto a Israel después de que Adofl Eichmann había muerto en la horca.</P>

Apenas terminó la Segunda Guerra Mundial, Adolf Eichmann, considerado el "arquitecto del Holocausto", fue detenido por soldados estadounidenses, pero poco después consiguió escapar y huyó a los bosques alemanes. Durante varios años, el jerarca nazi vivió en la clandestinidad y en 1950 llegó a Buenos Aires con una identidad falsa. En Argentina, Eichmann vivió 10 años, hasta que los servicios de inteligencia israelíes lo capturaron y lo secuestraron para llevárselo a Israel, donde fue enjuiciado y ahorcado en 1962. Así reza la historia oficial del controvertido caso. Sin embargo, con motivo de los 50 años de la captura del líder nazi, la prensa transandina ha revelado una serie de detalles desconocidos de su captura, y en especial de lo mal que el gobierno argentino de la época manejó el asunto.
El diario Clarín accedió a los "entresijos" del expediente judicial iniciado por Veronika "Vera" Catalina Liebel, la esposa de Eichmann para denunciar su desaparición en 1960. De acuerdo con el periódico argentino, "en los nerviosos documentos diplomáticos afloran sustanciosos detalles y peripecias que hasta hoy permanecían engullidos por una primicia que ya no lo es: funcionarios inútiles, burócratas a prueba de balas y jueces burlados sin disimulo por policías y diplomáticos". Según el diario porteño, el expediente por el secuestro de Eichmann se inició recién el 12 julio de 1960, dos meses después de los hechos.
El ex jerarca nazi fue detenido por agentes del Mossad la noche del 20 de mayo de 1960, a 100 metros de su casa. Los agentes israelíes lo mantuvieron encadenado a una cama durante nueve días, lo obligaron a firmar una carta en la que asumía su identidad y luego se lo llevaron drogado y disfrazado al Aeropuerto de Ezeiza, rumbo a Israel. Meses después, en agosto de 1960, la esposa de Eichmann le envió una carta al juez argentino del caso, Leopoldo Isaurralde, en el que le dijo, aunque como mera especulación, que su esposo "será reintegrado a la embajada argentina en Tel Aviv de un momento a otro". Para Clarín, a esas alturas el juez había hecho sólo "diligencias inútiles y seguía perdido".
"¡Viva Argentina!"
Recién a finales del año siguiente, el 18 de diciembre de 1961 -tres días después de que Eichmann fuera condenado a muerte- el magistrado le pidió a la Cancillería transandina tramitar el exhorto ante las autoridades israelíes "con carácter de muy urgente". Pero el ministerio de RR.EE. argentino le contestó que no podía cumplir ese trámite, porque necesitaba un traductor. En enero de 1962 sucedió otro hecho "insólito". Ese mes llegó una nota diplomática de la embajada de Argentina en Israel en la que alertaba que una de las personas que había solicitado la Cancillería no era "Eriedman", sino que "Friedman". Entonces, la embajada preguntó a Buenos Aires cuáles eran los pasos a seguir.
No obstante, pasaron varias semanas y no se registraba ningún avance. Incluso, la policía argentina reconoció en marzo que no sabía si Ricardo Klement, el alias de Eichmann, había salido del país. Ello, hasta que el 31 de mayo, el juez Insaurralde le pidió a la cancillería que le informara de manera respecto de la tramitación del exhorto, pero ya a esas alturas Eichmann había muerto en la horca. "¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria!", gritó Eichmann antes de ser ejecutado.
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