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Las ventajas de prevenir las enfermedades mentales laborales

<P>Las empresas que invierten en prevención del estrés laboral, depresión o angustia, ven una caída de sus gastos por paralización, indemnizaciones y ausentismos. Además, la productividad aumenta en un quinto.</P>

Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) reveló que una quinta parte de la población mundial que se encuentra en edad para trabajar padece de alguna enfermedad mental y que la mitad de estas personas padece disfunciones consideradas "severas". El estudio de la entidad se basó en el análisis de los casos registrados en nueve países miembros, sumado a diversos trabajos realizados desde 2012 en adelante.

En Chile no se está ajeno a esa realidad. Según el Ministerio de Salud, el 27,9% de los trabajadores sufre depresión, angustia o estrés laboral, siendo este último uno de los factores que explican el consumo de alcohol y drogas en ambientes de trabajo. De hecho, se estima que un gran porcentaje de las licencias por estrés laboral que se presentan en el país encubren algún tipo de abuso o adicción al alcohol y/o a las drogas. Pero los empleadores pueden enfrentar este problema y obtener buenos resultados, desarrollando programas que son relativamente fáciles y baratos de implementar.

"Habitualmente notamos que las organizaciones se inclinan, en su mayoría, por impulsar iniciativas de alimentación saludable. Sin embargo, con las nuevas exigencias de la sociedad, y porque las nuevas generaciones valoran las opciones que tienen las empresas en temas sobre cómo equilibrar el trabajo y la vida personal, entre otros, se observa que los programas se vuelven más completos, incorporando, por lo general, iniciativas sobre vida activa, recreación y vida al aire libre; manejo del estrés y descanso", explica Marcela del Barrio, directora de Gestión de Personas de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

Hasta ahora, sin embargo, no ha sido una materia que esté en el centro de las preocupaciones de los empleadores, aunque de a poco están adquiriendo conciencia y empezando a tomar cartas en el asunto.

Gimnasia, café, integración

En Fernández Wood Vizcaya dos veces por semana, a lo largo de media hora, se lleva a cabo una actividad llamada "gimnasia de pausa", durante la cual los empleados pueden practicar ejercicios, bailes o recibir un masaje. Aparte, y de manera complementaria, en las oficinas corporativas de la empresa existe una cafetería que pueden aprovechar todos los empleados, y el diseño de los espacios comunes se hizo de modo que todas las personas puedan interactuar y estén integradas. La idea subyacente a estas iniciativas, dice Julio Abud, gerente de Finanzas y RR.HH. Corporativo de la compañía, es que los empleados puedan desconectarse un rato, relajarse, conversar y reír libremente.

Como resultado, "tenemos bajos índices de licencias médicas en general, pero más allá de si esto es consecuencia de ello o no, se ve que la gente espera estas pausas y valora harto que se hagan estas cosas. Se la ve contenta", agrega Abud.

El de Fernández Wood Vizcaya es un ejemplo de lo que se puede hacer para prevenir que los trabajadores sean víctimas de enfermedades de tipo mental en el trabajo. Con un componente adicional relevante: según el ejecutivo, la gerencia y socios de la firma están convencidos de los beneficios de políticas como las señaladas, ya que la consecuencia directa de contar con un personal contento es más productividad.

Patricio Labatut, gerente general de la consultora Global Partners, especializada en esta clase de problemáticas, afirma que en Chile suelen verse dos tipos de actitudes en las empresas. Una, las que entienden que en el mediano y largo plazo la seguridad y salud de sus trabajadores inciden en la productividad y en una reducción de las licencias médicas, ausentismo, rotación y accidentes. La otra, aquellas que sólo se preocupan por el tema en el corto plazo, buscando únicamente maximizar la productividad individual y colectiva a cualquier costo. "Lamentablemente, en sociedades y países menos desarrollados, como los latinoamericanos, existen muchas más empresas cortoplacistas, que buscan el retorno a cualquier costo. La diferencia en nuestros países las hacen las empresas multinacionales, que habitualmente traen políticas en este sentido muy avanzadas desde su origen", sostiene.

Los beneficios de una mirada de largo plazo son claros y cuantificables. Labatut precisa que implementar un programa Drug Free Workplace (Lugares de Trabajo Libres de Alcohol y Drogas) demora unos tres meses, a un costo razonable y con un retorno sobre la inversión (ROI) de seis a uno: es decir, por cada peso que se invierte, el ahorro promedio es de $ 6 en menos accidentes (disminución de gastos por paralización y eventuales indemnizaciones), rotación de personal (menos gastos de selección y proceso de capacitación) y ausentismos. También mejora en promedio un 19% la productividad individual y colectiva.

Dónde apuntar

Las compañías más involucradas con la salud mental de sus empleados muestran un mayor nivel de compromiso con la seguridad de sus trabajadores y una estructura organizacional más madura, con departamentos de prevención de riesgos, desarrollo organizacional, bienestar y calidad de vida. Además, su alta dirección está imbuida en la gestión de personas y los mecanismos de participación que dispone para su dotación.

Un punto de partida es incluir la salud mental laboral dentro de la estrategia corporativa de gestión de Seguridad y Salud Ocupacional (SSO) e incorporarla y fortalecerla con los procesos de gestión de personas. Musa Majluf, director técnico del Centro de Cultura de Seguridad de Mutual de Seguridad CChC, afirma que el éxito, además, depende de efectuar un buen análisis del estado actual de la organización, identificar los recursos disponibles para la gestión del cambio, definir los factores de riesgo que están presentes en los lugares de trabajo y elaborar un plan de intervención acorde a lo que la empresa puede sostener.

"También dependerá de que se genere una integración de las visiones que tiene la organización con la de los trabajadores, y que se base en un objetivo claro y bien definido, para evitar que este tipo de programas se confunda con otros mecanismos de reconocimiento o beneficios distintos a proteger y promover la salud de los trabajadores", dice Majluf.

El esfuerzo vale la pena. La evidencia científica acumulada sobre la relación de los factores de riesgo psicosocial y la prevención de patologías de salud mental laboral ha demostrado que existe una relación directa en la prevención de estas patologías y el bienestar y calidad de vida de los trabajadores.

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