Los 40 ahora se se celebran en grande
<P>Así como, probablemente, en su adolescencia usted pasó la barrera de los 15 con una fiesta inolvidable, los adultos hoy festejan la llegada de su cuarta década "tirando la casa por la ventana". Autoestima consolidada, éxito profesional y la juventud que hoy se prolonga a edades más avanzadas explican el fenómeno. </P>

Un mes antes de que su esposo Jaime cumpliera los 40 años, Marcia ya estaba organizando todo para celebrar "como Dios manda" el cambio de folio de su marido. No escatimó en detalles: Arrendó una carpa, contrató garzones, escogió personalmente los canapés y los tragos, e invitó "a todos los amigos que habían pasado por la vida de Jaime". Bien, no los invitó a todos rectifica, pero si la mayoría de los que pudo contactar. Jaime recuerda que la celebración de sus 30 años fue mucho más modesta, ya que aún estaba terminando sus estudios de magíster y buscando una buena oportunidad laboral. Pero ahora, con un trabajo estable, sin la incertidumbre del futuro y con la felicidad de haber cumplido gran parte de sus proyectos durante la década que acababa de pasar, no lo dudó un segundo: "había que celebrar a lo grande".
Al igual que esta pareja, tanto en Chile como el resto del mundo, los miembros de la llamada generación X -como se ha llamado a los nacidos desde mediados de la década de los 60 y hasta los 70- llegan a los 40 años considerando que han alcanzado un momento de sus vidas donde resulta "imperativo" festejar. ¿Razones para estar contentos? No son pocas. Una serie de "hitos" que antes eran considerados "patrimonio" de generaciones más jóvenes se han desplazado hasta la cuarta década de vida: desde la consolidación económica hasta el retraso de la llamada "crisis de la mediana edad", pasando por una elevada percepción de autoestima.
Tanto así que estudios recientes indican que los hombres no empiezan a cuestionarse sino hasta después de los 50: Si hace una o dos generaciones atrás muchos llegaban a los 40 años "atribulados" por las crisis existenciales y sin ganas de celebrar, hoy lo hacen consolidando gran parte de sus proyectos de juventud, con mucho que celebrar.
La edad del emprendimiento
Un estudio dado a conocer el año pasado por Global Entrepreneurship Monitor, revela que, por ejemplo en Chile, la edad promedio de los emprendedores es de 40 años para los hombres y 44,2 para las mujeres. En Estados Unidos, en tanto, un estudio realizado por académicos de la U. de California Davis, que analizó durante dos décadas la productividad de los adultos, señala que el peak de la creatividad se alcanza a los 40 años al menos en cinco campos laborales: desde la literatura hasta la biología, pasando la medicina y la ingeniería.
Cristián (40, ingeniero) es un claro ejemplo de esta consolidación en la mitad de la vida. Cuenta que tras cumplir cuarenta, hace pocos meses, no dudó en arrendar una carpa, decorar toda su casa con los colores de su club favorito e invitar a cuando amigo estuvo dispuesto a compartir. "Si me preguntas, la verdad es que no habría hecho lo mismo hace una década. No tenía los recursos y todavía estaba muy enfocado en encontrar un trabajo que me gustara de verdad", relata este ingeniero que hoy enfrenta la vida con la tranquilidad -y los desafíos- que representa el dirigir su propia empresa.
Pero no solo hablamos de trabajo. Al igual que ocurre con la consolidación profesional, el "umbral" de diversos acontecimientos significativos en la vida se están desplazando una y hasta dos décadas en el futuro. Partiendo por la expectativa de vida, que hoy bordea los 80 años, hasta la postergación de los hijos y el matrimonio para privilegiar el perfeccionamiento y los estudios. "Es así que lo que antiguamente se celebraba a los 20 o los 30 años, hoy se ha trasladado a los 40", dice el sicólogo de la Universidad Central Jorge Rosende. "Un ejemplo son los estudios, que hoy se han alargado", agrega Rosende.
Fue lo que le pasó a Santiago (42, biólogo). Pasó gran parta de sus "30" en Europa sacando un doctorado junto a su señora y recién a los 40 años sintió que podía festejar tranquilo. "Fueron años de mucho esfuerzo, de estudio, sacrificios. No había tiempo ni dinero para celebrar", dice Santiago. Por eso al cumplir los 40 decidieron dejar a los niños con los abuelos y se fueron durante un mes de vacaciones a Cuba. "Fue como tener 20 de nuevo, solo que ahora estaban los recursos para hacer lo que queríamos", agrega.
Adiós a la crisis
El economista de la U. de Stanford, Johon Shoven, dice que el trasfondo del fenómeno radica en que las percepciones acerca de la mediana edad han cambiado. "Los 40 no significan lo que hace una generación atrás. Las personas conservan mejor salud y tienen menos riesgo de sufrir enfermedades que en la década de los 60. Al llegar a esta edad todavía queda mucho por delante", explica.
Un estudio realizado en 2008 por las universidades de Warwick (Gran Bretaña) y Darmouth College (EE.UU) comprobó que si bien sigue existiendo una curva negativa en la felicidad, las "turbulencias emocionales" comienzan a presentarse después de los 50 años. "Somos maduras, pero en ningún caso viejas", concluye Pabla (41) quien celebró su cambio de folio en una disco, con Djs y una lista de invitados que llegó a las 200 personas. Así de grande.
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