Diario Impreso

Mi manifiesto: Gabriel Boric, presidente de la Fech

Soy magallánico fundamentalista. Soy hijo de una región extrema que ha sentido el aislamiento de Chile, donde todo llega de Arica a Puerto Montt, que no está conectada por tierra. Allá todo es más lento, más amable, la comunidad se relaciona, tienes mejor calidad de vida y almuerzas en familia.

Me da placer el viento en la cara cuando camino en Magallanes. En Punta Arenas vivo con mi familia frente al estrecho de Magallanes, con vista al mar.

Me llamo Gabriel Boric Fontt, soy descendiente de croatas, por el lado de mi papá, y catalanes, por el lado de mi mamá. Soy la tercera generación nacida en Chile. Mi familia viene de Dalmacia, el lado italiano de Croacia. A mi abuela le digo Nona.

Todos los domingos íbamos a almorzar al Club Yugoslavo, hasta que, en 1991, le cambiaron el nombre al club, al colegio y a la calle por Croacia. Yo no comprendía tal cambio y le dije a mi Nona: "Yo soy yugoslavo". Ella se enojó conmigo.

Soy del equipo Socol Croata. Me gusta jugar fútbol, mi puesto es defensa. No era muy destacado, eso sí. También jugué básquetbol muy mediocremente. Para lo que soy bueno es para el ajedrez.

Me he peleado con harta gente desde que salí electo presidente de la Fech: Jaime Gajardo, Osvaldo Andrade, defensores de Bachelet, la derecha. No soy peleador. Soy de los que dicen las cosas a la cara y no creo en arreglines entre cuatro paredes.

Hay gente que me dijo que no me metiera en cachos. Desde el año pasado se sabe que ser presidente de la Fech es pega, pero no me importó. Sabía que iba a ser difícil ganar. A pesar de lo que se dijo, con Camila Vallejo me llevo bien.

Mi mamá es dueña de casa y voluntaria en procesos de adopción. Cuida a niños que están siguiendo los trámites para que los adopten. Ahora va a trabajar a un centro. Hace tiempo se iban a quedar guaguas de un mes y dormían en mi pieza. Cuando se despertaban, yo se los llevaba a mi mamá para que le diera la papa. Me encantan las guaguas.

Siempre me han dado mucho miedo los viajes en avión, por eso cuando alguna vez quise ser futbolista lo descarté. Trato de hacer todos los viajes en bus. A Magallanes no queda otra que irse en avión, pero voy dos veces al año. Antes tomaba pastillas para el mareo. Me pongo muy nervioso, siempre pienso que el avión se va a caer.

Todos los 31 de diciembre mi papá me llevaba a caminar por la Costanera y reflexionábamos sobre el año. El siempre me decía: "Este año va a ser el mejor año de mi vida". Yo espero que este año sea el mejor año de mi vida.

No tengo una opinión formada del ministro Harald Beyer. Lo conozco como investigador del CEP y el cargo de ahora es distinto. Todo lo que podría decir de él es un prejuicio que podría condicionar el diálogo.

Si pudiera optar con quién negociar del gobierno elegiría a Andrés Allamand. Hace un tiempo leí su libro, La travesía del desierto, y me pareció que es lúcido, desde una vereda que yo no comparto. También Lily Pérez. Ambos son un aporte en la discusión educacional desde la derecha que, insisto, no comparto para nada. Me muero si me toca negociar con Carlos Larraín, no podríamos entendernos. Tampoco podría con Osvaldo Andrade del PS, creo que él le hace mal a la política chilena.

Soy egresado de Derecho, me falta el examen de grado y la tesis. He sido ayudante de Historia Institucional de Chile, en teoría de la Justicia y Derecho Internacional de los Derechos Humanos. No me veo trabajando en tribunales, me gustaría dedicarme al mundo académico.

Me gusta mucho leer. Me gusta mucho La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa, y Ficciones, de Borges; me conmovió Un día de octubre en Santiago, de Carmen Castillo. Ahora leo a un autor magallánico.

Miro al PC como un aliado potencial, tenemos que estar en la misma vereda. Creo que ha equivocado su acercamiento con la Concertación. Nada de lo que nazca de la Concertación nace con vida.

Vengo de familia católica. Soy bautizado y con Primera comunión. Pero apenas me di cuenta, no me confirmé. Tengo una relación no definida con Dios. No creo en la Iglesia.

Algo que me gusta mucho es jugar Winning eleven en el Play, con mi hermano. Igual estoy desactualizado en temas de videojuegos, pero jugué harto Súper Nintendo. Nunca tan pegado, eso sí. Tampoco soy de los que busca en el diario la nueva tendencia en juegos. No soy un Geek. Twitter lo uso mucho, me pasa que me gusta el nivel de viralización que tiene, es una herramienta súper potente de información.

En un carrete me gusta conversar. Si me toca bailar, elijo la pachanga: Chico Trujillo, Mala Fe, merengue con Juan Luis Guerra.

Fui vocalista de un grupo de rock en el colegio, que se llamaba Crack Heads. No porque tenga una voz especial, sino porque no toco instrumentos. Un sueño frustrado que tengo es aprender a tocar mejor la guitarra, hago intentos, pero no toco bien. Me sé las notas, leo partituras, pero no tengo habilidades, me cuesta pasar de Do a Fa. Igual llego a mi casa a sacar canciones.

Soy bien noventero. Me gustan Nirvana, Alice in Chains, Radiohead, Megadeth, Metallica, Tool. Compro y bajo música. Me identifica con el mundo grunge la irreverencia, pero no lo que tiene de ser irreverente sin querer cambiar las cosas. Me gusta la volada política en la que está Pearl Jam.

No creo que en mi triunfo haya influido el voto femenino ni tampoco el gremialismo. Me parece una mala manera de asumir malos resultados.S

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