Diario Impreso

Nace una nueva profesión: la administración de edificios

<P>En Santiago, más de 600 personas toman estos cursos al año. Hoy, las comunidades exigen que sus administradores tengan "cartón". </P>

Hace 10 años, Fernando Carter trabajaba como ingeniero civil industrial cuando un amigo arquitecto le ofreció administrar los edificios que estaba levantando. Sin embargo, no tenía los conocimientos para realizar esa actividad de forma profesional. Por eso tomó un curso de administrador de edificios y condominios en una de las instituciones que imparten esta "carrera" en Santiago.

Desde entonces, se dedica tiempo completo a esta actividad y formó la empresa Frontis, que tiene a su cargo varias comunidades. Incluso, hace cinco años administró el edificio Imago Mundi, ubicado en Colón con Tomás Moro, en Las Condes, que es una de las construcciones de Santiago con mayor cantidad de departamentos: 642 en total. "Administrarlo fue como un posgrado para mí", asegura el ingeniero.

En los últimos años, cientos de otras personas tomaron la misma decisión que Carter y están profesionalizando este oficio. Cada año en Santiago, más de 600 personas realizan el curso de administración de edificios y condominios.

La demanda es grande. El presidente del Instituto Inmobiliario de Chile, Roger Debarbieri, asegura que en la Región Metropolitana existen cerca de 17 mil edificios que funcionan bajo el régimen de copropiedad. Es decir, que están construidos en un mismo terreno de dominio común y que cuentan con espacios compartidos. Aquí se incluye un listado amplio en el que están los edificios de departamentos y oficinas, los condominios de casas, los centros comerciales y los loteos industriales.

"En los últimos cinco años, la demanda por los administradores de edificios profesionalizados ha aumentado, sobre todo, porque las mismas comunidades están exigiendo que estas personas tengan certificados que respalden sus estudios específicos. De hecho, la mayoría lo está poniendo como condición", explica Jorge Wilson, presidente del Centro de Estudios Condominales, organismo que realiza estos cursos desde 2000.

En Santiago, las otras instituciones que los imparten son la Cámara de Servicios Inmobiliarios, Inacap, el Instituto Inmobiliario y la Asociación de Corredores de Propiedades.

Dependiendo del organismo, estos cursos pueden durar desde uno a cuatro meses, a los que asisten, en promedio, 20 alumnos. En algunas de estas instituciones se imparten hasta ocho cursos al año, como es el caso de la Cámara de Servicios Inmobiliarios.

Jorge Wilson asegura que otra de las razones que explican este boom es que muchas personas sobre 40 años que se quedan sin trabajo y a quienes les cuesta encontrar un nuevo empleo, ven en la administración de edificios una actividad rentable para realizar en forma profesional. "Permite trabajar desde la casa. Además de los conocimientos específicos, para empezar sólo se necesita un computador, una línea telefónica y una impresora", enumera.

Así lo hace la mayoría de los administradores, que desarrollan esta actividad en forma individual. Pueden tener a su cargo hasta cinco comunidades y por cada una reciben, en promedio, $ 300 mil. Otros optan por crear empresas, lo que les permite aumentar el número de inmuebles que administran.

En el mercado también hay compañías mucho más grandes, como la transnacional CB Richard Ellis y ALB, que tienen a su cargo miles de comunidades. El presidente del Colegio de Gestión y Administración Inmobiliaria, Juan Carlos Latorre, explica que estas empresas administran el 25% de la superficie construida en Santiago, que corresponde al segmento de mayor nivel. Aquí se incluye, por ejemplo, la mayoría de los edificios de oficinas de El Golf y Nueva Las Condes.

Ahorro de energía

El primer curso de administración de edificios y condominios que se realizó en Santiago data de 1982. Lo impartía el Centro Chileno de la Competitividad, que era un organismo dependiente de la Cámara Chilena de la Construcción. Las clases se realizaban en un edificio de Av. Providencia. "Comenzó como un derivado del corretaje de propiedades", cuenta Roger Debarbieri, quien fue profesor en ese primer curso.

En ese entonces, cuando la actividad recién comenzaba a profesionalizarse, el énfasis de la enseñanza estaba puesto en los aspectos administrativos, contables y legales. Sin embargo, 20 años después, cuando los edificios construidos en la ciudad han crecido en tamaño y cantidad y han incorporado nuevas tecnologías, estos cursos han incorporado nuevos conocimientos.

Uno de los más recientes es el manejo de conflictos dentro de las comunidades. En el caso de los institutos Inmobiliario de Chile y de Estudios Inmobiliarios, estos módulos los imparten sicólogos y sociólogos e incluyen aspectos como la participación de los copropietarios en las asambleas.

Según el administrador Fernando Carter, la mayor complejidad en esta actividad son las relaciones humanas. "Cuando realicé el primer curso éste no era tema y se incorporó recientemente. Es súper importante, porque la gente piensa que uno es milagroso y debe arreglar todos los problemas, pero no es así. Ahí se genera un montón de dificultades", afirma.

Además de los tradicionales ramos de legislación, gestión operativa inmobilaria, contabilidad, hoy estos cursos también incluyen módulos relacionados con el funcionamiento de piscinas y ascensores.

"También se ha puesto mucho énfasis en los sistemas de ahorro de agua, gas y energía. Lo importante es que esta actividad vaya a la par con la cambios tecnológicos", remata Wilson.

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