Diario Impreso

Política en estéreo

<P>Joaquín Lavín y Cecilia Pérez cruzaron a la otra vereda. La agenda reformista del gobierno de Michelle Bachelet y la intención de Radio Agricultura de crecer como medio de opinión llevaron a los dos ex ministros de Sebastián Piñera a transformarse en conductores. Ambos se suman a Marco Enríquez-Ominami en el dial, un espacio donde la batalla ideológica es permanente y al aire.</P>

Cuando su labor como decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo le permite un rato libre frente al computador, Joaquín Lavín escucha radio. No lo hace por la música, sino para aprender de comunicadores que considera influyentes. Entre los chilenos, les pone especial atención a Fernando Paulsen, Fernando Villegas y los hermanos Tomás y Nibaldo Mosciatti. Afuera, su favorito es el argentino Jorge Lanata. También está suscrito a podcasts de predicadores religiosos estadounidenses. Cree que de ellos puede aprender a manejar los silencios y las inflexiones de su voz. Todo es entrenamiento para su desafío más reciente.

-No es un problema de fondo, sino de forma. Siempre he estado preparado para dar frases cortas, que es lo propio del lenguaje televisivo, "cuñas" de 15 segundos. La radio es distinta. Todo es más largo y más lento. Hay que saber capturar a la gente. Se logra con entrenamiento, pero tengo que adquirirlo rápido -explica.

Después de ver los noticieros, cerca de las 22 horas, el ex ministro de Sebastián Piñera habla con su productora, Beatriz García Huidobro, para confirmar los temas a tratar en el programa y sus posibles entrevistados. Normalmente, es la tercera y última conversación del día entre ambos. A veces, Lavín se queda despierto para ver algún espacio informativo o de debate, como El informante o Tolerancia cero. Así termina su día.

A la mañana siguiente, trata de estar en el centro de Santiago a las ocho de la mañana, pero en este día puntual ha llegado a las 8.15. Baja por la Alameda y deja el auto en el pequeño estacionamiento que Radio Agricultura tiene en Manuel Rodríguez. Se queda al menos 45 minutos allí, leyendo los diarios y tomando apuntes. Los funcionarios de la emisora le han ofrecido una oficina para eso, pero no cambia su ritual: prefiere estar solo y concentrado. Cuando queda un par de minutos para las nueve, entra al edificio, sube las escaleras, saluda al equipo e ingresa al estudio. La suave cortina musical se diluye y el controlador Alberto Rodríguez, conocido como "Beto", le da la señal para que comience Punto de encuentro, su programa debut como conductor radial. Son las 9.04 y la parte más difícil comienza. Joaquín Lavín está al aire.

Puestos de combate

El primero en llamar a Cecilia Pérez fue el sociólogo Fernando Villegas. Quería saber si le interesaba acompañarlo en la nueva versión de Las cosas por su nombre, que pasaría de la tarde al horario matinal. Su respuesta positiva llevó al segundo llamado, esta vez del gerente general de Radio Agricultura, Luis Langlois. Este le ofreció formalmente ser la co-conductora del programa, que iría justo después del de Lavín, entre 10 y 11 de la mañana. Ambos tendrían el mismo trato: no recibirían sueldo, pero participarían de las eventuales ganancias como coproductores.

Aunque Pérez nunca se había imaginado en ese rol, aceptó de inmediato. A partir del 24 de marzo, dos ex ministros de Piñera quedaron instalados en una nueva trinchera para defender la obra de su gobierno y plantear sus reparos al actual. Cuentan con una hora diaria cada uno para dar sus opiniones.

La apuesta de Langlois y el directorio de Radio Agricultura de reclutar políticos en funciones tradicionalmente desempeñadas por periodistas respondió a dos razones: primero, los estudios de mercado les indicaron que los segmentos de opinión tenían gran potencial de crecimiento; segundo, la agenda de cambios impulsada por el gobierno de Michelle Bachelet impondría varios temas de debate político y ciudadano, en los cuales la derecha tiene mucho que decir.

-La gente necesita orientación en esta etapa que vive el país, con intercambio de ideas de altura, con argumentos sólidos y evitando los eslóganes. No se necesita sólo información aséptica, sino entender distintos puntos de vista -señala Langlois.

Aunque el gerente reconoce que la línea editorial de la radio ha estado asociada desde siempre a sectores conservadores, asegura que el objetivo es contrapesar opiniones y debatir. Para ello, Lavín ha incluido panelistas como Ricardo Lagos Weber, Jorge Navarrete y Felipe Kast, que asisten los lunes, jueves y viernes. En otros espacios, como el de Checho Hirane, participa el diputado Pepe Auth con ese mismo fin, mientras que recientemente se añadió otro programa semanal, conducido por Felipe Harboe y Mónica Zalaquett, que sale al aire los domingos.

-No hay una búsqueda en el sentido de defender determinados intereses. Nos interesan los buenos argumentos, sin importar de dónde vengan. Ellos tampoco responden a una línea editorial nuestra o de su partido. Tienen libertad -comenta el ejecutivo radial.

Pérez ha sentido esa autonomía. Según cuenta, no pidió permiso ni en RN ni en Avanza Chile para participar del proyecto, y sólo se lo contó a Andrés Chadwick cuando el trato estaba cerrado. El ex Presidente Piñera se enteró cuando ya estaba al aire. "No fue una estrategia ni algo pensado", dice. Igualmente, el programa le ha dado la oportunidad de criticar con fuerza. Nadie le ha pedido que asuma la neutralidad a la que están obligados otros conductores.

-Nadie puede pedir que deje de ser una defensora del gobierno del cual fui parte. Uno parte de la honestidad ante el auditor y no es que me haya convertido en periodista. Sé dónde tengo el corazón. Pero más allá de que sirva de trinchera, donde uno esté, tiene que ser lo que es, si no, se pierde credibilidad. Es un año interesante para ser más que un entrevistado y ser protagonista -manifiesta Pérez, puntualmente sentada en su puesto de combate cada mañana a las 10, con un café, un sándwich y un micrófono enfrente.

El arte de cortar entrevistas

Una de las pantallas del estudio sintoniza a Michelle Bachelet firmando el proyecto de ley para terminar con el sistema binominal. Son las 9.17. Minutos antes, Joaquín Lavín ha cuestionado el voto chileno en el extranjero y la eliminación del plan Tolerancia Cero justo en Semana Santa. Ahora discute el tema de la reforma electoral con el senador independiente por Magallanes, Carlos Bianchi, detractor de la propuesta.

-¿Cómo está la república independiente de Magallanes? -pregunta Lavín, mientras destapa una lata de bebida light.

-Feliz de escucharte de nuevo, Joaquín. Me sorprende encontrarte en esta nueva actividad, que es parte de la evolución de la vida.

Lavín se ríe. Está acostumbrado a que sus entrevistados lo saluden antes de empezar el diálogo. Después de todo, ha conocido a mucha gente en casi 35 años de carrera política. Durante la conversación, el ex ministro UDI no oculta su postura, pero también contrapregunta desde el ángulo opuesto. Quizás permeado por la escucha de periodistas tradicionales, por momentos aparece defendiendo una reforma en la que no cree.

-Este proyecto es como la carretera con dos pistas: sólo tiene carriles para la Alianza y la Nueva Mayoría -arguye Bianchi.

-Pero al haber más cupos en Santiago, por ejemplo, va a haber más posibilidades de que un pequeño partido elija un diputado -rebate el conductor.

Más tarde, Lavín explicará que "la línea del programa es clara y no se puede esconder, pero hay que preguntar de todo".

El corte comercial ocurre a las 9.23, cuando "Beto" le muestra una "C" con la mano a Lavín. En esos minutos, el trabajo se intensifica en la sala de control. La productora Beatriz García Huidobro busca al siguiente entrevistado, monseñor Héctor Vargas, presidente del Area de Educación de la Conferencia Episcopal. Cuando regresan al aire, Vargas se extiende más de lo planeado. Lavín no sabe o no se atreve a interrumpirlo. "Beto" lo mira y desliza la mano derecha por su garganta, pidiendo que lo corte. Ya es tarde. El segmento se ha alargado mucho y el último entrevistado del día, Marcos Cartes, de Conapyme, solamente podrá hablar cinco minutos. A las 9.58 todo ha terminado.

-Joaquín es demasiado educado. Le falta aprender a cortar a los entrevistados -dice García Huidobro, entre elogio y protesta.

El lugar de moda

Marco Enríquez-Ominami lleva un año conduciendo Cambio de switch, todos los martes, entre 20 y 21 horas, en Radio Universidad de Chile. Aunque siempre había estado ligado a las comunicaciones como director de cine y televisión, nunca había hecho radio. Su esposa, la periodista Karen Doggenweiler, fue fundamental en lograr su adaptación al nuevo formato. "Al principio tenía muchos nervios, pero ya le tomé la mano", explica el fundador del PRO.

Entre los políticos, ME-O fue uno de los pioneros en el dial. Hoy está más acompañado, con las apariciones de Lavín, Pérez, Harboe, Zalaquett y Carmen Ibáñez, en Agricultura, además de Franco Parisi, que estuvo en radio antes de lanzar su carrera presidencial y que ahora regresó con el programa Tiempo de Parisi, en FM Tiempo.

-Tengo respeto por ellos, pero yo creo que se buscaron un refugio después de la derrota. Nosotros no buscamos los votos, sino un espacio de pensamiento que la TV ha dejado vacante. La radio es un medio hiperdemocrático, brutal y agresivo, en el que los entrevistados son más espontáneos y auténticos -opina Enríquez-Ominami, quien ha ampliado los contenidos en su programa e incorporado entretención y música en vivo. Para darle diversas opiniones al programa tiene a la diputada Karla Rubilar y al sociólogo Alfredo Jocelyn-Holt como panelistas.

La arremetida política va de la mano con la expansión de la audiencia. De acuerdo con los últimos estudios de Ipsos, la radio ha ido ampliando su alcance paulatinamente en los últimos años. Actualmente, está en 64,8% a nivel nacional, lo que habla de un universo de 6,7 millones de oyentes en zonas urbanas. El impacto de los programas se ha fortalecido también a partir del uso de redes sociales, especialmente Twitter.

-La radio está de moda de nuevo. Hay que estar en la radio, porque se ha renovado y ha sido potenciada por las redes sociales. Es un momento en que se necesita opinión, porque todo está cuestionado, incluso la forma en que vivimos. Siento que, más que en el Congreso, la batalla de las ideas se va a dar en la opinión pública -razona Lavín.

Proyección

Durante los últimos almuerzos de domingo, instancia en la que se reúne toda la familia Lavín León, Punto de encuentro ha recibido loas y críticas. Los hijos más jóvenes de Lavín lo encuentran derechamente "latero" y no lo escuchan, mientras que los mayores y más politizados lo hacen por podcast cuando pueden. "Me avisan cuando creen que me han ganado una discusión", dice Lavín.

A diferencia de Pérez o Enríquez-Ominami, que todavía están participando activamente en política desde la fundación Avanza Chile y el PRO, Lavín asegura haber pasado a los cuarteles de manera indefinida. Por una parte, siente que su espacio político se achicó; por otra, cree haber encontrado uno nuevo sentado delante de un micrófono.

-Quiero que este primer año sea de siembra, que el programa crezca y se vuelva más influyente. No creo que vuelva a la primera línea. Es mi nuevo rol dentro de la política.

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