Ricardo Nuñez: "Altamirano les atribuye sus errores a otros"
<P>El ahijado político de Carlos Altamirano en la RDA analiza el libro que acaba de lanzar el ex líder del PS y concuerda en parte de su análisis sobre el rol de la DC en la Unidad Popular.</P>

En septiembre de 1974, Ricardo Núñez recién habíallegado al exilio en Europa y recibió una inesperada propuesta de Carlos Altamirano: trasladarse a vivir a Berlín Oriental, ciudad donde residía el ex secretario general del PS. Núñez accedió, se convirtió en una suerte de ahijado político de Altamirano y años después, participaron en el proceso de renovación socialista. "En la RDA pude conocer de cerca sus sentimientos, reflexiones y angustias", recuerda.
Hace pocas semanas apareció el libro Conversaciones con Carlos Altamirano, del historiador Gabriel Salazar. Se trata de las memorias políticas del ex hombre fuerte del PS durante el gobierno de Salvador Allende, las que ya han generado controversia en la DC y el propio socialismo. "Carlos nunca ha tenido problemas con las críticas, ya que siempre está muy convencido de sus ideas", explica el ex senador.
En los últimos meses, Núñez también se ha abocado a la elaboración de un libro sobre la Unidad Popular y ha recolectado una gran cantidad de diarios, documentos y discursos de la época. Muy pronto, cuenta el ex senador, empezará a entrevistar a los protagonistas de esos años que aún están vivos. Una de las conversaciones más relevantes que sostendrá será con su otrora mentor, luego de un año y medio sin hablar con él.
¿Qué le parece el análisis de Altamirano sobre el fracaso del gobierno de Allende?
Creo que le falta profundidad histórica a muchos de sus análisis. Para entender el fracaso de la Unidad Popular hay que considerar los múltiples factores que estaban en juego. Por eso es que sería absurdo culpar únicamente a (Patricio) Aylwin, Allende o a Altamirano. Los procesos históricos no se pueden personalizar.
El ex líder del PS afirma que Eduardo Frei Montalva "fue un observador interesado en el golpe" y que hizo una "oposición intransigente".
Esa es una verdad del porte de una catedral. Pero eso no nos impidió entendernos con la DC para recuperar la democracia. El propio Marx enseña que la vida y la política están en constante cambio y a Altamirano le falta ser más marxista en su análisis.
También señala que Aylwin nunca estuvo dispuesto a llegar a un acuerdo con Allende.
Efectivamente, don Patricio podría haber sido más abierto para evitar el desastre; haber comprendido mejor las angustias de Allende y entender que su papel como presidente de la DC era muy trascendente. Lamentablemente, nunca se han conocido los detalles de esas conversaciones.
¿Qué opina del análisis que hace Altamirano sobre su propio rol durante la Unidad Popular?
Generalmente, Carlos les atribuye sus propios errores a otros. El, al igual que todos los dirigentes de la época, cometieron el gran error de la sobreideologización. Tanto Altamirano como Allende deberían haber tenido una mirada más adecuada de la realidad. Por ejemplo, fue una gran equivocación pensar que si tratábamos "a patadas" a la clase media, ésta se sumaría a la revolución.
El senador Camilo Escalona lanzó duras críticas al ex secretario general del PS a raíz de su libro. ¿Las comparte?
Carlos es muy amante de sus propias ideas, lo que no significa que sea patológicamente egocéntrico. Tampoco estoy de acuerdo con el afán de Altamirano de responsabilizar a Escalona de todos los errores que ha cometido el PS en estos 20 años. Creo que tanto Camilo como Carlos no han sabido ponerse en el lugar del otro, ni entendido que las circunstancias históricas han determinado el actuar político de ambos.
¿Cómo será recordado Altamirano?
Como un dirigente controvertido e imposible de entender en un par de frases. Como un hombre extremadamente complejo, difícil y muy inteligente. No es común encontrar en la historia de Chile personajes como él. Carlos es hijo de una burguesía que él aborrece y siempre fue contrario a su propia clase. Estuvo en colegios a los que no fue la mayoría de los chilenos y su familia tenía tierras -lo que en Chile es sinónimo de poder- que, probablemente, fueron usurpadas a los pueblos originarios.
¿Cómo se produjo la renovación política de Altamirano?
Este fue un proceso largo, que empezó recién alrededor del año 77. En esa época, Carlos fue el primero de los dirigentes relevantes de la izquierda en escribir sobre la UP y publicó un libro muy poco conocido en Chile: Dialéctica de un derrota. Tanto en ese texto como en el que publica ahora, él no se hace cargo de que no era un simple intelectual que miraba la política desde afuera, sino que encabezaba el partido del Presidente Allende y representaba a los sectores más izquierdistas del PS.
¿Qué factores impulsaron la renovación socialista?
Lo que provoca el vuelco del PS fue el reconocer la imposibilidad de derrotar a la dictadura por las armas; el darse cuenta de que la angustiante falta de libertad que se vivía en Chile era la misma que se respiraba en los socialismos reales, y la crítica de la izquierda europea a los regímenes de la órbita soviética. Pese a que para los que vivíamos detrás de la "cortina de hierro" era muy difícil conseguir libros de Gramsci y de Francois Mitterand, nosotros ya los leímos.
¿Cómo reaccionaron en el PS ante estas nuevas posturas?
Recuerdo que la primera vez que se hace pública esta visión fue en una reunión del partido, que se realizó en Italia el 77 y en la que participaron Altamirano y Clodomiro Almeyda. Para los que no habían seguido el proceso de cerca, la nueva posición de Carlos fue una "vuelta de carnero" imperdonable y difícil de entender.
¿Fue muy difícil cuestionar las ideas del socialismo real viviendo en la RDA?
Nuestros temores no provenían de los funcionarios de la Stasi, sino del mismo PS. Muchos compañeros consideraban que la renovación era un peligroso proceso que nos transformaría en un partido socialdemócrata y "amarillo". Pese a esto, Carlos siempre tuvo mucho coraje.
Los detractores de Altamirano afirman que dejó atrás sus posiciones más duras, para sentirse más aliviado por su actuación en el gobierno de Allende.
La dimensión cristiana de la culpabilidad nunca ha estado presente en el alma de Carlos.
¿Cuán distante ve hoy al ex senador de la renovación socialista?
Probablemente bastante, pero no quiero entrar en una dimensión tan subjetiva. Su crítica a la renovación socialista es incomprensible, porque cuestiona lo que él mismo sembró. Yo sólo me la explico por la frustración que siente por el camino que tomó la transición. Como él no participó en el proceso de retorno a la democracia, nunca entendió que este tránsito necesariamente tendría los problemas que tuvo. Sin embargo, el acusar al PS de ser hoy un partido neoliberal es la más liviana de las que le he escuchado.
¿A qué atribuye que Altamirano no haya participado en la primera línea durante los gobiernos de la transición?
El propio Carlos fue quien decidió no ser protagonista y sumergirse en un proceso de reflexión. Nunca se le cerraron las puertas y si hubiera querido, habría tenido espacios de participación. Además, su imagen fue muy dañada por la campaña de difamación que lo señalaba a él como el gran responsable de la polarización del 73.
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