Sacerdote argentino y amigo del nuevo Papa: "Bergoglio nos pidió siempre que vivamos como obreros"
<P>Marronetti es el párroco de la Basílica San José. En el confesionario de ese templo, en el barrio de Flores, el Papa decidió ser cura.</P>

Es un rectángulo de madera oscura tallada y está ubicado a la izquierda de la nave principal de la Basílica San José, del barrio porteño de Flores. Un Día de la Primavera, cuando todavía era adolescente, Jorge Bergoglio fue a confesarse. Nunca dijo quién lo había redimido de sus pecados, pero sí que ese fue el momento -y el lugar- donde recibió el llamado de Dios. El confesionario de ese templo, construido en 1806 y uno de los emblemas del catolicismo en Argentina, es desde el miércoles el lugar más visitado por los fieles. "Esperamos que con la consagración de Francisco, mucha más gente se acerque al Evangelio", dice optimista el párroco del templo, Gabriel Marronetti. El sacerdote también revela que sus 20 años de carrera como cura estuvieron marcados por la mano de Bergoglio.
El mundo está hablando de la austeridad del Papa. ¿Usted también lo definiría de esa manera?
El vive como un monje. Hasta el miércoles vivía solo, en una habitación muy pequeña de la curia. Bergoglio no cena, se levanta a las 5.30 de la mañana, elige el transporte público para viajar. Y eso es lo que nos pedía a nosotros todo el tiempo: que estemos todo el día trabajando, que lleguemos cansados por la noche. Como los trabajadores del pueblo. Bergoglio nos pidió siempre que vivamos como obreros, que seamos como ellos. Tanta importancia le dio a esa forma de vida, que cuando asume como arzobispo de Buenos Aires, nos pidió que vayamos a lugares marginales. De hecho, a partir de su gestión, hay 32 curas viviendo y trabajando en villas de emergencia.
¿Piensa que esa será la nueva línea de acción de la Iglesia Católica?
Una de las alegrías es saber que lo que marcó en Buenos Aires puede transmitirlo a toda la Iglesia. Siempre tuvo ese deseo de una Iglesia más sencilla, directa, con menos títulos. Por eso esperamos que a partir de ahora en toda Latinoamérica haya más fieles.
El Papa vivía a muy pocas cuadras de este lugar. ¿Por qué siempre volvía, incluso siendo cardenal?
El decía que no hay que dejar de volver a los lugares donde experimentó esa primera huella de Dios. En este templo, él descubrió su vocación. Entonces, la Iglesia se convirtió en su lugar personal de oración. Una vez por semana, tomaba la micro desde la céntrica Plaza de Mayo y venía. Un cardenal debe ser recibido por el párroco, pero él entraba en silencio y se apoyaba sobre la columna. Les rezaba a San José y a la Virgen.
Además de ser un cultor del perfil bajo, ¿qué otras características lo convertían en un cura especial?
Es muy sincero, directo, sabe escuchar y cuando tiene que decir algo es muy claro: "Te pido esto, esto y esto". Un hombre seguro de sí, al que no le va a temblar el pulso para tomar decisiones.
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