Los desafíos que enfrenta Fonasa
Los lineamientos que ha entregado el nuevo director parecen ir en la línea correcta, al poner especial énfasis en el control de gastos y no insistir en fórmulas mal diseñadas, como fue el caso de la Modalidad de Cobertura Complementaria.

En entrevista con este medio, el nuevo director de Fonasa entregó una serie de definiciones respecto de los desafíos y cambios que enfrentará el servicio, que en líneas gruesas parecen bien orientadas y que permiten volver a centrar el rol de este organismo en resolver aquellas necesidades apremiantes que presenta la salud pública, con especial énfasis en mejoras de gestión.
Asegurar un buen funcionamiento del seguro público resulta algo esencial, pues es allí donde se encuentra la mayor parte de los chilenos -actualmente registra sobre 17 millones de beneficiarios-, sobre todo luego de la crisis que se desató en las Isapres y que obligó a dictar una ley corta para superar la emergencia, inestabilidad que desató un masivo éxodo hacia Fonasa. En tal sentido, es interesante que el director apunte a mejorar los aspectos de gobernanza de Fonasa, para cuyos efectos se encuentra conformando un consejo consultivo estratégico que pronto debería ser convocado por la ministra de Salud, el que atendidos los desafíos que el servicio tendrá que abordar resulta apropiado poder contar con distintas miradas.
Uno de los objetivos prioritarios de la nueva administración es el restablecimiento de los equilibrios financieros, que según el diagnóstico de la nueva administración “están rotos”. Para ello resultará esencial un control de costos mucho más estricto, donde el gasto en licencias médicas es uno de los aspectos que busca ser abordado con especial énfasis. Aun cuando gracias a mayores controles que se han venido experimentado en el último tiempo, así como a la fiscalización de las licencias que ha llevado a cabo la Contraloría, el porcentaje de la cotización de los afiliados destinados al pago de licencias ha venido disminuyendo, este aún sigue siendo muy elevado. El bajo nivel de rechazo que tienen las licencias médicas de afiliados Fonasa versus los de Isapres sugiere que hay mecanismos de control insuficientes, que con una mejor gestión se podrían ir pesquisando de mejor manera los fraudes.
Para efectos de reducir las listas de espera también se busca fortalecer la compra de servicios al sector privado, pero a la vez también se tiene como objetivo fortalecer la red público-privada, de modo que pueda operar de manera mucho más integrada.
Había dudas sobre cómo procedería el nuevo gobierno con la Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC), que fue una reforma que la anterior dirección de Fonasa impulsó activamente, y si bien esta modalidad fue incorporada como parte de la “ley corta” de Isapres, los evidentes problemas de diseño que tuvo la MCC por parte de Fonasa -una de las mayores fallas es que nunca logró resolver adecuadamente el riesgo de la selección adversa- provocaron que las dos licitaciones que se llevaron a cabo terminaran en un rotundo fracaso, quedando pendiente la alternativa de un trato directo. El nuevo director reconoce que tal como fue diseñada la MCC ya no es viable, y que será tarea del gobierno determinar si dicha modalidad será o no una prioridad, y en caso de que lo sea elaborar nuevas reglas. Es valioso que exista tal pragmatismo y se deje de lado el empecinamiento en fórmulas que ya no tuvieron éxito.
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