Cómo científicos chilenos crearon un parche con miel de ulmo para regenerar heridas
Desarrollado por la Universidad Técnica Federico Santa María, el material utiliza nanotecnología para imitar la estructura de la piel y favorecer su regeneración en quemaduras o cicatrices.

Pacientes con heridas difíciles de cicatrizar o lesiones por quemaduras podrían beneficiarse de un innovador parche creado por científicos chilenos: utiliza la miel de ulmo como base.
Este parche es desarrollado por un equipo interdisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) y la investigación es liderada por el académico del Departamento de Física, Tomás Corrales.
Este equipo reúne también a especialistas del Centro de Biotecnología “Dr. Daniel Alkalay Lowitt” y es una apuesta que combina física y biotecnología para avanzar en tratamientos regenerativos.
¿Cómo se hizo este parche regenerativo?
El desarrollo se basa en una técnica avanzada denominada electrospinning o electrohilado, que permite fabricar nanofibras a partir de un material polimérico biodegradable.

En este caso, dicho material encapsula la miel de ulmo y forma una membrana que actúa como un soporte biomimético para las células.
A diferencia de los apósitos tradicionales, que se limitan a proteger la herida, esta tecnología imita la matriz extracelular de los tejidos humanos, generando un entorno poroso y tridimensional que facilita el crecimiento celular y promueve la regeneración de la piel.

Según explicó el Dr. Tomás Corrales, “nuestra tecnología imita la matriz extracelular de los tejidos humanos, en otras palabras, es biomimético, el cual se pone sobre la piel y después simplemente se lava con agua, ya que el polímero es biodegradable. Estructuralmente es muy parecido a un tejido biológico”.
Menores costos que la miel neozelandesa
Uno de los hitos más relevantes del estudio es la comparación entre la miel de ulmo –originaria del sur de Chile y Argentina– y la miel de Manuka de Nueva Zelanda, considerada un referente mundial en aplicaciones médicas.

Los resultados preliminares muestran que el producto nacional es igual o incluso superior en términos de viabilidad para el cultivo de fibroblastos humanos.
Además, presenta una ventaja económica significativa: mientras el kilo de miel de Manuka puede alcanzar los 400 dólares, el de ulmo ronda los 6 dólares.
Estudios clínicos en la mira
El proyecto ha sido impulsado también por el trabajo de estudiantes.
Catalina Navarrete, alumna del Magíster en Física de la USM, está a cargo de las labores de laboratorio, donde prepara las soluciones y opera el equipo de electrohilado construido en la propia universidad.
“La solución está compuesta por un polímero que sirve de soporte para la miel. Se mezcla con agua y miel, logrando que el material final herede todas las propiedades medicinales del producto natural, dice la estudiante de magíster.
“Actualmente, estamos enviando muestras a cultivos para seguir validando el progreso de la investigación”, agregó Navarrete.

“El equipo proyecta avanzar hacia estudios clínicos y, a futuro, explorar la transferencia tecnológica del desarrollo”, indicó el Dr. Corrales.
Con un mercado global del cuidado de heridas que proyecta un fuerte crecimiento hacia 2030, este desarrollo abre una oportunidad estratégica para valorizar recursos naturales chilenos.
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