Por Alejandro Jofré¿Quién está detrás de las marcas de teléfonos chinos? Estos son los grupos que las controlan
Hace una década, la etiqueta “Made in China” sugería, en el mejor de los casos, una alternativa económica. Hoy, el ecosistema de las telecomunicaciones en Chile cuenta otra historia: los conglomerados asiáticos dominan desde la gama de entrada hasta los dispositivos premium. Acá, un repaso a la geografía y los fundadores detrás de los equipos que un buen número de chilenos lleva en el bolsillo.

Para entender cómo se distribuye actualmente la oferta de smartphones en los principales retailers y operadoras chilenas, hay que mirar el mapa de China. Lejos de ser un bloque monolítico, la industria tecnológica de ese país está dividida en distintos polos de innovación, liderados por empresas con orígenes, estrategias y fundadores muy disímiles.
La competencia feroz que estas marcas sostienen en Asia se ha trasladado al mercado chileno, uno de los más abiertos y competitivos de la región.
El resultado es un catálogo de marcas que a veces confunde al consumidor, pero que tiene un árbol genealógico claro.
Shenzhen: el origen del gigante y su escisión

Cualquier revisión de la telefonía china debe comenzar en Shenzhen, una ciudad que pasó de ser un pueblo pesquero a convertirse en el “Silicon Valley del hardware”.
Allí nació Huawei en 1987, fundada por Ren Zhengfei, un ex ingeniero del ejército chino. Lo que comenzó como una empresa de infraestructura de telecomunicaciones, terminó convirtiéndose en uno de los líderes mundiales de teléfonos a finales de la década pasada, cimentando en Chile una cuota de mercado altísima gracias a sus alianzas y agresiva publicidad.

Sin embargo, las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos en 2019 forzaron una reestructuración. De esta crisis nació la actual independencia de Honor. Originalmente concebida en 2013 como una submarca de Huawei enfocada en el público joven y las ventas por Internet, Honor fue vendida en noviembre de 2020 a un consorcio de distribuidores de Shenzhen llamado Shenzhen Zhixin New Information Technology.
Esta maniobra permitió a Honor esquivar los vetos comerciales, recuperar el acceso a los servicios de Google y operar en Chile como una marca completamente independiente, atacando hoy el mercado premium con teléfonos plegables y equipos de alta gama.
Beijing: el ecosistema y la filosofía Xiaomi

A más de dos mil kilómetros de Shenzhen, en la capital política del país, Beijing, Lei Jun fundó Xiaomi en 2010. La estrategia de la compañía fue diametralmente opuesta a la de sus competidores: en sus primeros años no gastaron en publicidad tradicional y vendían sus equipos casi al costo directamente por Internet, generando márgenes de ganancia a través de sus servicios de software y ecosistema de productos.
En Chile, Xiaomi cultivó inicialmente una comunidad de usuarios fieles (los Mi Fans) que importaban los equipos antes de su llegada oficial. Hoy, la marca está plenamente establecida e incluye no solo a su línea principal, que cuenta con cámaras calibradas por la marca alemana Leica, sino también a sus divisiones Redmi (enfocada en la relación calidad-precio) y POCO (orientada al rendimiento y los videojuegos).
Dongguan: el imperio silencioso de BBK Electronics
Quizás el caso más particular en las vitrinas chilenas sea el de las marcas con raíces en BBK Electronics, un gigantesco conglomerado industrial con sede en Dongguan, fundado por el multimillonario Duan Yongping. Aunque operan como compañías rivales y totalmente independientes en sus operaciones internacionales, Oppo y Vivo comparten este origen común.
Oppo fue fundada en 2004 por Tony Chen, concentrándose inicialmente en equipos de audio de alta fidelidad y reproductores Blu-ray, antes de saltar a los teléfonos móviles en 2008. Por su parte, Vivo fue creada en 2009 por Shen Wei, con un enfoque temprano en el diseño, la calidad de sonido y alianzas deportivas. Ambas marcas llegaron a Chile recientemente, apoyándose en fuertes campañas de marketing y posicionamiento en puntos de venta físico.
De este mismo árbol genealógico se desprende Realme. Nació en 2018 cuando Sky Li, un ex vicepresidente de Oppo, decidió crear una marca independiente en Shenzhen. Su objetivo era competir directamente con las líneas económicas de Xiaomi, ofreciendo especificaciones altas a precios agresivos, fórmula con la que han logrado hacerse un espacio en el competido segmento medio chileno.
Los nuevos actores: el aterrizaje de Transsion
En el último par de años, el mercado chileno ha visto la aparición de marcas como Infinix y Tecno. Ambas pertenecen a Transsion Holdings, una corporación con sede en Shenzhen fundada en 2006 por George Zhu.
A diferencia de sus competidores, Transsion no intentó conquistar primero el mercado chino o europeo, sino que se enfocó exclusivamente en África y el sur de Asia, donde dominan las ventas. Tras consolidar ese imperio, comenzaron su expansión hacia América Latina, introduciendo en Chile equipos de entrada y gama media que apuestan por baterías de gran capacidad y diseños llamativos a precios muy contenidos.
El veterano de Shenzhen
No se puede dejar fuera a ZTE, otra de las corporaciones históricas de Shenzhen. Fundada en 1985, fue pionera en traer teléfonos chinos a Chile, muchas veces operando como “marca blanca” para los operadores locales antes del boom de los smartphones.
Aunque hoy su perfil es más bajo frente al ruido mediático de sus compatriotas, mantiene una presencia constante en las gamas de entrada del mercado de prepago.
De Chicago a Beijing: la resurrección de Motorola

Finalmente, un actor que merece un capítulo aparte en esta radiografía es Motorola. Aunque en el imaginario colectivo sigue siendo la emblemática marca estadounidense nacida en Chicago -y la pionera absoluta de la telefonía móvil-, su realidad corporativa actual la ancla firmemente en China.
Tras un breve periodo bajo el control de Google, la división Motorola Mobility fue adquirida en 2014 por Lenovo, el gigante tecnológico con sede en Beijing fundado en 1984 por Liu Chuanzhi. La estrategia del conglomerado chino fue astuta: en lugar de intentar imponer su propia marca de smartphones en América Latina, decidió aprovechar el enorme capital de confianza y nostalgia que Motorola ya tenía entre los consumidores occidentales.
Desde sus cuarteles generales compartidos, Lenovo inyectó a Motorola la eficiencia de la cadena de suministro asiática y una agresiva estrategia de manufactura. En Chile, esta fusión cultural corporativa le ha permitido a la marca consolidarse constantemente en el podio de ventas, dominando de forma histórica el segmento medio con su incombustible familia Moto G y, en los últimos años, revitalizando su presencia en la gama alta con la serie Edge y el regreso de los plegables Razr. Es, en la práctica, un motor tecnológico chino operando bajo una de las carrocerías más clásicas de América.
¿Valen la pena los teléfonos chinos?

El panorama actual es un reflejo de la madurez industrial de China. Ya no se trata de quién fabrica más barato, sino de estrategias de mercado profundamente estudiadas donde el desarrollo de cámaras, la investigación en inteligencia artificial y el diseño industrial determinan quién se queda con el favor del consumidor chileno.
Entonces, la pregunta cae de cajón: ¿Valen la pena los teléfonos de marcas chinas?
“Creo que cuando entendemos que son pocos grupos controladores que en conjunto venden cientos de millones de equipos al año, la perspectiva cambia”, dice a La Tercera Catalina Palma, periodista especializada en Tecnología de Teletrece y conductora de +100cia. “(Las marcas chinas) lideran en desarrollos e innovaciones pero siguen teniendo el prejuicio de las vulnerabilidades y en mi opinión, considero que no estamos frente a dispositivos ‘inseguros’, sino frente a un escenario donde la seguridad depende más del uso que del origen. Si descargas apps fuera de tiendas oficiales, no actualizas el sistema o das permisos sin revisar, el riesgo existe en cualquier marca”.
“¿Recomiendo equipos chinos? Sí, absolutamente, sobre todo por la relación precio-calidad que se puede conseguir, pero siempre con una mirada informada y responsable: elegir marcas consolidadas, mantener el software al día y entender que la privacidad hoy es un tema global, no solo chino”, añade Palma.
Algo similar piensa Wilhem Krause, periodista especializado en Tecnología y editor de clicclick.cl: “La mayoría de estas marcas, que están en Chile, pertenecen a grupos enormes, con músculo financiero, desarrollo propio, cadenas de fabricación muy afinadas y una capacidad de innovación que en varios casos va más rápido que la de marcas tradicionales. Hay que recordar que la industria china de celulares no nació ayer: Huawei empezó en los 80 fabricando equipos de red, Xiaomi apareció en 2010 vendiendo smartphones por Internet a precios que desarmaban al mercado, y BBK Electronics (Oppo, Vivo, Realme y OnePlus), lleva décadas produciendo electrónica de consumo. Lo que al principio fue una estrategia de volumen y precio bajo, con el tiempo se convirtió en inversión fuerte en I+D, patentes propias, procesadores diseñados en casa y alianzas con marcas históricas de fotografía como Leica y Zeiss”, explica.
Según dice Krause a La Tercera, “en Chile todavía existe algo de desconfianza o desconocimiento, sobre todo en consumidores que asocian lo chino con gama baja o poca duración, pero en la práctica eso ya no refleja lo que pasa en el mercado. Mi experiencia ha sido buena: he probado equipos muy competitivos en diseño, cámaras, carga rápida, pantallas y rendimiento general, muchas veces con una relación precio-calidad difícil de igualar. Si alguien quiere entrar a una marca china con confianza, yo diría que se fije primero en respaldo local, servicio técnico, años de actualizaciones y presencia real en retail. No todas las marcas chinas son iguales, y ese filtro básico ayuda a separar las que vinieron a quedarse de las que solo están de paso”.
“Si tengo que nombrar una marca que hoy me parece especialmente sólida, madura y fácil de recomendar, Xiaomi está haciendo un trabajo muy serio: tiene portafolio amplio, buena presencia en Chile, equipos para distintos bolsillos y, en la gama alta, propuestas que derechamente compiten de tú a tú con cualquiera. El mejor ejemplo es el Xiaomi 17 Ultra, ya disponible en Chile desde $1.499.990. La asociación con Leica ya no es cosmética: la certificación APO, las simulaciones de película y el anillo mecánico de zoom en la edición especial son decisiones pensadas para fotógrafos reales, no para una ficha técnica. Es una referencia obligada en la gama alta global”, recomienda el experto.
César Silva, periodista especializado en Tecnología y editor de SuperGeek, explica su visión a La Tercera: “Como en todo hay marcas y marcas chinas, pero creo que las gigantes que pueden vender fuera de su país de manera directa son las que más tienen opciones de sorprender con tecnología. En ese grupo tenemos a Huawei, Xiaomi, HONOR y también Motorola. Ahí hay trabajo de innovación y desarrollo, no es solo fabricar y copiar. Luego están las otras que son grandes pero que no venden directamente como OPPO, vivo, realme y las del grupo Transsion, como Tecno en Infinix. A estas últimas les afecta el que no tienen representación directa y eso, eventualmente, podría significar menos soporte y opciones personalizadas por mercado, por lo que creo que no es tan buena idea aventurarse masivamente por uno de sus teléfonos. Eso como comprador”.
“En cuanto a fabricación, creo que Huawei es la campeona en esto porque es la que abrió el camino seriamente desde China hacia Latinoamérica (no cuenta ZTE) y es la que pese a sanciones sigue firme en su estrategia y pienso que se fortaleció, algo que recién veremos firmemente hacia fines de 2026. Y en fabricación de teléfonos, creo que ya quedó atrás eso de utilizar materiales más económicos para bajar el precio y ahora los teléfonos chinos de esas marcas muchas veces son más firmes que un Samsung de entrada o incluso de media, por ejemplo. Xiaomi ya logró sacudirse de ser la marca barata pero que se sobrecalienta y con poca RAM y hace un par de años que le subió el nivel a sus equipos, mientras que HONOR llegó desde el inicio bien parado con la estrategia de Huawei así es que es irse a la segura. Y si hablamos de tecnología, el avance demostrado sobre todo en cámara y batería por los equipos chinos es inmenso y ya dejó atrás por bastante a Samsung y para qué decir Apple. En fotografía tienes un Xiaomi 17 Ultra, un HONOR Magic8 Pro e incluso un vivo 300 pro con mejores resultados que el S26 Ultra, sin olvidar que el Pura 80 o el Mate 80 Pro de Huawei es incluso mejor a todo esos”, comenta Silva.
Luego, cierra: “En batería y resistencia tienes a HONOR que ya cuenta con equipos sobre 8.000 mAh a la venta en Chile, en unas semanas va a lanzar uno de 9.000 mAh y la carga rápida en los equipos chinos parte en los 65W, que a su vez es más que el máximo que da un Samsung. Y resistencia, Xiaomi, OPPO y HONOR tienen equipos que soportan hasta caídas de dos metros, agua caliente y más. Si a estas características le sumas precios competitivos, en estos momentos, los equipos chinos son altamente recomendables. Para mí, si quieres uno cumplidor y que aguante todo, tienes el Magic8 Lite; si quieres invertir dinero en una cámara excelente, puedes ir por el Xiaomi 17 Ultra y si te gusta la tecnología y tener que meterle mano al teléfono, el manjar para los nerds como uno viene siendo el Mate 80 Pro de Huawei”.
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