Editorial

Trump y el riesgo de una guerra sin fin

El fracaso del cese el fuego acordado a comienzos de junio pasado entre Estados Unidos e Irán abre una nueva fase del conflicto, aún más incierta, que no permite identificar una posible vía de salida en el corto plazo.

Imagen @CENTCOM en X.

El 17 de junio pasado Estados Unidos e Irán firmaron el llamado memorándum de entendimiento, un texto de 14 puntos que acordaba un cese el fuego de 60 días y, supuestamente, establecía las bases para iniciar una negociación de paz definitiva entre las partes. El Presidente Donald Trump aseguró entonces que el acuerdo conseguía “todo lo que nos propusimos lograr” y se preocupó incluso de firmarlo frente a las cámaras en el Palacio de Versailles. Las advertencias de entonces sobre la ambigüedad del texto y la falta de compromisos en temas clave como el programa de energía nuclear iraní y el futuro del libre tránsito por el estrecho de Ormuz fueron desestimados por la Casa Blanca. Sin embargo, a poco más de un mes, el memorándum es hoy letra muerta.

La guerra ha vuelto a reactivarse con las inevitables repercusiones en el mercado del crudo, que pasó en poco más de una semana de US$ 70 por barril a cerca de US$ 90, en medio de acusaciones cruzadas sobre los responsables de violar los puntos acordados a comienzos de junio. Si bien cuando el conflicto comenzó a fines de febrero pasado el Presidente Trump identificó diversos objetivos, desde el cambio de régimen hasta la neutralización de la amenaza nuclear iraní, hoy el eje de la disputa parece concentrase en un solo punto, el libre tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% de todo el petróleo que se comercializa en el mundo. La guerra le permitió al régimen iraní descubrir el poder que tiene sobre ese paso y parece estar dispuesto a usarlo.

Más allá de la temeraria actitud asumida por Teherán, al atacar blancos en los países del golfo y llamar a las milicias hutíes de Yemen a bloquear el paso de navíos por el Mar Rojo, poco ha contribuido a contener el conflicto la actitud errática del Presidente Trump. El lunes de la semana pasada anunció, por ejemplo, que fijaría una tasa de 20% a pagar a cualquier navío de carga que transitara por el estrecho a cambio de garantizarle la seguridad. Una medida que va contra las normas internacionales y que fue desechada menos de 24 horas después. Luego insistió que destruirían todas las plantas de energía de Irán y sus puentes si el régimen no volvía a las mesas de negociaciones, pese a que ese tipo de acciones violaría lo establecido en la Convención de Viena.

Frente a ese escenario y la insistencia de Teherán de que seguirá haciendo valer lo que considera “su soberanía” sobre el estrecho de Ormuz, diversos analistas advierten que podríamos estar frente a una guerra sin una perspectiva de término en el corto plazo. Una realidad que el propio Presidente Trump dejó abierta al ser consultado por una periodista si un conflicto abierto en Medio Oriente es la nueva normalidad para Estados Unidos. “Bueno, ya sabe, estuvimos 19 años en Vietnam”, fue su respuesta. Un panorama que, sin embargo, podría tener serias consecuencias para el propio mandatario en las próximas elecciones de medio término. De mantenerse la guerra y sus efectos en la economía, particularmente por el alza del precio del crudo, el Partido Republicano podría sufrir una severa derrota en noviembre.

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