
Javier Correa, el Cacique: cómo el argentino que encaró a Marcelo Díaz impone su liderazgo en el camarín de Colo Colo
El episodio con Marcelo Díaz refuerza la relevancia que el transandino ha ido adquiriendo en el plantel albo. La frontalidad es una de sus principales características.

Javier Correa se sienta en la sala de conferencias del estadio Monumental con una cuenta por saldar. Tardará poco en hacerlo. Un gesto despectivo del volante azul Marcelo Díaz por el magro momento deportivo de los albos lo había sacado de quicio. "¿Por qué están mirando para abajo?“, contestó Díaz a una consulta periodística relativa a los albos. El goleador argentino lapidó al volante. “Después hablamos de paz, después hablamos de que tenemos que ser ejemplos. Después dicen ser diferentes, pero la verdad es que muestra la hilacha con la pregunta que le hicieron. Yo lo he tenido enfrente y no me dijo nada, nunca me habló”, disparó el exdelantero de Estudiantes de La Plata.
“Para ser guapo de acá (en una conferencia de prensa) sí, está bárbaro. Después, cuando está frente a frente, ahí tiene que hacer gestos, tiene que decir las cosas”, sostuvo. “La verdad, me sorprende, porque nosotros empatizamos, cuando ellos con nosotros, no. Cuando nos pasó esto de Fortaleza, ellos no. Se burlaron, diciendo que son diferentes. Yo soy muy directo en las cosas que digo y no tengo problema en decírselo en la cara. Pero no hay que vender humo. La gente no te va a querer por lo que vos digas acá. Allá (indica el estadio) están las cositas, lo que hay que hacer”, completó, mostrando su faceta más frontal.
Javier Correa, el Cacique: cómo el argentino que encaró a Marcelo Díaz impone su liderazgo en el camarín de Colo Colo
Correa es de frases punzantes, tanto como su efectividad en el arco rival, donde suma 15 goles en 25 partidos durante 2025. El año pasado aportó cinco en 17 encuentros. Ya las había emitido el año pasado, con motivo de la tensa disputa entre albos y azules por el término del Campeonato Nacional. “A llorar a la iglesia. Somos campeones. La tienen recontra adentro (sic)”, dijo en plena celebración en Copiapó, a propósito de la denuncia laica por las presuntas instrucciones de Jorge Almirón a la banca en el partido ante Huachipato, estando impedido por la suspensión que purgaba después de la expulsión ante Universidad de Chile. Una más, ahora en sentido contrario. “No estamos a favor de la violencia, creo que no le hace bien al fútbol. No le hace bien a nadie, ni al fútbol del Chile ni al fútbol de Argentina. Como argentino, la verdad, sentí vergüenza de que pase un hecho así, que nos comportemos así con gente“, estableció.

Las intervenciones son la muestra más reciente de una personalidad que le ha ido fraguando un lugar distinguible en el club albo. Después de cada partido, por ejemplo, uno de los testimonios que los periodistas que cubren la actividad alba dan por descontado a modo de análisis es, precisamente, el del exdelantero de Estudiantes de La Plata. La dinámica siempre es parecida: respuestas al hueso, incluso con algún gesto o mirada intensa a más de algún reportero. En los peores momentos, también da la cara. "Da bronca, da impotencia que no podamos corregir errores que hemos tenido a lo largo de casi todo el torneo.Se entiende el enojo de la gente. Este año quedamos al debe en muchas competiciones, en todos los aspectos. Nada más nos queda meterle con todo esto, pero, como digo, tenemos que corregir para salir adelante”, sostuvo después del partido ante Huachipato.
Una palabra que pesa
En la orgánica del camarín del Cacique, la palabra de Correa pesa. No por cualquier cosa. Con 32 años, si bien por la composición del plantel albo no aparece entre los cinco jugadores más longevos, su trayectoria, graficada en 397 partidos y 112 goles en los 12 clubes que defendió, ya le generaba respeto. Había llegado el pasado, como solución ofensiva y, en la práctica, ha respondido: en 42 encuentros, ha marcado 20 goles y contribuido con dos asistencias. Si no está en la cancha, se nota. Por su nivel y por el escaso que ofrece Salomón Rodríguez, su alternativa.
Fuera de ella, también genera respeto. Entre sus compañeros y en los rivales. En el camarín albo le destacan su locuacidad. Las imágenes en la celebración del título de la temporada pasada, en las que fue el más activo, siguen frescas en la retina.
Correa se mueve en el sector más alto del plantel. Ahí donde mandan referentes como Arturo Vidal y Mauricio Isla. Al Rey, por ejemplo, le ha elogiado la humildad, en una prueba de cercanía. También tiene buena relación con Esteban Pavez. Aunque ya no forma parte del plantel, otra de las figuras albas con las que se codea con naturalidad es con Esteban Paredes. Los une la voracidad frente al arco rival.
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