Discusiones en el set y cambios en el guión: las historias tras Pacto de Sangre

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Álvaro Espinoza, Néstor Cantillana, Pablo Macaya y Pablo Cerda, protagonistas de Pacto de sangre.

Un equipo que leyó completo el caso Spiniak. Personajes que los guionistas pensaron matar. A días de su desenlace, los creadores de la teleserie nocturna de Canal 13 cuentan detalles inéditos del mayor culto televisivo de este año.




El accidente descartado

La teleserie parte luego de que el personaje de Daniela/Vanessa muere accidentalmente al pegarse en la cabeza, luego de ser lanzada a la piscina en una despedida de soltero animada por los cuatro protagonistas (Pablo Cerda, Néstor Cantillana, Pablo Macaya y Álvaro Espinoza). Pero sus mentores barajaron otras ideas: la guionista Catalina Calcagni dice que una opción fue que la chica atravesara un ventanal y cayera a un precipicio de la casa en la playa. En otra, caía por una escalera. "Buscamos el mejor accidente posible, pero el de la piscina ganó por lejos", dice la libretista.

La inspiración del caso Spiniak

Entre las inspiraciones que tuvieron los responsables de la trama, Calcagni menciona una: "Estudiamos mucho los planteamientos de las historias, el caso Spiniak lo leímos completo. Tratamos de que fuera súper verosímil lo que estábamos mostrando, lo más riguroso posible", dice refiriéndose al proceso judicial de 2003 por estupro, prostitución infantil y producción de material pornográfico, por el que el empresario Claudio Spiniak fue condenado. En la teleserie, una red de prostitución infantil tiene al personaje de Benjamín (Álvaro Espinoza) como cliente frecuente bajo la chapa del "Señor Rojo". La pedofilia del personaje principal se trató bajo cuidados: "Sugerir más que mostrar y nada grotesco, porque Benjamín es muy pulcro y con harto toc con eso", asegura la guionista.

El día de furia de Loreto Aravena

Sucedió casi al inicio de las grabaciones. En una escena estaban Ignacia Baeza, Blanca Lewin, Josefina Montané y Loreto Aravena, y esta última detuvo las grabaciones. ¿La razón? Alegó que, al ver el monitor de una cámara, su cuerpo aparecía cortado en un costado y casi no se veía. Pidió que se grabara todo otra vez, con ella dentro del cuadro. Testigos de ese día en el set reconocen que la actriz se enfrascó en una fuerte discusión con el director de la producción, Cristián Mason, delante de todos, aunque finalmente la escena se grabó tal como estaba presupuestada por el realizador.

La muerte de Feliciano

El detective Feliciano (Álvaro Gómez) pudo ser asesinado en la mitad de la historia. Mason reconoce que "en algún momento se le dijo a Álvaro que su personaje podía morir". Calcagni cuenta que pensaron que los cuatro amigos protagonistas de la historia lo mataran, luego de raptarlo. "Eso cambiaba todo y lo descartamos, como también al principio Feliciano era compañero de colegio de ellos. Pero Agata (Josefina Montané) estaba muy sola en la historia y lo pusimos como hermano", agrega la libretista, quien reconoce que los muertos fueron un tema por sí mismo: "Los productores nos dijeron: 'Hagan una lista para saber quiénes mueren, para ver hasta dónde les hacemos contrato'".

El gorro de Marcos

Se convirtió en un "personaje" por sí mismo y el futbolista Jorge Valdivia, fan de la teleserie, se lo pidió a Néstor Cantillana -quien interpreta a Marcos- cuando terminaran las grabaciones. La idea de que el personaje usara el gorro fue idea del actor, quien pensó que podía ser un distintivo de su rol. "Fue una construcción de él, que es un poco asqueroso, porque ese gorro se veía sucio", dice Calcagni. También fue idea del actor que Marcos fuera adicto a la cocaína: inicialmente estaba solo contemplado en el primer capítulo.

La asesoría de Nancy Paulsen

Conocida por teleseries como Bellas y audaces y A la sombra del ángel, Nancy Paulsen se retiró de la actuación en 1993 y estudió psicología. Desde esa profesión, y para apoyar a su marido Pablo Ávila (dueño de la productora AGTV, realizadora de Pacto de sangre), prestó asesoría a los libretistas. "Ella se enfocó en las sombras de cada personaje, sus lados oscuros, y fue clave para explicarnos los grises que hay en cada persona", cuenta Mason. Catalina Calcagni dice que con ella trabajaron la biblia completa -como se le llama a la estructura global de un programa-, "nos ayudó a construir especialmente a Benjamín, Trini, Marcos y Josefa, las luces y sombras de ellos, sus motivaciones". El equipo también fue asesorado por un detective de la PDI.

El viaje de Pablo Macaya

Durante las grabaciones, Macaya enfrentó un problema médico con sus hijos. Cristián Mason cuenta que, a raíz de eso, adelantaron grabaciones y sumaron escenas donde participaba él. "Fue un esfuerzo nuestro y de sus colegas, que entendieron perfectamente el problema personal de él", dice el realizador, en especial cuando tuvo que ausentarse dos semanas, para viajar a EE.UU. con sus hijos. Calcagni añade que trabajaron pensando que él podía retirarse de las grabaciones, pero que "habría sido difícil que fuera al principio, porque se habría ido para otro lado la trama". Su rol de Gabriel, además, tenía un giro: los libretistas pensaron en un affaire con Carmen (Tamara Acosta). "Lo hicimos, pero hubo que reescribir, porque no funcionaba. No estaba en el ADN de Carmen algo romántico y ensuciaba a Gabriel. Meterse con la mamá de la chica muerta era demasiado maldito", afirma la libretista.

Los verdaderos cuatro amigos

La idea original de la telenovela es de Pablo Ávila, emblemático productor del área dramática de TVN en los 90. Amigos por siempre, como se iba a llamar inicialmente -pero ya estaba inscrito en el registro de marcas y derivó en Pacto de sangre- surgió de su idea de imaginar cómo sería si sus cuatro amigos de colegio, con quien es cercano hasta hoy, se involucraran en una situación límite.

La inspiración de Trini

El personaje de Trinidad (Ignacia Baeza), dice Calcagni, tuvo su inspiración en Reese Whiterspoon en la serie Big little lies. "Dueña de casa perfecta, pero que no iría a una clase de meditación, porque no quiere estar una hora sola con sus pensamientos. Su punto ciego es su rabia", resume la libretista. Originalmente, cuenta, la idea era que fuera interpretada por una actriz de unos 45 años, estilo Antonia Zegers. "Ignacia mejoró lo que pensamos de Trini. Antes era una mujer mayor, muy maternal, buena, con tono de voz dulce. E Ignacia le dio carácter", dice la guionista.

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