La TV ya no es la misma

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La televisión chilena ha enfrentado en los últimos 50 días algunos de los momentos más turbulentos en décadas, con cambios de líneas editoriales, despidos de rostros e impacto diverso en sus figuras. La crisis trazó un antes y un después en la pantalla local.




Puede sonar algo exagerado, pero es un escenario real: la crisis cambió de manera profunda a la televisión chilena. Encender hoy la pantalla chica no es lo mismo que hacerlo antes del 18 de octubre: hay figuras que ya no están, hay líneas editoriales modificadas, hay rostros que han salido dañados al enfrentar los capítulos más difíciles de sus carreras. Ante la nueva coyuntura del país, el medio de comunicación más masivo debió adaptarse con una serie de variaciones que ya configuran una suerte de nueva TV a partir del estallido.

Los matinales: los más damnificados

Con un promedio de cinco horas diarias, y alzados como los espacios más relevantes de cada canal -donde están sus rostros más rutilantes y donde las estaciones establecen parte de su línea editorial-, los programas de la mañana han debido trastocar casi todo su esquema como consecuencia de la crisis. Dejaron de hablar de farándula y de las vidas personales de los panelistas; borraron sus bloques de cocina; empezaron a invitar políticos y representantes del mundo social; y en sus móviles desde la calle se enfrentaron en vivo y en directo a ciudadanos que no tuvieron reparos en criticarlos duramente.

Por lo mismo, canales como Mega decidieron sacar de su matinal (Mucho gusto) a panelistas que generaban animadversión, como Patricia Maldonado y Karol Lucero. Otros, como Mauricio Jürgensen (Bienvenidos) y Daniel Stingo (Buenos días a todos), también salieron, debido a cierto perfil más confrontacional que no encajaba con los nuevos tiempos. Mientras que Raquel Argandoña (Bienvenidos) cambió su característico estilo frívolo para mostrarse más cercana a las demandas ciudadanas.

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El panel de Bienvenidos, de Canal 13, en una de sus jornadas más agitadas, con Hermógenes Pérez de Arce.[/caption]

José Antonio Neme, panelista de Mucho gusto, da su opinión sobre este período: "Intentamos ser un foro de conversación respetuosa, sensata, dialogante, con mucho sentido común, mucho sentido crítico, tratando de escuchar todas las voces. Hoy los medios, y sobre todo los formatos matinales donde hay un tren programático de varias horas, tiene esa responsabilidad, la de abrir el espacio a la conversación".

Julia Vial conduce Hola Chile (La Red) y asegura que "hay que partir de la base de ser empáticos con las demandas de la ciudadanía. Tenemos que debatir y conversar con altura de miras, y buscando siempre puntos en común, porque nos interesa ser un canal de diálogo".

Salarios millonarios

A los pocos días del inicio del estallido social, la animadora de TVN y del Festival de Viña, María Luisa Godoy, se acercó a hablar con sus jefes para manifestar sus deseos de recibir menos sueldo, y así beneficiar a sus compañeros que ganan menos de $600 mil. La conductora explica su decisión: "Hace tiempo que dije en distintos programas que encontraba que en TV estaba mal pelado el chancho. Y el estallido social ayudó a generar más consciencia de estos temas. Por lo que siento que llegó el momento de pasar de las palabras a la acción y los que tenemos más oportunidades tenemos que hacer un esfuerzo mayor. Pero es una decisión personal que cada uno sabrá cómo aborda".

En Chilevisión, CNN Chile y Canal del Fútbol, todos del Grupo Turner, también anunciaron novedades en ese ítem: decidieron bajar los salarios de sus rostros y ejecutivos para nivelar el pago de sus trabajadores. De esa manera, los empleados pasarán a recibir un piso de sueldo líquido de $550 mil a uno de $800 mil desde el próximo año.

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Cristián Sánchez y María Luisa Godoy, de Buenos Días a Todos (TVN).[/caption]

Impacto en los "rostros"

Mientras la TV hizo frente al nuevo escenario, sus "rostros" se vieron igual de afectados. Para el animador de Canal 13, Sergio Lagos, este fenómeno ha sido "un potente shock de realidad", que ha obligado a cada comunicador a repensar su rol. "Hemos todos tenido que intentar aprender más, abrir más la cabeza, conectarnos con las emociones, con los datos duros, con espacios de reflexión que antes no elaborábamos".

En esa misma línea, pero desde las áreas de prensa, Neme reflexiona: "Estamos mandatados a hacer un mejor periodismo, a ser más rigurosos, más cautelosos con los datos, a entender y a empatizar".

"En lo personal, yo no venía haciendo nada distinto a lo que hoy se está exigiendo en la calle", dice por su parte Francisco Saavedra, apuntando a los programas que encabeza en Canal 13, Lugares que hablan y Contra viento y marea.

Para el publicista y académico de la Universidad Diego Portales, Cristian Leporati, "los rostros eran personajes de alguna forma anoréxicos intelectualmente, sin postura, totalmente prístinos, limpios, sin compromiso, y simplemente operaban en términos de superficialidad, y tomaban temáticas superficiales para evitar el compromiso". Por ello, continúa, "el movimiento social los obliga a cambiar esa retórica, a cambiar esa actitud, y de alguna forma también empiezan a tomar un propósito, porque la ciudadanía les está exigiendo que tengan una postura frente a las cosas. Porque hoy es esto pero después será otra cosa, y uno espera que un rostro, que es un líder de opinión, ayude".

Programas sin cabida

Uno de los primeros proyectos impactados por la crisis fue Atrevidas, el ambicioso estelar de Canal 13 que reuniría a Tonka Tomicic, Raquel Argandoña y Francisca García-Huidobro. El programa que debutaría en noviembre fue postergado, según el canal, para 2020, aunque varias voces dicen que estaría bajo el estatus de cancelado.

CHV, en tanto, anunció varios cambios: Viva la pipol dejará de existir hoy, quedando únicamente en la franja matinal Contigo en la mañana, de corte más informativo.

También saldrá de pantalla el espacio nocturno La noche es nuestra. El proyecto, que tras su debut en enero de 2018 tuvo una auspiciosa recepción del público, se ha limitado a exhibir capítulos repetidos desde marzo a la fecha.

Del mismo modo llegará a su fin el programa de conversación Tu vida, tu historia (16.30 horas), conducido por Jean Philippe Cretton, y del que hace poco decidió marginarse la ex Miss Chile, Camila Recabarren, quien ejercía como coanimadora, argumentando que la crisis social también la había llevado a dar un paso al costado.

Esta semana La Red confirmó el final de su programa de farándula Intrusos, que concluirá el 30 de diciembre, dando paso a un espacio de noticias. Es la tónica que circula al interior de la industria: por un tiempo inmediato, la farándula será castigada por las audiencias y no tendrá mayor cabida. Otro proyecto que vive sus últimos días es No culpes a la noche, el late de TVN. Siguiendo con los espacios nocturnos, Así somos, de La Red, tendrá un receso en el verano, para regresar en marzo con panel renovado.

En cuanto a los festivales, TVN anunció la cancelación del Festival de Talca y aún no existen novedades en torno a Las Condes, que emite Canal 13.

Más rating, menos publicidad

La televisión ha sido el principal medio por el que la gente se ha informado en estos 50 días. El encendido de televisores aumentó tras el 18 de octubre: si en 2018 el visionado diario fue de 2 horas promedio, la cifra superó las cinco horas los primeros días tras el estallido social. El peak de encendido en esos días se registró el 20 de octubre, con un promedio diario de 5 horas y 22 minutos.

También la crisis ha arrojado algunas de las sintonías más voluminosas del último tiempo: el martes 12 de noviembre, a las 22.30 horas, el discurso del Presidente Sebastián Piñera registró una sintonía histórica de 66,8 puntos. Eso sí, la inversión publicitaria en la TV cayó durante octubre, afectando las finanzas de la industria e incluso varios proyectos para 2020: según la Asociación Chilena de Agencia de Medios, hubo una caída de un 40% comparada con igual período en 2018.

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