Jaime Bayly
hace 26 min
A pesar de que nadie me espera en Buenos Aires, me dirijo ahora mismo a esa ciudad, en un vuelo nocturno, como si el éxito de su feria del libro dependiese de mi presencia, como si millares de lectores aguardasen, impacientes, mi llegada, como si la charla que ofreceré un sábado por la tarde, improvisando, fatigando la memoria, habrá de cambiar la vida de los argentinos.
El pirata tuerto: un relato de Jaime Bayly
02 MAYO
Acabadas las firmas, fatigado tras presentarse en tres casetas y atender a sus lectores durante horas, pensando todo el tiempo en Laura, Barclays caminó de regreso al hotel donde se hallaba alojado, en el Paseo de Gracia, y esperó a que la italiana le escribiera un correo para encontrarse. En quince años felizmente casado, Barclays no le había sido infiel a su esposa una sola vez, y en treinta años presentándose en ferias de libros, nunca había conocido a una lectora tan bonita y coqueta como Laura.
La italiana y la española: un relato de Jaime Bayly
26 ABRIL
Aunque los resultados de la primera vuelta presidencial del 12 de abril se conocerán recién en la primera quincena de mayo, el escritor, periodista y presentador peruano ya visualiza el escenario de cara al balotaje, previsto para el 7 de junio. “A primera vista, diría que Roberto Sánchez es el favorito. Cuando a Keiko Fujimori le corren desde la izquierda, lleva las de perder”, vaticina.
El juicio de Bayly a las elecciones en Perú
25 ABRIL
El año pasado me escribió un correo electrónico un señor llamado Leandro. Es muy fácil conseguir mi correo, lo tienen mis amigos y mis enemigos, es de dominio público. A ese buzón escriben personas pidiéndome dinero, algunas en calidad de préstamo, otras como donativo sin retorno.
Corazón tan blando: un relato de Jaime Bayly
18 ABRIL
11 ABRIL
Cuando la acaudalada beata Dorita Lerner cumplió ochenta años, decidió vender sus acciones en compañías mineras de su familia y repartir la mitad de su fortuna entre sus seis hijos varones, todos los cuales esperaban con impaciencia que por fin les lloviera el dinero de su madre.
Tu novio no entrará en mi casa: un relato de Jaime Bayly
04 ABRIL
Podría estar ahora mismo en Lima, entrevistando a los candidatos presidenciales en un estudio de televisión. Me ofrecí a todos los canales, sin cobrar honorarios, pero ninguno condescendió a darme tribuna, tal vez porque tengo fama de loco. Por eso he venido a Río Grande, Puerto Rico, donde contemplo el mar encrespado y recuerdo que los hombres solo estamos de paso en la arena.
Río Grande, Puerto Rico: un relato de Jaime Bayly
28 MARZO
Como no estoy bien de la cabeza, y no puedo confiar más en mi memoria, y hago cosas de las que luego no me acuerdo, estoy seguro de que los periódicos de Madrid y de Lima dicen siempre la verdad, cuando se trata de informar sobre mi vida, la errática existencia de un señor, el tal Bayly’s, que languidece, se marchita, se arruga y se encorva, la vida de un escritor cuya voz se apaga, la vida de un hablador al que de pronto se le enredan las palabras, cuando no las ideas.
Bayly’s en las rocas: un relato de Jaime Bayly
21 MARZO
Pensé que sería un almuerzo tranquilo, sosegado, placentero. No fue así. Con suaves modales y carácter recio, mi madre me pidió que me cortase el pelo esa misma tarde y me ajustase una faja para ocultar la barriga en la fiesta de mi hija. Una de sus empleadas me alcanzó varios ceñidores de tela, pero ninguno me quedaba, porque mamá estaba muy delgada.
El huracán (todavía) lleva tu nombre: un relato de Jaime Bayly
14 MARZO
Antes de casarme, mi conocimiento del amor físico, de las arduas gimnasias amatorias, estuvo lastrado por un número de fracasos más o menos traumáticos. Siendo un adolescente, me llevaron, sin que yo lo quisiera, a un burdel en las afueras de la ciudad y, desnudo frente a la señora prostituta, temblando de frío y de miedo, como si estuviera dándole la cara a un pelotón que habría de fusilarme allí mismo.
Un hombre sin pantalones: un relato de Jaime Bayly
07 MARZO
Vengo de comer con Frida Kahlo, me dijo mi madre, en un mensaje de voz que envió al celular de mi esposa. Qué mujer tan simpática, añadió, y enseguida continuó: Me invitó a su casa, tiene un departamento precioso frente al mar, había mucha gente, estaba el embajador americano, qué hombre tan guapo.
El esposo mascota: un relato de Jaime Bayly
28 FEBRERO
Mi hermana Carolina, dos años mayor que yo, avezada inversionista, adicta al dinero, está enojada porque no le he regalado mi más reciente novela “Los golpistas”. Su enfado me ha sorprendido gratamente, pues no imaginé que ella tendría curiosidad por leer esa novela, o alguna de mis novelas. Quiero decir, nunca le he regalado mis libros, y no por mala leche o rencor justiciero, sino porque ella no perdería su tiempo leyéndolos.
Una familia de locos: un relato de Jaime Bayly
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
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