relatos
20:15
Entonces volví a recordar a mi padre. Vito me miraba como solía mirarme mi padre cuando yo hacía el ridículo por miedoso. Aunque el capitán no estaba molesto conmigo, parecía decepcionado de mí. No entendía cómo mi esposa y nuestra hija habían nadado sin quejarse y yo había hecho una escena teatral, rompiendo la paz del lago con mis gritos histéricos.
Vito, sálvame, que me ahogo: un relato de Jaime Bayly
06 JUNIO
Don Roberto desconfiaba de los curas, los militares y los políticos porque ellos le habían robado su hacienda, en nombre de la reforma agraria. Le confiscaron todo, sus tierras, sus caballos, sus vacas, sus tractores, sus árboles de manzanas y naranjas.
Las cosas que me enseñó mi abuelo: un relato de Jaime Bayly
30 MAYO
24 MAYO
Desesperado porque mi nueva novela “Los golpistas” no está vendiéndose tan bien como mi novela anterior “Los genios”, he montado una impúdica campaña de propaganda para que me inviten a un programa de la televisión española y me entrevisten, siquiera unos minutos piadosos, sobre mi nueva obra incomprendida. Los resultados han sido devastadores.
Morir en Madrid: un relato de Jaime Bayly
09 MAYO
A pesar de que nadie me espera en Buenos Aires, me dirijo ahora mismo a esa ciudad, en un vuelo nocturno, como si el éxito de su feria del libro dependiese de mi presencia, como si millares de lectores aguardasen, impacientes, mi llegada, como si la charla que ofreceré un sábado por la tarde, improvisando, fatigando la memoria, habrá de cambiar la vida de los argentinos.
El pirata tuerto: un relato de Jaime Bayly
02 MAYO
02 MAYO
Acabadas las firmas, fatigado tras presentarse en tres casetas y atender a sus lectores durante horas, pensando todo el tiempo en Laura, Barclays caminó de regreso al hotel donde se hallaba alojado, en el Paseo de Gracia, y esperó a que la italiana le escribiera un correo para encontrarse. En quince años felizmente casado, Barclays no le había sido infiel a su esposa una sola vez, y en treinta años presentándose en ferias de libros, nunca había conocido a una lectora tan bonita y coqueta como Laura.
La italiana y la española: un relato de Jaime Bayly
25 ABRIL
El año pasado me escribió un correo electrónico un señor llamado Leandro. Es muy fácil conseguir mi correo, lo tienen mis amigos y mis enemigos, es de dominio público. A ese buzón escriben personas pidiéndome dinero, algunas en calidad de préstamo, otras como donativo sin retorno.
Corazón tan blando: un relato de Jaime Bayly
18 ABRIL
04 ABRIL
Podría estar ahora mismo en Lima, entrevistando a los candidatos presidenciales en un estudio de televisión. Me ofrecí a todos los canales, sin cobrar honorarios, pero ninguno condescendió a darme tribuna, tal vez porque tengo fama de loco. Por eso he venido a Río Grande, Puerto Rico, donde contemplo el mar encrespado y recuerdo que los hombres solo estamos de paso en la arena.
Río Grande, Puerto Rico: un relato de Jaime Bayly
28 MARZO
Como no estoy bien de la cabeza, y no puedo confiar más en mi memoria, y hago cosas de las que luego no me acuerdo, estoy seguro de que los periódicos de Madrid y de Lima dicen siempre la verdad, cuando se trata de informar sobre mi vida, la errática existencia de un señor, el tal Bayly’s, que languidece, se marchita, se arruga y se encorva, la vida de un escritor cuya voz se apaga, la vida de un hablador al que de pronto se le enredan las palabras, cuando no las ideas.
Bayly’s en las rocas: un relato de Jaime Bayly
21 MARZO
Pensé que sería un almuerzo tranquilo, sosegado, placentero. No fue así. Con suaves modales y carácter recio, mi madre me pidió que me cortase el pelo esa misma tarde y me ajustase una faja para ocultar la barriga en la fiesta de mi hija. Una de sus empleadas me alcanzó varios ceñidores de tela, pero ninguno me quedaba, porque mamá estaba muy delgada.
El huracán (todavía) lleva tu nombre: un relato de Jaime Bayly
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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