relatos

22 FEBRERO
Ese toro bravo que es la fama: un relato de Jaime Bayly
Lo más difícil de firmar libros no es escribir en piloto automático una dedicatoria amable (“con afecto y gratitud”, “con todo mi cariño”, “con sincero aprecio”), sino, cuando se trata de un nombre raro, extravagante, escribirlo correctamente.
Culto

Ese toro bravo que es la fama: un relato de Jaime Bayly

14 FEBRERO
Debí quedarme en Madrid: un relato de Jaime Bayly
Hace más de tres décadas, cuando todavía no era un escritor, cuando soñaba con ser un escritor, me mudé a Madrid con la determinación suicida de gastar todos mis ahorros, un dinero no menor que había amasado gracias a mis apariciones en la televisión, dedicándome exclusivamente a escribir una novela.
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Debí quedarme en Madrid: un relato de Jaime Bayly

07 FEBRERO
El golpe que duró tres días: un relato de Jaime Bayly
No conocí a Chávez personalmente, pero lo entrevisté en 1998, meses antes de que ganase las elecciones presidenciales. Yo presentaba un programa de entrevistas desde Miami, emitido por la cadena CBS en español, que se veía en toda América, desde Canadá hasta la Argentina, y en Venezuela era difundido por el canal de noticias Globovisión.
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El golpe que duró tres días: un relato de Jaime Bayly

07 FEBRERO
Ser sur: un relato de Irene Vallejo
Como en la Odisea, nuestro mundo sufre el maleficio de nuevas magas. A comienzos de siglo, ciertas élites financieras apodaron a los países del sur europeo –Portugal, Italia, Grecia y España– con un acrónimo de puerca arrogancia: los PIGS. El nombre llegaba adobado de los estereotipos habituales: los sureños indolentes, despreocupados, derrochadores, deudores y propensos a la corrupción.
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Ser sur: un relato de Irene Vallejo

24 ENERO
Hablar con los muertos: un relato de Jaime Bayly
De todos mis muertos, el que más me duele, el que más me atormenta y llena de culpa, el que imagino todavía enojado conmigo, es el actor de teatro. No era actor de teleseries, raramente era actor de cine, era un formidable actor de teatro.
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Hablar con los muertos: un relato de Jaime Bayly

24 ENERO
La mancha humana: un relato de Irene Vallejo
Ser autóctono en países de occidente implica ventajas –nosotros primero–, pero ser indígena en territorios colonizados se carga de connotaciones peyorativas. Cuando los nuestros viajan son valientes emprendedores; quienes vienen son rechazados como parásitos. Ya lo denunció en su sátira Cervantes: la identidad es un baile de máscaras al servicio del mejor pagador.
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La mancha humana: un relato de Irene Vallejo

17 ENERO
Dame tus medias ahora mismo: un relato de Jaime Bayly
El invitado a mi programa de televisión, un hombre adinerado, que usa relojes de medio millón de dólares, que conduce autos de trescientos mil dólares, llega al estudio minutos antes de que yo lo entreviste en directo. No hay tiempo para que lo maquillen. Se sienta frente a mí y de pronto dice: ¡Tengo medias grises! ¡Así no puedo salir al aire!
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Dame tus medias ahora mismo: un relato de Jaime Bayly

10 ENERO
Por qué no me hice sacerdote: un relato de Jaime Bayly
Me quedé sentado en la banca, avergonzado de mí mismo. Mi madre caminó a comulgar y, al volver, me miró con estupor. Llegando a la casa, me preguntó por qué no había comulgado. Le confesé que había pecado gravemente con pensamientos y tocamientos impuros.
Culto

Por qué no me hice sacerdote: un relato de Jaime Bayly

03 ENERO
La niña que cuidaba a sus padres: un relato de Jaime Bayly
El político quiere ser presidente, ha querido ser presidente toda su vida. Ha sido periodista, ha publicado algunos libros, siente que su destino es ser presidente de su país. Está casado con una señora de alta sociedad, tienen hijos, son razonablemente felices. Nadie sabe con certeza en qué trabaja el político, pero se permite un buen pasar.
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La niña que cuidaba a sus padres: un relato de Jaime Bayly

27 DICIEMBRE
El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly
Al final de cuentas, traer al mundo una nueva vida, por accidente o por descuido, acabaría por costarme, cuando menos, un millón de dólares. La regla tardía que le sobrevino a mi esposa en el avión de noche me ahorró ese dinero, además de muchos dolores de cabeza. Por eso llegué encantado a Buenos Aires, como si hubiera recibido un gran regalo en vísperas de las fiestas navideñas.
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El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly

13 DICIEMBRE
Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly
Si me dijeran que me quedan diez años de vida, trataría de ser más valiente y menos tonto. Pasaría más tiempo con mi madre y menos tiempo viajando. Renunciaría mañana mismo al canal de televisión. Seguiría grabando videos para mi canal personal, pero no hablaría de política, qué pereza. Publicaría las novelas inacabadas sobre el tío billonario y sobre la sagrada familia en que me tocó nacer.
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Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly

29 NOVIEMBRE
La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly
Mi hija y su novio no han querido jurarse amor eterno en una confesión religiosa, frente a un pastor iluminado y baboso, o un clérigo barbudo y casposo. Mi hija fue bautizada en la fe católica, aunque no ejerce dicho credo, porque, como yo, tiende a pensar que los dioses y las vírgenes son nobles invenciones humanas.
Culto

La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly

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