Will Arnett
31 JULIO
Durante seis temporadas, BoJack Horseman, la primera animación para adultos de Netflix, hizo de la depresión un arte. Raphael Bob-Waksberg, su creador, consiguió edificar un universo propio —habitado por humanos y animales antropomorfos— capaz de cuestionar el mundo del espectáculo, aportando cuotas de humor y drama en igual proporción. Su protagonista, un actor-mitad-hombre-mitad-caballo-caído-en-desgracia, es la clave: un antihéroe que habitualmente cruza la línea, pero que incluso así cuenta con el cariño de los seguidores. Acá, una psicóloga ayuda a entender el fenómeno BoJack.
En la cabeza de BoJack Horseman
Lo más leído
1.
5.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE













