La Generación Dorada: el fin de los triunfos morales

La Roja como pocas veces unió a un país. Y eso gracias a un grupo de futbolistas que puso a Chile entre las mejores selecciones del mundo. Dos Copas América y sendas clasificaciones a mundiales quedan como el gran legado.




El penal de Alexis Sánchez contra Argentina en la final de la Copa América 2015. El palo de Pinilla ante Brasil en lo que sería el preludio de la eliminación ante el local en el Mundial un año antes. La atajada de Claudio Bravo ante un cabezazo de Agüero en la final de la Copa Centenario, que lo llenaría de confianza al portero para ganar la segunda definición continental desde los doce pasos ante los albicelestes. El accidente de Arturo Vidal en plena concentración de la Roja, que significaría el episodio extrafutbolístico más polémico de un camarín que meses más tarde sería calificado por Jorge Sampaoli como "ingobernable". Cuatro capítulos, cuatro postales que reflejan fielmente a un grupo de jugadores que llevó a la selección chilena a lo más alto y que por sus resonantes éxitos en esta década que se despide terminó siendo bautizada como la Generación Dorada. Y por qué no, la que le cambió la mentalidad al fútbol chileno. El fin de los triunfos morales llegó con los éxitos de este combinado.

Posiblemente no habrá otra generación como la encabezada por Bravo, Sánchez, Vidal y Medel, que dentro de la cancha se dio el lujo de poner a la Roja entre las mejores selecciones del mundo. Un equipo que abrazó todo un país, cansado de los segundos lugares y que vio en este grupo de futbolistas a los elegidos para acabar con el karma de las finales perdidas. Pocas veces una Selección movilizó tantas pasiones entre los hinchas, todo fruto del éxito deportivo que empezó a forjarse de la mano de Marcelo Bielsa.

Aunque la génesis de este grupo de futbolistas se remite a la segunda parte de la década pasada, es en estos últimos 10 años cuando se consagra como la generación más exitosa de la historia del fútbol chileno. Curiosamente, el padre de esta criatura no pudo disfrutar en el banquillo de los triunfos de la Roja. Sin embargo, nadie puede desconocer la enorme influencia del rosarino en todo este exitoso proceso, que inexorablemente comienza a apagarse. El arribo del extécnico de Newell's y Vélez Sarsfield no solo le dio un plus a un grupo de futbolistas que desde pequeños amenazaban con ser ultra competitivos. Además, estableció y dictó las pautas de trabajo que a la postre le darían al fútbol nacional sus victorias más celebradas. Quienes no supieron leer aquel mensaje, terminaron dejando su cargo en el banquillo de la Selección en el más absoluto silencio.

El juramento del Mineirao

No hubo tarde más triste para esta Generación Dorada que la de Belo Horizonte el 28 de junio de 2014. Ni la anterior eliminación frente a Brasil del Mundial de Sudáfrica en octavos de final ni quedar fuera de la cita planetaria de Rusia también frente al Scratch, en la famosa noche de los filosos mensajes de la mujer de Claudio Bravo en contra de algunos seleccionados, produjeron una amargura comparable a lo sucedido en el Mineirao. Otra vez se repetía el verdugo eterno de esta Selección. Y posiblemente nunca se estuvo tan cerca de eliminarlos en una serie mano a mano.

Entre el remate al palo de Pinilla en el último minuto del alargue y el penal desperdiciado por Gonzalo Jara, que hasta ahora ningún físico de la NASA ha podido explicar cómo ese remate no entró al arco de Julio César, hubo un largo período en que la Roja se sintió ganadora ante el Scratch. Como nunca antes, con Medel como bandera con un desgarro a cuesta y aguantando 105 minutos.

Aquel equipo dirigido por Jorge Sampaoli acalló a un estadio vestido completo de amarillo que iba a una fiesta y casi termina siendo testigo de una tragedia. La mala fortuna y una serie de malos remates en la definición desde los 12 pasos le quitaron la chance a Chile de llegar a cuartos de final. Una vez en el camarín, todavía masticando la tristeza, todo el plantel se juramentó que la Copa América de Chile, un año más tarde, no se les iba a escapar. Aquella promesa se haría efectiva el 4 de julio de 2015, en una dramática final ante la Argentina de Messi.

Un camarín ingobernable

A medida que esta generación fue haciéndose un lugar un el mundo del fútbol, más complejo le fue resultando a los técnicos el dominarlos únicamente desde la palabra. Hasta el propio Bielsa vivió como jefe de grupo la indisciplina de este grupo de futbolistas que supo con los éxitos cubrir muchas situaciones extrafutbolísticas.

Sin embargo, hubo episodios que no pudieron mantenerse en silencio. Y en la mayoría de ellos se repetían los mismos protagonistas. Justamente a los que apuntaba Carla Pardo, la esposa de Claudio Bravo, en su cuenta de Instagram minutos después de la derrota ante Brasil que representó la eliminación de cara al Mundial 2018.

El desayuno en el Tavelli a 48 horas del viaje a Buenos Aires en octubre de 2011, para el inicio del camino al Mundial de Brasil; el "Bautizazo" de un mes más tarde que incluyó a seis futbolistas llegando a la concentración en estado poco adecuado y que obligó a Borghi a separarlos del equipo 48 horas antes del partido con Uruguay en el Centenario; y el recordado choque de Vidal a bordo de su Ferrari en estado de ebriedad, en plena Copa América de Chile, fueron quizás los episodios más polémicos de un camarín que le dio vuelta la espalda a Borghi y que aceleró la salida de Sampaoli de la Selección. Justamente, el casildense, en su plan de fuga de Chile incluyó conversaciones con periodistas en las que se encargó de ventilar muchas cosas privadas de los jugadores. En esas charlas definió a su plantel como un camarín "ingobernable", apuntando al brusco cambio que sufrieron varios seleccionados a partir del éxito. Quedaba claro en ese minuto que su ciclo en la Selección estaba cerrado pese a que dirigiría más tarde dos partidos eliminatorios.

La banda sin sapos

Bravo: Isla, Medel, Jara, Beausejour; Díaz, Aránguiz, Vidal, Valdivia; Sánchez y Vargas. Una formación que salió de memoria de la Selección por largos años y que llevó a nuestro país a alturas insospechadas en el mundo del fútbol. Dos torneos continentales, dos clasificaciones a mundiales y una final de la Copa Confederaciones, son el legado de una Generación Dorada que para muchos será irrepetible. Futbolistas extraordinarios, que en algún momento lucían como un colectivo granítico, pero que en octubre de 2017 se fracturaron para siempre. Y donde muchas de las situaciones conflictivas que por años se ocultaron producto de los éxitos, salieron a la luz pública. Y esta banda de amigos, como ellos mismos se bautizaban, pasó a llamarse una "Banda sin sapos", marginando a dos históricos jugadores de la toma de decisiones.

Después de aquella noche en Sao Paulo no habría marcha atrás. Allí, en el camarín visitante del Allianz Parque comenzó a desintegrarse la Generación Dorada. La brecha que se establecería entre el entonces líder y capitán de la Roja, Claudio Bravo, y sus más fieles escuderos, encabezados por Arturo Vidal y Gary Medel, sería irreconciliable. Ni siquiera el apoyo público que le dio el propio arquero al hoy volante de Barcelona tras el incidente en el casino Monticello ocurrido 45 días antes de la derrota en Brasil le sirvió de atenuante. Esa noche, quedaría enterrado para siempre el grupo más exitoso de la historia de la Roja.

Pese a que muchos todavía confían en un último grito de gloria de la Selección, ya sea en la próxima Copa América o alcanzando una tercera clasificación a un Mundial, lo cierto es que hoy el escenario es complejo. Por edad y por nivel de los últimos estandartes de este camarín, hoy comandada por Reinaldo Rueda. Para muchos, esa noche del 10 de octubre en Brasil -donde mismo se habían juramentado ganar la Copa América tras la definición por penales precisamente ante el Scratch en Belo Horizonte-, se grabó el epitafio de una generación imborrable, que al mismo tiempo se convirtió en ingobernable a medida que acumulaba medallas.

Solo el tiempo dirá cuánto habrá que esperar para ser testigos de otro período tan brillante para la Selección. Los triunfos y copas están en las vitrinas y nadie se las podrá quitar. Y el cariño de los hinchas, tampoco.

Números de la generación dorada 

100 años: El primer título de una Selección. Tuvieron que pasar 100 años de historia del fútbol chileno para que la Roja ganara un campeonato oficial. Lo hizo en 2015, tras derrotar a Argentina en la final de la Copa América.

3 títulos en una década: Dos Copas América y una China Cup son los trofeos que levantó la generación, que además fue finalista de la Confederaciones.

13 partidos sin perder: La mayor racha de encuentros invictos se consiguió en 2013 de la mano de Sampaoli. Brasil acabó el invicto en Canadá.

Con 43 tantos, Sánchez es el máximo goleador: El ariete superó a Marcelo Salas como el artillero histórico de la Roja en 2017. Ante Alemania anotó el gol 38. Hoy suma 43.

2 mundiales consecutivos: Por primera vez, la Roja se ganó en cancha la clasificación a dos Copas del Mundo de manera seguida: 2010 y 2014.

1.000, Vidal y un gol histórico: En la Copa América de 2015, el volante de Barcelona anotó el tanto mil de la Roja en el empate 3-3 ante México.

132, siete jugadores centenarios: Alexis Sánchez encabeza con 132 partidos el listado con más de 100 partidos en la Roja. Medel, Bravo, Jara, Vidal e Isla, le siguen.

Frases 

"Estar en Chile fue uno de los momentos más felices de mi vida".Marcelo Bielsa (2017), DT de Chile entre 2007 y 2011.

"De una presión suicida en campo contrario que llevaban adelante como buenos militares". Vicente del Bosque (2014), ex técnico de España.

"La selección chilena era la única a la que le teníamos miedo". Lothar Matthäus (2015), exfutbolista alemán.

"Chile es un equipo que presiona bien, que no te deja jugar". Lionel Messi (2016) capitán de Argentina.

"Esta es la mejor generación de la historia de Chile". Elías Figueroa (2016), leyenda del fútbol chileno.

"Es un equipo formidable y tiene jugadores fantásticos". Zinedine Zidane (2013), campeón mundial con Francia.

"La mejor selección que he visto en el Mundial de Sudáfrica es la de Chile". Johan Cruyff (2010), ex futbolista holandés.

"Se ve una unión como equipo y una intensidad muy alta los 90 minutos. Amo como juega Chile".  Arsene Wenger (2014), ex técnico del Arsenal.

"Bielsa fue el que tuvo más influencia en el fútbol chileno". Manuel Pellegrini,(2019), DT del West Ham.

"Chile es uno de los equipos más potentes del mundo. Tiene jugadores fantásticos". Joachim Löw,(2017), seleccionador alemán.

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