“Al igual que la Carretera Austral, jamás podrán borrar su huella”: 45 minutos en el acto del “Sí”

Hermógenes Pérez de Arce y Raúl Meza -el abogado que se querelló contra Michelle Bachelet por las muertes del 27F- fueron los principales oradores del acto efectuado en el memorial de Jaime Guzmán, y hasta donde no llegó ningún dirigente de la UDI,. "Vemos con desencanto e incredulidad como hay otros que gozan de los privilegios del poder en el gobierno que ayudamos a elegir, que votaron por la continuidad del gobierno militar en el plebiscito de 1988, y que con deslealtad y traición reniegan de su pasado y confiesan estar arrepentidos de haber votado por el Sí", reclamaron.

“Ahora entiendo por qué la izquierda nos gana en las calles, nos gana en el gobierno y nos gana en las elecciones. Pero aquí están los patriotas de verdad, los que no sienten vergüenza por haber apoyado el gobierno de las FFAA y de Orden”, decía el abogado Raúl Meza a las menos de cuarenta pero entusiastas personas -en un momento dado La Tercera PM contó 36- que llegaron cerca de las 11 horas hasta un costado del memorial de Jaime Guzmán.

No importa. “Estimados compatriotas, volvamos a decir que Sí, después de treinta años”, les dijo.

Convocados en un acto pensado para contrarrestar al que ocurrió hoy en La Moneda, donde se recordó el “No”, los asistentes se ordenaron en un semicírculo mirando al micrófono de los 0radores, rodeados de enormes retratos de Pinochet luciendo uniforme de gala, logos de Patria y Libertad, lienzos con listas de uniformados muertos, pendones de la Fundación Pinochet y banderas chilenas. Al copmenzaron cantaron el Himno Nacional, con la hoy proscrita estrofa de los “valientes soldados”.

Pese al sitio elegido, dedicado al senador UDI asesinado en abril de 1991 -a quien le dedicaron un minuto de silencio-, ningún dirigente ni menos un parlamentario del partido se dejó caer por allá. Tampoco la diputada RN y orgullosamente pinochetista Camila Flores. Al menos hasta anoche, el ex gremialista y ex candidato presidencial (cerca de 500 mil votos en primera vuelta) José Antonio Kast Rist ni siquiera tuvo considerado asistir a la ceremonia.

No importa: de todas formas su orador principal, Hermógenes Pérez de Arce, le dedicó en su discurso unas loas: “Hay una encuesta de Criteria Research, que ha sido publicada en los diarios, en que José Antonio Kast tiene por muy poca diferencia el segundo lugar en la encuesta presidencial con vistas al año 2021”.

Siguió: “O sea, nuestra fuerza está en el mérito del gran gobierno que tuvimos. Tenemos muchos razones para celebrar y estar orgullosos de la obra del gobierno que seguimos representando”.

Y auguró que “los chilenos van a poder reorientar sus preferencias mayoritarias hacia la línea que les dio el éxito y que nos ha permitido llegar donde estamos. Así que los felicito a todos ustedes por haber tenido el coraje y el espíritu de sacrificio para haber venido a celebrar hoy. Y les digo que el futuro nos va deparar muchas satisfacciones a los que no hemos abandonado la línea que siempre tuvimos. A los que tuvimos una sola línea”.

“¡Chuecos! ¡Traidores!”

Pérez de Arce y Meza -el abogado que se querelló contra Michelle Bachelet por las muertes del 27F- fueron dos de los tres oradores de un evento que destiló críticas a quienes, habiendo votado que “Sí”, les dieron la espalda, como se los remarcó él mismo ante el micrófono:

“No nos avergonzamos de haber votado que Sí. Tampoco nos avergonzamos de nuestro pasado. Sin embargo, vemos con desencanto e incredulidad como hay otros que gozan de los privilegios del poder en el gobierno que ayudamos a elegir, que votaron por la continuidad del gobierno militar en el plebiscito de 1988, y que con deslealtad y traición reniegan de su pasado y confiesan estar arrepentidos de haber votado por el Sí”.

Los asistentes, a coro, no se contuvieron:

-¡Chuecos!
-¡Traidores!

Y disparando directamente a lo que ha esa misma hora ocurría en Palacio, Meza declaró que “nos parece un acto político impropio y agraviante que personeros de este gobierno que votaron por la opción Sí en el plebiscito de 1988, hoy estén conmemorando e triunfo del No en La Moneda junto al Presidente que ayudamos a elegir con nuestros votos”.

No se detuvo ahí: “Le exigimos a este gobierno que ayudamos a elegir, que el Estado chileno, al igual que lo está haciendo con el Museo de la Memoria, asignándole más de 1500 millones anuales, financie este Museo de verdad con recursos de todos los chilenos para recordar siempre a las víctimas de terrorismo de izquierda”.

La tercera oradora, la gerenta general de la Corporación 11 de Septiembre, María Magdalena Araya Espinoza, la hizo más corta pero no menos entusiasta. Junto con recordar hasta Chacarillas y a la Constitución del ’80, advirtió que “pueden hacer muchas modificaciones los expertos en maquillaje, pero al igual que la Carretera Austral nunca jamás podrán borrar su huella”.

Todo terminó en unos tres cuarto de hora. Al final reinvidicaron varias veces el “¡Sí!” a voz en cuello, y algunas y algunos perdieron la paciencia cuando un ciclista que pasaba les gritó “¡No!” de vuelta. Las respuestas fueron del siguiente estilo:

-¡Drogadicto!
-¡Terrorista!
-¡Ándate a vivir a Alemania entonces!

Luego, se retiraron.

Mientras, en la familia Pinochet…

No hay conmemoraciones especiales ni reuniones este día. Según uno de los miembros, es el 11 de septiembre una fecha en la que sí se juntan; este año tuvieron una misa los que viven en Chile: Lucía Hiriart y sus hijos Augusto, Verónica y Marco Antonio. Jacqueline y Lucía aún viven en Estados Unidos.
Los recuerdos de la familia del 5 de octubre del 88 son difusos. De hecho, sostienen que los hermanos estaban repartidos entre casas de amigos u familiares, pero no vivieron el día del plebiscito junto al padre. Lo que sí, anota uno de ellos, nunca escuchó a Pinochet decir que pensó en desconocer el resultado. Advierte que siempre se dijo en su casa que la demora en entregar los datos podía deberse al asombro, pero “nunca” una intención de desconocer los resultados.
De hecho, su visión es otra: que el padre nunca debió aceptar hacer un plebiscito, y de haberlo hecho, debió “haber negociado, como en otros países, que no hubiese una persecución que vemos hasta ahora”.
Para una parte de la familia Pinochet, “los civiles se los pistolearon como quisieron y los militares fueron ingenuos”. Con todo, dice una fuente de la familia, “puede haber estado frustrado por haber perdido, pero nunca lo escuché arrepentirse”.

 

 

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