Arturo Arriagada y la influencia de las redes en política: “Los discursos radicalizados funcionan más en el campo de lo político, pero hay todo un mundo que existe de forma paralela”

Arturo-Arriagada

El académico de la UAI analiza la influencia que tienen personajes como Pamela Jiles y Gino Lorenzini, de Felices y Forrados, que desde las redes pueden instalar agendas. Arriagada pone ojo también en la existencia de influencers políticos. "Hoy la posibilidad que está es que cualquier persona que tengo un volumen de audiencia considerable, lo pueda contactar un candidato y pagarle tanto por una cantidad de contenidos", dice.




Arturo Arriagada, sociólogo, profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez y director de Cultura Social Media, advierte que un político con alta presencia e influencia en redes sociales, como Donald Trump o Pamela Jiles en la versión local, no es un influencer, sino más bien son líderes de opinión que retroalimentan sus redes con su presencia en los medios.

En esta entrevista el académico disecciona el fenómeno de los influencers de cara al proceso político chileno. Habla de la real influencia de los discursos radicalizados y advierte que los creadores de contenido en redes podrían derivar en brigadistas políticos.

¿A quiénes consideras influencers y qué figuras políticas hoy operan con mayor influencia a través de las redes?

Lo primero es entender el concepto que apela a esta idea de una transferencia de ciertos o de formas de consumo a los seguidores, esto se entiende así porque hoy existe la posibilidad de que cualquiera construya su propia audiencia y cree contenidos. El concepto de influencers viene más del mundo comercial en la promoción de marcas y se ha intentado llegar el concepto a otros ámbitos como puede ser la política. Hoy sabemos que en Chile hay un interés bastante grande, sobre todo por los grupos menores de 30 años, de plataformas digitales como Instagram, como Youtube, whatsapp, etc... ese es el piso sobre el que se construye esta comunicación. En términos de quiénes pueden ser actores importantes hay que distinguir porque lo que puede ser un influenciador para uno, puede que no lo sea para otro. No necesariamente el criterio de quien tiene mayor número de seguidores es quien incide más.

¿O sea puedes tener muchos seguidores y no ser influyente?

Claro, porque ese volumen de audiencia puede ser garantía de cierto alcance de tus contenidos, pero no necesariamente esa gente se va a vincular con los contenidos... Para algunos puede ser un influencer Fernando Villegas con su canal de youtube, pero es una lógica súper tradicional y es una transferencia de una discusión super tradicional casi en la lógica de los medios masivos, en el mundo de los grupos más jóvenes puede haber situaciones mucho más casuales donde quizás no hay una organización tan activa pero sí hay participación en momento puntuales o hay un interés en estas temáticas pero los lideres no son la gente que está en TV. Es un concepto disputable.

¿Pamela Jiles, por ejemplo, podría ser un ejemplo de influencer en política?

Ese es otro tema porque hablamos de una autoridad, además en una lógica de visibilidad previa validada por su presencia en los medios masivos. Y, además, su comunicación en las plataformas digitales acapara mucho la atención de los medios, entonces se retroalimentan los temas como en la lógica que instaló Donald Trump, como una celebridad que deviene en autoridad elegida democráticamente cuya comunicación se realiza a través de las plataformas digitales y es replicada.

¿O sea los políticos son un fenómeno distinto, no son influencers?

Totalmente, porque la visibilidad está garantizada desde antes por la presencia en los medios, la visibilidad está validada por el hecho de ser una autoridad pública. La evidencia demuestra en los estudios que son las autoridades las que tienen un acceso garantizado a los medios. Y los medios se enfocan en las redes sociales para construir sus noticias, entonces ahí se alimenta un círculo vicioso que es súper distinto a la industria de los creadores de contenidos como los influencers.

¿Aplicaría lo mismo para fenómenos como Felices y Forrados de Gino Lorenzini?

Totalmente, si uno piensa Felices y Forrados tenía una cantidad importante de minutos en el Morandé con Compañía, lo que demuestra que la relevancia la adquiere en la medida de que los medios amplifican esos contenidos y construyen una comunidad en torno a esa temática que después terminó en youtube y que corre por un mundo paralelo hoy día.

¿Qué incidencia cree que tendrán los influencers y estos líderes de opinión en redes en el proceso constituyente? ¿Habrá discursos más radicalizados?

Lo que sabemos es que a la gente que le interesa la política puede llegar a interesarse en el contenido de ese tipo de creadores o de gente que va a estar comunicando en estas plataformas para promocionar sus candidaturas o para posicionar ciertos temas. Hay que distinguir respecto del aporte al debate público que pueden hacer estos actores, pero dependen también del nivel de atención que acaparen. Extremar las posiciones es una forma de llamar la atención de las audiencias. Pero es una apuesta.

¿Qué fenómenos se verán en redes en el marco del proceso de elecciones?

Yo creo que el fenómeno más interesante acá va a estar asociado a la gente que podría recibir pagos para promocionar ideas políticas y no solo en relación al proceso constituyente, sino a las próximas elecciones. Pueden aparecer creadores con esa posibilidad. Gente que te diga “vota por tal persona”, que es algo que hacen los brigadistas o los mismos rostros reconocidos que hacen apoyo. Hoy la posibilidad que está es que cualquier persona que tengo un volumen de audiencia considerable, lo pueda contactar un candidato y pagarle tanto por una cantidad de contenidos. Si alguien está abierto a promocionar una pasta de dientes o una cerveza, por qué no lo va a hacer en relación a estos temas.

¿Ya se ha visto ese fenómeno en campañas anteriores?

En Estados Unidos pasó en la última elección, se detectaron una serie de creadores de contenidos que empezaron a promocionar ideas de candidatos de forma pagada. Es difícil de detectar sobre todo cuando no hay mucha regulación respecto a la publicidad que se hace en esta plataformas. En Chile, de hecho, todavía es difícil que ese disclamer se haga público. Muchos de los creadores de contenido todavía no transparentan que están haciendo publicidad de bienes o marcas, asumen que todos lo saben.

Y que no está completamente regulado en la ley de financiamiento de campañas...

Esto se puede convertir en una vía de escape (a la norma), donde los recursos de los candidatos se vayan a este tipo de acciones, en promocionar a través de gente pagada en las redes sociales.

¿Acá no se ha detectado aun ese fenómeno?

No. Pero estamos levantando información para abordarlo y evidencia de si opera y cómo. En Estados Unidos se hizo un estudio reciente sobre eso.

¿Cómo es el proceso de formación de los influencers? ¿Cómo logran permear su discurso en la opinión pública?

Lo que se ha investigado es que esta construcción de audiencia y seguidores se hace a través de una comunicación auténtica, donde uno se muestra tal cual es, donde uno se autopromociona en distintos roles e iniciativas de la vida cotidiana. Así uno puede entender a personajes que se convierten en microcelebridades en estos espacios digitales. Hay otros casos que operan más en la lógica de la celebridad como ocurre con la gente que está en el mundo espectáculo. Logran posicionarse en estos espacios por su difusión previa en los medios masivos.

¿Los discursos radicalizados son lo que más permean?

No estoy tan seguro. El tema de los discursos radicalizados funciona más en el campo de lo político y de quienes están interesados en política, pero hay todo un mundo que existen de forma paralela. Estoy pensando en el entretenimiento y otros temas. Esta idea de que en las redes la polarización existe porque todo el mundo está hablando de política me parece que es un tanto equivocada porque cuando uno revisa estudios no se encuentra necesariamente con este interés permanente en política reflejado en las redes.

¿Pero en el caso de los influencers político no se da ?

No, tampoco. A mí me parece súper interesante que ciertas celebridades en las plataformas digitales hagan públicas sus posiciones políticas. Estoy pensando, por ejemplo, en Kel Calderón que tiene un gran alcance y dice que votará Apruebo y entrega un montón de información útil para sus seguidores, estimulando la participación en el plebiscito. Y eso rompe con la lógica tradicional de lo que estamos acostumbrados de las celebridades donde casi nadie hacer explícita su postura política. No es muy bien visto. Es novedoso que estos espacios se conviertan en una posibilidad de mayor libertad de expresión y de movilización sobre temas políticos que puedan animar la participación electoral.

¿Qué se puede esperar del debate en redes en el marco de la elección de constituyentes?

Las plataformas le dan más posibilidad a los constituyentes de hacer campaña a bajo costo y con la posibilidad de comunicar de forma rápido. Creo que la lógica de la comunicación política ligada al mundo del espectáculo puede estimular esta comunicación más comercial donde los constituyentes se entiendan a sí mismos como candidatos que tiene que llamar la atención de manera espectacular y en un corto periodo de tiempo. No creo que sea posible esperar grandes debates.

¿Veremos a influencers convertidos en candidatos ?

Probablemente hay gente que considere que por tener miles de seguidores en una plataforma puede movilizar a la gente a que vote por sus ideas y propuestas. Yo creo -esto es opinión personal- que todavía se diferencia y se valida la participación de expertos y de gente que sepa sobre ciertos temas, no por el hecho de tener garantizada una visibilidad o construir una audiencia te va a dar el pasaje directo al proceso constituyente.

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