Bolsonaro y cumbre del clima convocada por Biden: su propuesta para deshacerse de su imagen de villano ambiental

El Presidente de Brasil, Bolsonaro, participa en la cumbre climática global virtual a través de un enlace de video desde Brasilia. Foto: Reuters

El mandatario brasileño espera conseguir US$ 10.000 millones anuales para proteger la Amazonía. Sin embargo, su historial en materia ambiental hace difícil que logre cualquier apoyo internacional, según los expertos.




“Con este espíritu de responsabilidad colectiva y destino común, los invito una vez más a apoyarnos en esta misión”, dijo hoy el Presidente brasileño, Jair Bolsonaro, uno de los 40 mandatarios convocados a la cumbre virtual sobre el cambio climático organizada por Joe Biden para oficializar el regreso de Estados Unidos a esta causa.

El mandatario brasileño está siendo presionado porque la deforestación está en niveles que no se habían visto en 12 años, y su política ambiental ha permitido que se siga dañando la Amazonía. En este contexto, y en un intento por deshacerse de su imagen de villano medioambiental, como señaló EFE, Bolsonaro se comprometió a frenar la destrucción del llamado pulmón verde de la Tierra, a cambio de apoyo económico.

Así, su ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, estimó que necesitan recibir US$ 10.000 millones anuales para eliminar los gases de efecto invernadero de aquí a 2050. De ese monto, dedicaría US$ 1.000 millones anuales -un 10% del total- a combatir la deforestación ilegal.

Jair Bolsonaro y miembros del gobierno brasileño, incluido el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles (izq.), escuchan la intervención del Presidente Joe Biden durante la cumbre virtual del Día de la Tierra, hoy en el Palacio Planalto, en Brasilia. Foto: AFP

En su discurso en la cumbre climática, Bolsonaro afirmó que había determinado la duplicación de los recursos destinados a acciones de fiscalización ambiental. “Las medidas de comando y control son parte de la respuesta. A pesar de las limitaciones presupuestarias del gobierno, determiné el fortalecimiento de las agencias ambientales, duplicando los recursos destinados a las acciones de inspección”, dijo.

Estas promesas han generado sospecha entre los brasileños. Aunque su país fue admirado durante años por su compromiso medioambiental, en 2012 comenzó el aumento de la deforestación, y desde que llegó al poder en 2019, Bolsonaro ha tomado medidas contra la fiscalización ambiental. Por eso, esta cumbre organizada por Biden se sigue con expectación desde Brasil.

Área de deforestación en Bom Retiro, cerca de Humaita, en el estado de Amazonas, Brasil. Foto: Reuters

“Es importante que Bolsonaro haya indicado más recursos para las acciones de fiscalización. Pero hoy, el Fondo Amazonía todavía tiene decenas de millones de recursos que están listos para usar, incluso para la Fuerza Nacional. Lo más urgente es contratar fiscalizadores y reemplazar a Salles con un ministro efectivamente comprometido con la agenda ambiental”, dijo al portal G1 el coordinador del Laboratorio de Gestión de Servicios Ambientales y profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais, Raoni Rajão.

“Las promesas chocan con la práctica. Datos pasados, anteriores al gobierno de Bolsonaro, se muestran como un escenario de un país preocupado por el tema ambiental. El actual gobierno ha deconstruido lo que se hizo al respecto y exige dinero para corregir lo que incluso empeoraron. Más importante que el financiamiento internacional es la reversión del cuadro de completo desmantelamiento de la política ambiental”, comentó a G1 Suely Araújo, especialista senior en políticas públicas del Observatorio del Clima.

Un árbol caído yace en un área de la selva amazónica que fue talada por madereros y agricultores cerca de Porto Velho, estado de Rondonia, Brasil, en agosto de 2020. Foto: Reuters

Bolsonaro difundió una carta que envió a Biden la semana pasada, en la que se compromete a eliminar la deforestación ilegal para 2030 y propone disminuir el plazo para alcanzar la neutralidad de emisiones de carbono en una década -de 2060 a 2050- si recibe apoyo económico. “Esperamos acciones inmediatas y la implicación de los indígenas y la sociedad civil”, le contestó a través de Twitter el enviado estadounidense para el clima, John Kerry.

La Amazonía perdió 11.088 kilómetros cuadrados de árboles entre agosto de 2019 y julio de 2020, un 9,5% más que en el período anterior. Por eso, Estados Unidos se sumó a las peticiones de la Unión Europea para que Brasil ofrezca resultados tangibles.

Una zona de la selva amazónica es talada por agricultores en Río Pardo, Rondonia, Brasil, en septiembre de 2019. Foto: Reuters

“Asustado por Biden, Bolsonaro incluso usa corbata verde para pedir dinero a los países ricos. Como si se tratara de otra persona, el Presidente incluso admite la idea de que la Amazonía tiene su precio en la cumbre”, señaló Igor Gielow, columnista del diario brasileño Folha.

Greenpeace junto a otras ONG y decenas de diputados opositores brasileños han expresado su preocupación de que la administración estadounidense “dé confianza a un gobierno empeñado en el negacionismo climático y que considera a la Amazonía y a quienes luchan por su conservación como enemigos”.

Una zona quemada de la selva amazónica cerca de Apui, estado de Amazonas, Brasil, en agosto de 2020. Foto: Reuters

El mandatario busca destacar un aumento de las operaciones contra la deforestación. Sin embargo, desde que llegó a la presidencia en 2019, hay en su historial al menos 14 acciones y declaraciones con un potencial impacto negativo en el medioambiente, según destaca el periódico Folha.

Por ejemplo, Salles reestructuró el Consejo Nacional del Ambiente en los primeros meses del mandato, aumentando el poder del gobierno federal en la agencia y reduciendo la participación de la sociedad civil y los municipios. Además de paralizar el Fondo Amazonía, la inacción del gobierno llevó a varios países -como Alemania y Noruega- a cancelar inversiones en protección ambiental en Brasil.

También se han incentivado la minería y otras actividades económicas en tierras indígenas. Además, Salles es una de las mentes detrás del actual desmantelamiento de la protección ambiental en el país, asegura el diario paulista.

El Presidente Jair Bolsonaro y el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, participan en la cumbre climática global virtual, hoy en Brasilia. Foto: Reuters

Es por esto que muchos consideran las promesas de Bolsonaro y Salles como una estrategia de relaciones públicas, en un momento en que el país es golpeado por la crisis sanitaria y el Senado creó una comisión para investigar la gestión de la pandemia por parte del gobierno.

“Esta propuesta ya había sido entregada en la ONU, en la presentación de Brasil de promesas climáticas en 2015. Y el gobierno de Bolsonaro, cuando hizo la relectura de la presentación en 2030, retiró este compromiso. Y ahora se habla nuevamente de deforestación ilegal cero hasta 2030. Entonces tenemos que saber a quién le está diciendo la verdad: ¿A la ONU o en este video?”, señaló Márcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima.

“El Presidente Jair Bolsonaro intentó vender un Brasil imaginario en la Cumbre de Líderes sobre el Clima. En sus palabras, el país ‘está a la vanguardia en la lucha contra el calentamiento global’. El discurso fue en contra de las acciones de su gobierno, que debilitó a las agencias ambientales y permitió el avance de la deforestación en la Amazonía”, opinó Bernardo Mello Franco, columnista del diario O Globo.

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