Los cines del mundo hace un año celebraban el sólido estreno de Capitana Marvel, que debutó con US$ 153,4 millones en Estados Unidos y terminó ingresando momentáneamente en el grupo de las 25 películas más exitosas de la historia. Un año después, el panorama en ese país y el resto del mundo es radicalmente opuesto. Condicionados por la emergencia de salud desatada por la expansión del Covid-19, la industria hoy se mueve entre la preocupación por los números, la suspensión de estrenos y la incertidumbre de cómo seguir adelante.

El golpe más duro llegó este fin de semana. Pese a que debutaba una película de acción con Vin Diesel (Bloodshot) y era la segunda semana en cartelera de un filme de Pixar (Unidos), los cines de Norteamérica terminaron recaudando solo US$ 53,3 millones. Se consagró como el peor fin de semana en ese territorio desde septiembre de 2000, cuando se totalizaron US$ 54,5 millones; según detalló Comscore, los dos posteriores al 11 de septiembre de 2001 registraron cifras superiores (US$ 66,3 millones y US$ 59,7 millones).

Como broche de un domingo negro para Hollywood, al final del día Los Angeles y Nueva York anunciaron casi en simultáneo el cierre de todos sus cines, sumándose a lo que habían comunicado este sábado los condados de Pensilvania y Nueva Jersey, por orden de sus autoridades. Una consecuencia natural de la propagación del Covid-19, que ya había vivido medidas similares en países como China e Italia.

Pero los días previos la industria ya se había visto remecida con las cancelaciones de múltiples estrenos programados para marzo, abril y mayo. La película de terror Un lugar en silencio: Parte II debutaría esta semana en los cines del mundo, incluido Chile, pero su arribo fue aplazado de manera indefinida. Lo mismo ocurrió con Mulán, que llegaría la próxima semana y quedó en el limbo. Esto, a diferencia de Sin tiempo para morir y Rápidos y furiosos 9, que abandonaron sus fechas originales, de abril y mayo, respectivamente, pero confirmaron otro lugar en el calendario.

La crisis de los cines en Chile

Aunque los cines del país continúan abiertos, su situación se complejizó con el ingreso de Chile a la Fase 4 de la enfermedad. El ministro de Salud, Jaime Mañalich, precisó que “se ha disminuido el número de personas que pueden reunirse en un lugar cerrado a 50 personas”. Con ello, las cadenas más importantes del rubro quedan en jaque: la capacidad promedio de cada sala es superior, por lo que no podrían funcionar o deberían hacerlo con un número muy reducido de localidades. Antes, el sábado (y hasta hoy mismo), Cinemark en su web y boleterías anunció que sólo tendría a la venta la mitad de sus entradas, generando que complejos como el de Alto Las Condes, que promedia 150 butacas en sus salas normales, solo tuvieran a disposición 75.

Pero desde hoy, en conjunto con los malls, los exhibidores locales se encuentran evaluando el cierre de todos los complejos del país, siguiendo la misma decisión adoptada en lugares como Argentina y Paraguay. De concretarse, se plegarían a lo que manifestó hoy el alcalde de La Florida, Rodolfo Carter, que como parte de un anuncio que incluye malls, restaurantes y gimnasios, comunicó que impulsará el cierre de los cines de su comuna, que incluyen Cineplanet Florida Center (14 pantallas), Cinemark Plaza Vespucio (11) y Hoyts Vivo la Florida (7).

“Los cines ya lo hicieron en varios países de América Latina, entonces yo creo que es inminente que cierren en Chile, es cosa de días u horas. Genera un impacto gigantesco, porque pasamos de tener una venta de X a 0”, señala Carlos Hansen, gerente general de BF Distribution, empresa que hoy suspendió su estreno de esta semana, el drama juvenil Mientras estés conmigo. A la ya anunciada postergación de Un lugar en silencio: Parte II, se sumó el aplazamiento de la cinta chilena Lina de Lima y el documental Frida, vida la vida, por lo que este jueves quedó sin nuevos títulos que ingresen, a la espera de un cese de actividades que se asume prácticamente como un hecho.

“Como industria cinematográfica congregamos a muchas personas en un solo lugar, por lo que somos de los más afectados. Lo tomamos con tranquilidad, porque no nos queda de otra, pero con tristeza y preocupación, por supuesto”, comenta Carolina González, jefa de distribución de CDI Films.

Tal como en EE.UU., los efectos del coronavirus ya se habían sentido en el ámbito local durante los últimos días. De jueves a domingo asistieron solo 144 mil espectadores, frente a los 222 mil de la semana anterior en el mismo lapso. Lideró la taquilla Unidos (50 mil) y luego le siguieron Sonic: La película con casi 21 mil y Bloodshot con 18 mil. Así la exhibición local experimentó una caída de un 35%, recordando el difícil periodo posterior al estallido social, en que el sector se vio fuertemente golpeado. En contraste a estos últimos días, un fin de semana exitoso, por ejemplo, fue del 13 al 26 de febrero, en que se estrenó Sonic y se vendieron un total de 446 mil entradas.

“El impacto es bien negativo y universal, pero seguridad y salud ante todo, los tiempos buenos volverán nuevamente, hay que ser optimistas”, plantea Anurag Chourasia, CEO de la distribuidora Cinetopia, quien de todos modos anticipa: “Las películas hoy se ven obligadas a cambiar de fecha, los nuevos productos también se están retrasando, y las ventanas de adquisición como los festivales, también se están suspendiendo. Todo eso necesitará un buen tiempo para volver a su normalidad”.

CDI Films, especializada en filmes de autor y cine europeo, tenía planificados para el próximo mes el drama polaco Un atardecer en la Toscana (16 de abril) y la comedia francesa Dios mío, ¿y ahora qué hemos hecho? (30), pero ambos estrenos están en duda.

“Nuestro target es gente adulta, que es la que menos va a ir a las salas y se va arriesgar, es la más vulnerable. Si los cines se abrieran en un periodo de 15 días o un mes, va a costar convencerla que es seguro volver. Como industria, exhibidores y distribuidores, vamos a tener que tomar una medida para asegurar que las salas estén óptimas para que la gente pueda asistir”, advierte González.

“Claramente vamos a ver cuánto afecta al hábito, porque el cine va a seguir siendo una circunstancia donde se junta mucha gente”, dice Hansen, cuya distribuidora también puso en suspenso sus siguientes títulos. “Pero yo estoy seguro que los cines van a saber cómo mantener sus lugares limpios y cooperar para que la gente sienta confianza y asista. Es una de las entretenciones favoritas de la gente, por lo tanto yo creo que sí o sí esto se va a revertir en el corto plazo, va a depender de cuánto dure esta pandemia y el tiempo que nos quedemos en las casas”, finaliza.