Emiliano Arias: ¿Los últimos días del fiscal incómodo?

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Emiliano Arias se encuentra suspendido de su cargo como fiscal regional de O'Higgins. Foto: Agenciauno/Archivo

El fiscal nacional Jorge Abbott decidió iniciar un proceso de remoción contra el suspendido jefe regional de O'Higgins en el marco de la investigación administrativa en su contra. Esto, luego de ser denunciado de presuntas delitos de faltas a la probidad por parte de su subalterno, el también suspendido persecutor Sergio Moya.




Desde que era un niño y vivía en Chillán, soñó con ser abogado, carrera que estudió en 1993 en Universidad Católica de la Santísima Concepción. Pensó en las posibilidades que se le abrirían al ejercer la profesión y de poder desempeñarse en diferentes ámbitos. Así, optó por el área penal y entró a trabajar a la Fiscalía de Diego de Almagro, en la Región de Atacama, y luego se fue a Arica en 2002, como asistente de fiscal. Hoy, 17 años después de iniciar su carrera en el Ministerio Público, el suspendido fiscal regional de O´Higgins, Emiliano Arias Madariaga, es el segundo en ese cargo que podría ser destituido del mismo.

El fiscal nacional, Jorge Abbott, decidió iniciar un proceso de remoción en contra de Arias. De esta manera, será la Corte Suprema la que, de acuerdo a los antecedentes de la investigación administrativa realizada por el fiscal regional de Antofagasta, Alberto Ayala, determine la continuidad de Arias en el Ministerio Público. Esto, luego de ser denunciado de presuntas delitos de faltas a la probidad.

Luego de sus inicios como fiscal en el norte del país y de sus pasos por Concepción, donde destacó por sus pares cuando investigó a una organización de piratas que les robaban en alta mar a las pesqueras del Biobío, Emiliano Arias fue trasladado a Santiago. Ahí llegó en 2005 como jefe de Pudahuel a la Fiscalía Metropolitana Occidente, dirigida entonces por Sabas Chahuán (quien luego fue elegido fiscal nacional). Estuvo 10 años en ese puesto y se especializó en investigaciones de narcotráfico con conexiones internacionales, organizaciones criminales, trata de personas y agrupaciones subversivas. Hubo dos casos que marcaron su carrera pública:  el "robo del siglo" en la losa del aeropuerto y el caso de corrupción en la PDI. En este último, en 2014 el Primer Tribunal Oral de Santiago declaró culpables a ocho policías de hacer partes falsos y detenciones ilegales, y a siete de apremios ilegítimos y allanamientos ilícitos.

El 25 de febrero de 2015, Arias asumió un nuevo desafío en el Ministerio Público: el entonces fiscal nacional Sabas Chahuán le pidió formar parte del equipo indagador del caso SQM, en que se pesquisan presuntos delitos tributarios ligados a irregularidades en candidaturas políticas. Fueron sus inicios investigando corrupción de cuello y corbata. Y el 9 de mayo de 2016, fue elegido por el mismo Abbott para ocupar el puesto de fiscal regional de O'Higgins.

¿Cómo llegó a este punto un fiscal que comenzó a hacerse un nombre investigando el contrabando de locos a Tacna y terminó indagando casos de presunta corrupción en la policía, la política y el Poder Judicial? El punto de quiebre fue el 19 de abril de 2019. Ese día, su subalterno, el jefe de la Fiscalía de Alta Complejidad de Rancagua, Sergio Moya -quien hoy también está suspendido de su cargo- lo denunció públicamente de una serie de presuntos delitos vinculados a faltas a la probidad, algunos de los cuales se relacionaban con la causa por supuesta corrupción en contra de tres ministros de la Corte de Apelaciones de esa ciudad.

Así, se inició una investigación penal y otra administrativa contra Arias. El 7 de mayo, declaró en la indagatoria y lanzó su contraataque: aseguró que recibió un mensaje anónimo, que contenía un e-mail en que participaban Moya y un excarabinero de Inteligencia de La Araucanía imputado por la fallida Operación Huracán. Y comenzaron una serie de acusaciones cruzadas que gatillaron una crisis que hasta hoy persigue al Ministerio Público.

Hasta ayer, Emiliano Arias estaba en Chiloé. El abogado siempre ha sido fanático de la naturaleza. Se crió en el campo y es amante de los animales exóticos. De hecho, en febrero de 2015 cuando recibió el llamado de Chahuán para unirse al equipo del caso SQM, estaba casi sin señal en la Cordillera de Nahuelbuta con su pareja, la abogada Marisa Navarrete, y la hija de ambos, entonces de cuatro años. Ahí, Arias buscaba aprovechar sus vacaciones para sacarle fotos al zorro de Darwin, una especie endémica de Chiloé que está en peligro de extinción.

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