La docencia está en crisis. Así lo reflejan las cifras del último proceso de admisión universitaria, donde las carreras pedagógicas sufrieron un descenso del 27% en las preferencias. Y en ese contexto, tras la recomendación de la Mesa de Atracción para las Pedagogías, el Ministerio de Educación ingresó esta semana un proyecto de ley para modificar los requisitos de ingreso a estas carreras.

En simple, la idea es flexibilizar la selectividad de estudiantes y cambiar algunos de los requisitos que fueron incorporados a la ley del Sistema de Desarrollo Profesional Docente.

Desde 2017, y según esa ley, los alumnos que quisieran ingresar a alguna pedagogía debían tener mínimo 500 puntos en la Prueba de Selección Universitaria, estar en el 30% superior de notas de su generación o haber aprobado un programa de acceso a pedagogías. Esto rige hasta 2022, pues en 2023 aumentarían los requisitos: 530 puntos en la prueba y estar en el 20% superior de notas de la generación, o bien 500 puntos y estar en el 40% superior de notas. Mientras, en 2025 se pasaría a exigir 560 puntos para el ingreso y estar en el 10% más alto de notas.

Pero según analizó la mesa, si la ley se mantuviera tal como está, en 2025 cumpliría con los requisitos un 32% menos de estudiantes de los que se matricularon en pedagogía en 2020. Es decir, de los 11.531 postulantes que cumplieron con los requisitos en 2020, solo 7.810 calificarían en 2025.

“Lo que pudimos ver es que la implementación de estas exigencias podían terminar implicando una baja muy sustantiva en la matrícula de esas carreras y que en algunos casos no era tan cierto que estuviéramos garantizando la calidad de los profesores o podríamos terminar no aceptando a alumnos que podrían haber sido muy buenos profesores”, señala Juan Eduardo Vargas, subsecretario de Educación Superior.

¿Estuvo mal pensada la ley si hay que modificar la hoja de ruta? “Cuando se dictó, no se contaba con evidencia de que efectivamente estos tramos iban a redundar en mejores profesores. Hoy sí contamos con evidencia, que redunda en que estás dejando fuera a estudiantes que terminan siendo muy buenos profesores”, agrega Vargas.

Lo que buscan las modificaciones que impulsa el Mineduc es que el mínimo de 500 puntos para acceder a estas carreras se extienda hasta 2025, y que de ahí en adelante se empiecen a exigir 530 puntos, eliminando el último tramo de aumento de requisitos, debido a la proyección de escasez de profesores.

En la Mesa de Atracción para las Pedagogías donde se recomendaron estas modificaciones participó Acción Educar. Tania Villarroel, su directora de Estudios, explica: “El proyecto es positivo”. Y agrega: “Si bien el aumento de la selectividad es algo deseable, los criterios utilizados en dicha ley no se condijeron con la realidad de nuestro país, dando muy poco plazo para implementar las demás medidas necesarias para aumentar el número de postulantes a dichas carreras”.

Las proyecciones dicen que con la aprobación de estas modificaciones, 9.915 alumnos cumplirían los requisitos el 2025, permitiendo que entren 2.105 estudiantes más a pedagogía que con la ley vigente. “Esto tiene más sentido considerando la escasez de profesores proyectada”, dice Villarroel.

“Estamos todos conscientes de que necesitamos personas preparadas, pero el requisito de ingreso no puede ser el factor determinante a la hora de hablar de calidad de profesionales de educación, por algo ingresan a un programa formativo donde se le entregan competencias. La PSU no lo es todo”, dice Patricio Abarca, director de la Escuela de Educación de la Universidad Mayor.

Las señales

¿El cambio en la selectividad torpedea la idea de tener mejores profesores? Los expertos plantean que no.

“Lo que estamos diciendo es que la entrada en vigor se aplace y que el último tramo no se aplique nunca. Igual estamos dando una señal en términos de que va a seguir aumentando el nivel, pero no lo vamos a llevar hasta un nivel que hubiese implicado una merma. No creo que la señal sea negativa”, expone el subsecretario.

La directora de Estudios de Acción Educar, en tanto, asegura que “este proyecto de ley permite encontrar un mejor equilibrio entre selectividad y disponibilidad de profesores. Además, implica adelantarse a los problemas que pueden surgir. Si no se hacen estos cambios, la posibilidad de que tengamos una escasez de profesores es mayor, y si llegamos a ese escenario de emergencia, probablemente los requisitos para ser profesor se relajen mucho más, pudiendo generar un problema de calidad de los profesores”.

Abarca, por su parte, asevera que si se llegó a esta pronta modificación fue porque “cambiaron las condiciones, el escenario de Chile cambió. Cuando se estaba discutiendo esto nadie habría pensado que vendría un cambio constitucional, por ejemplo. Más que decir que se hizo mal, diría que hemos tomado una conciencia diferente”.

La caída de las pedagogías

Pero ¿qué ocurre con los jóvenes que ya no eligen la pedagogía como carrera? Un estudio de Acción Educar señala que la matrícula en el área de educación ha disminuido paulatinamente en los últimos 10 años. Expone, de hecho, que durante 2020 se matricularon 14 mil estudiantes menos en carreras del sector educativo que en 2011.

“El fenómeno es multifactorial. Hay una baja de la valoración social y por otro lado están los sueldos, que aunque con la ley se adquirió un piso mínimo, claramente siguen no estando acordes a otras profesiones. Y quienes están en la posición de postular y han estado en el sistema escolar, conocen las condiciones laborales de sus docentes, saben que tienen múltiples tareas y presiones, y las nuevas generaciones son mucho más críticas respecto de esas condiciones laborales”, expone el director de la Escuela de Educación de la U. Mayor.

El subsecretario Vargas cierra: “Son muchas las causas, pero si lo centramos en el último año, lo que avizoramos, y esto es una hipótesis, es que es efecto de la pandemia. Creemos que ha visibilizado más aún lo difícil que es ser profesor”.

Además del cambio en las condiciones de ingreso, la mesa también recomendó que sean las propias universidades las que revisen sus criterios de ingreso, puesto que en muchos casos son superiores a los de la ley. Además, insta a que se reactive y fortalezca la Beca Vocación de Profesor, que busca que personas con vocación docente, que ya tienen un título, puedan optar a un programa de estudios y desempeñarse como profesores de educación media. La mesa también propuso valorar socialmente las carreras pedagógicas, con actos públicos anuales de reconocimiento a los alumnos más destacados que se matriculen en alguna pedagogía.